jueves, 1 de enero de 2026

O Meco (O Grove, Pontevedra)

 Es la leyenda representativa de O Grove, quizá porque a sus habitantes se les conoce como “mecos” o “mecas”, a lo mejor porque la historia que vamos a contar es un episodio de resistencia y dignidad contra los abusos de poder, o tal vez porque simboliza muy bien la unión de todo un pueblo contra un enemigo común.

Pero es que, además, con el nombre de Meco se conoce también a la figura que se quema en Carnaval cada miércoles de Ceniza en O Grove y más lugares de Galicia. Esta figura satiriza anualmente a un personaje público o a una determinada situación que haya tenido repercusión a lo largo de ese año. En el año 2022, por ejemplo, la ciudad olívica tuvo como protagonista al Covid-19. Luego, como hemos dicho, ese Meco es pasto de las llamas el día posterior al martes de carnaval, celebración que, en el caso de O Grove, cuenta con una rica y multitudinaria tradición que atrae público desde diferentes poblaciones.

La leyenda evoca la historia de un señor feudal o un cura, dependiendo de las versiones que manejemos, cuya vida se habría caracterizado por ser licenciosa, muy inclinada a los vicios. Este personaje, también en función de las versiones a las que acudamos, habría practicado el derecho de pernada o simplemente abusado, desde su posición de poder, de las mujeres de la villa. Llegado un determinado momento, y ante el hartazgo general de la población, se habría tomado la decisión de acabar con la vida del Meco, colgándolo de una higuera situada en lo alto del grovense monte Siradella.

Cuando, para esclarecer los hechos, se llevaban a cabo los interrogatorios, los agentes de la justicia se encontraban siempre con la misma respuesta, que se volvería el sello definidor de esta leyenda: “¿Quen matou ó Meco? ¡Matámolo todos!”. Hallamos ecos en esta expresión de la famosa obra teatral Fuenteovejuna, compuesta a comienzos del siglo XVII por el dramaturgo Lope de Vega, y donde podíamos leer: “¿Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, Señor”. Y es que tampoco hay acuerdo en la leyenda de O Grove acerca de si quien lo habría colgado de la higuera fueron hombres o mujeres.

En su Viaje a Galicia del año 1745, el padre Martín Sarmiento es el primero que nos habla sobre esta leyenda del siguiente modo: “Del Grove pasé a su aldea Graña. De Graña a Ardea. Antes de entrar en el arenal do Vado a mano derecha hay tres montes, y en la cima del del medio hay dos ganchos, y entre ellos está la higuera famosa; porque en el Grove hay tradición que allí ahorcaron las mujeres al Meco, y yo mandé cortar unas ramas de dicha higuera para llevar a Madrid por bufonada”. Sarmiento complementó esta referencia con otros estudios como Meco, moro, agudo (editado por primera vez en Madrid en 1789), y Escritos sobre “el meco” y “la cruz de ferro”, donde manifestaba que, sobre la fábula de O Grove, “oí decir que no había ochenta años que había pasado”.

También en este siglo ilustrado, Diego Antonio Cernadas y Castro, más conocido como el cura de Fruíme, hará alusión a nuestro protagonista: “El Meco monstruo fingido/fue; pero si cierto fue/y tal cual pinta, ¿por qué/no ha de ser aborrecido?/él por allá concebido/ha sido en país más seco,/con que sea o no embeleco/pues es de allá más que acá,/le deben tener allá/odio inextinguible a Meco”.

Si del siglo XVIII pasamos a finales del XIX, veremos que la vida del Meco continuaba presente en el panorama social, político e incluso institucional de la época. Eugenio Montero Ríos, catedrático compostelano que desarrolló una intensa y prolífica carrera política, se hizo eco de la fábula en el contexto de la firma del Tratado de París de 1898, por el que se daba por finalizada la guerra hispano-estadounidense. Montero Ríos trataba de responder no a la pregunta de quién había matado al Meco, sino a España, y en su opinión, después de que hubiesen respondido “todos los partidos y todos los hombres que han gobernado”, si fuesen sinceros no les quedaría más remedio que contestar que, como al Meco, “la habían matado todos”.

Más allá de estas notas sobre los testimonios que, desde hace más de tres siglos conocemos sobre esta historia, lo cierto es que el Meco traspasó la historia oral para quedar fijado sobre el papel. Un vecino de O Grove, Francisco Franco Calvete, tuvo la iniciativa de escribir una obra de teatro que llevaría por título: O señor feudal ou: ¿Quen matou o meco? Franco Calvete, que por aquel entonces se ganaba la vida como ordenanza de telégrafos, nunca llegó a ver estrenada su obra porque falleció tempranamente.

En cambio, el empuje cultural que siempre ha caracterizado a las gentes de O Grove no dejó caer en el olvido la obra que representaba la idiosincrasia del pueblo. Los miembros de la Agrupación Artística Minerva se encargaron de llevar al escenario lo que Franco Calvete había escrito sobre el papel, con música de José Besada y Juan Fernández. Pero entonces tuvieron lugar una serie de hechos funestos que provocaron en el seno de la agrupación desasosiego y miedo, llegando incluso a pensar en cancelar la obra. El 23 de diciembre de 1930 fallecía Josefa Otero Moraña, la tía-abuela de José y Jacobo Barral Otero, dos jóvenes que protagonizarían la obra.

La Agrupación Artística Minerva optó, entonces, por estrenar O señor feudal el 22 de enero de 1931. Pero es que el 18 de enero, es decir, cuatro días antes de que se levantase el telón, moría el autor de la obra, Francisco Franco Calvete, con solo 28 años. Y apenas unos días después, el 23 de ese mismo mes de enero, fallecía Manuel Núñez Vilariño a los 21 años, llamado a tener un papel fundamental en la representación. Fue el impulso del hermano del autor, Emilio, el que permitió que el estreno de la obra finalmente se llevase a cabo, por fin, el 5 de marzo de 1931 en el Teatro Besada.

Emilio Franco, artífice de esa primera representación de la obra, muere el 14 de febrero de 1932. Será Francisco García Moldes quien, 17 años después, promueva la reaparición de la obra de Franco Calvete. De nuevo un 5 de marzo, pero en esta ocasión de 1948, se presenta en el Cine Marino O señor feudal ante la vecindad de O Grove, con un éxito rotundo. Los ensayos previos a la función tampoco estuvieron exentos de cierta suspicacia, puesto que un rayo interrumpió en el salón donde ensayaban los actores y actrices durante los días previos al reestreno.

La obra teatral del meco se habría de representar todavía unas cuantas veces más. El 17 de diciembre de 1969 en el Teatro Besada, con varias funciones; en 1977, promovido y dirigido por Jacobo Caneda Domínguez; en 1985, gracias al interés de la Asociación de Vecinos de Terra de Porto o, si nos vamos a fechas mucho más recientes, en el año 2015, coincidiendo con la festividad local de San Martiño, también el Meco se subió al escenario en varias funciones de la mano de la sección cultural del club de remo Mecos en la casa de la cultura Manuel Lueiro Rey, poniendo de manifiesto que el Meco continuaba presente dentro del gran acervo cultural de la sociedad de O Grove.

El otro elemento fundamental de la leyenda, como ya hemos señalado, lo constituye la célebre higuera, situada en el monte Siradella, donde se habría colgado al Meco y de la que, según cuenta la tradición, brotarían desde entonces higos rojos, al llevar la sangre del Meco. Esta higuera forma parte del “catálogo galego de árbores senlleiras”, elaborada por la Xunta de Galicia. Según podemos leer, tendrían la catalogación de “senlleiras” los árboles o las formaciones de cualquier especie, tanto autóctona como foránea, situados en terrenos de propiedad pública o privada, que sean merecedoras de medidas específicas para su protección, ya fuese por su dendrometría, edad, rareza, significación histórica o cultural, por su interés científico, educativo, estético o paisajístico, o bien por cualquier otra circunstancia que las haga merecedoras de esa especial protección.

En esta línea, cabe destacar que, en marzo de 2017, los técnicos de la Estación Fitopatológica de Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra, comenzaron a trabajar en la clonación de la higuera del Meco. El personal tomó muestras del árbol, enraizó el material extraído y consiguió ejemplares idénticos a esta higuera. Se plantarán, de acuerdo con el proyecto, tres nuevos árboles, uno en el monte Siradella y otros dos en O Corgo. Se trata de una iniciativa más que desde luego fomentará el interés por la leyenda más conocida y representativa de O Grove, haciéndola más visible tanto para los turistas como para los propios habitantes de esta idílica villa marinera, y manteniendo viva la tradición oral que se ha transmitido generacionalmente a través de los siglos.

viernes, 26 de diciembre de 2025

La mora (Gondomar, Pontevedra)

 Jose Luis Alonso se crio entre historias en su casa familiar de Morgadáns (Gondomar). Cuando era niño, en las tardes frías de invierno se juntaban y relataban cuentos. Historias que habían pasado de generación en generación y que su abuela guardaba con cariño. Una de ellas pasaba en el monte Caldeirón, «preto do Coto dos Ulleiros e un pouquiño por baixo dos Liñares», matiza Jose Luis. «Alí unha laxe, un lugar máxico, onde residía unha moura», una figura mítica de la tradición oral en Galicia que se solía relacionar con mujeres jóvenes de gran belleza que solían estar ligadas o fijadas a un lugar concreto donde escondían un tesoro.

«Seica agochaba naqueles lugares unha morea de ouro, unha fortuna que ninguén daría gastado na sua vida», continúa Jose Luis, que recuerda que «era unha belísima dama, sen dúbida doncela, que adoitaba tomar o sol á tardiña espida enriba dunha laxe». La moura se aparecía en «contadas ocasións, sempre co propósito de acadar quen a desencante». El hecho de romper un maleficio es algo habitual en las leyendas de mouras en Galicia. Por ejemplo, en Coruxo, tienen un lugar que conocen como la Pedra da Moura. Allí, explica el vicepresidente de la Comunidad de Montes de Coruxo, Afonso Rodríguez González, para liberar a la moura y recibir el tesoro se debía superar una prueba. La moura se transformaría en una serpiente gigante que recorrería su cuerpo hasta colocar un clavel rojo en su boca. «A muller insistiu que durante todo o proceso non se debía mover nin mencionar a Deus, pero cando a serpe, que era ben gorda, comezou a rodear o seu peito se lle escapou un ‘meu Deus'», explica Afonso.

En el caso de Morgadáns la historia es similiar. «A condición para desencatala é que o tal home, que podería ser calquera que tivera valor abondo, ten que presentarse á hora da media noite, naquela laxe, armado con unha fouciña afiada. Amosarase ós seus ollos unha descomunal serpe, que é a gardián do tesouro. Só aquel que logre, sen sentir ningún medo, picar ca punta da fouciña o rabo da serpe, acadará liberar a dama do meigallo e será merecente de recibir toda a fortuna», explica Jose Luis, que recuerda que la persona que no pudiera romper el maleficio tendría un desenlace fatal. «Nunca saberemos cantos homes cegados pola avaricia tentarían enfrontarse ó estarrecedor monstro. O que sí parece ser, é que a engaiolante moza segue por alí, talvez algo mais lánguida e tristeira, ó comprobar que non xurde home que sexa quen de liberala do meigallo. O medo é libre», finaliza el vecino de Morgadáns.

Esta es una de las leyendas que Jose Luis guarda con cariño. Son el legado que, sin saberlo, le regaló su abuela. Ella era una mujer «que foi labrega toda a vida. Que tiña relación cos lugares, que sabía como se chamaba todo», continúa. Ella se fue y se llevó todo un legado de historias y nombres que dan forma a la identidad de Morgadáns. «Aínda estamo a tempo de tratar de salvar a toponimia e as lendas que teñen os nosos maiores», continúa. Su madre todavía le sorprende con alguna historia que no conoce hoy.

«É alarmante ver como todo se está a perder tan rápido», continúa. Él ha centrado parte de su tiempo libre a recoger estas historias y a divulgarlas. «Quero que a xente as coñeza. Espertar un pouco a veciñanza para que poidan ver as historias que agocha o noso Morgadáns», incide Jose Luis, aquel niño que creció escuchando las historias de su abuela en los días fríos de los inviernos de su infancia.

domingo, 21 de diciembre de 2025

Ruta de los Arrieros (Fornelos de Monte, Pontevedra)

 La Ruta dos Arrieiros conectaba Ourense con Pontevedra y fue clave para el comercio del vino del Ribeiro. Su importancia económica propició la aparición de numerosas posadas, especialmente en la parroquia de Verducido, que llegó a tener 14 en una comunidad de apenas 100 casas.

Este camino también está vinculado con la leyenda de Pepa a Loba, una famosa bandolera que, junto con su grupo, operaba en el Coto dos Ladróns, un conjunto de formaciones graníticas en A Laxe. Se cuenta que los vecinos debían pagar tributos en especie para evitar ser atacados.

Una estructura clave en esta ruta fue el puente medieval de Ponte Anceu, con cinco arcos, comparable en importancia a los de Sampaio o Ramallosa. Su ubicación estratégica ayudó al auge económico de la región y provocó un notable flujo migratorio.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Sierra del Suído (Fornelos del Monte, Pontevedra)

 La Sierra del Suído, que separa Pontevedra de Ourense, ha revelado un gran número de petroglifos, hallados en lugares como Pedra do Valdegato (Verducido) y Pedra do Home (Estacas). Además, en la zona de Costas de Alén se descubrieron más de 30 edificaciones enterradas cuya función sigue siendo incierta. La tradición oral sostiene que pudieron utilizarse para enterrar a personas afectadas por la peste u otras enfermedades contagiosas.

El nombre Costa de Alén tiene dos posibles orígenes: por el río Alén, que separa Estacas de Barcia de Mera, y por una antigua creencia que afirmaba que allí se enterraba a los muertos. Según la leyenda, durante una gran peste, la gente era llevada a ese lugar para morir. Una historia cuenta que un niño llevó allí a su padre moribundo. Antes de morir, el padre le dijo: “Lo que estás haciendo conmigo, no se lo hagas a nadie más.” Al día siguiente, el niño volvió… y encontró a su padre sano.

En 2024, una investigación arqueológica en Costas de Alén reveló una fecha grabada en piedra: 1715, lo que confirma actividad en la zona en esa época. Se hallaron restos de hogueras y estructuras empedradas que indican una ocupación prolongada. También se descubrieron numerosos chozos (refugios de pastores), destacando los de Casariños, en la parroquia de A Laxe, bien conservados gracias al trabajo de la Comunidad de Montes.

sábado, 6 de diciembre de 2025

La leyenda del Monte Cidade y la Ruta de los Arrieros (Fornelos de Monte, Pontevedra)

 El Monte Cidade fue un espacio habitado hasta aproximadamente el año 1800. Existen teorías y leyendas sobre su uso, una de las cuales sugiere que pudo haber sido un refugio para judíos que huían de Pontevedra a través de la conocida Ruta dos Arrieiros. Esta ruta, considerada la “autopista” de la época, era vital para transportar el vino del Ribeiro hasta Pontevedra, desde donde se exportaba.

Otra hipótesis sostiene que el Monte Cidade fue un núcleo de pastoreo, ya que cuenta con un acueducto construido para transportar agua entre los lados de las viviendas, lo que sugiere una presencia estable. También se cree que pudo ser un espacio dedicado al curtido de pieles, debido a la cercanía del río Barragán, cuyas aguas se habrían utilizado en ese proceso.

domingo, 10 de agosto de 2025

Los montes (Forcarey, Pontevedra)

 La olla enterrada con monedas de oro que aparece en la película Sempre Xonxa de Chano Piñeiro tiene un referente mítico en la tradición oral de Forcarei. Los castros de Terra de Montes están envueltos en historias mágicas que el cineasta local versionó en su obra cinematográfica. La de la ninfa Loureiriña, recogida por el historiador y escritor forcaricense Francisco Rozados Rochi en su estudio global sobre la comarca de Terra de Montes, es una de ellas. La historia habla de una hermosa ninfa rubia que bajó del castro de Loureiro para ir a mirarse en las cristalinas aguas del Lérez a su paso por Ponte do crego. Hechizada por la belleza de la frondosa robleda, se quedó dormida en ella. De cuando en cuando se despertaba y se aparecía a los caminantes. Un día de San Juan, un mozo habló con Loureiriña y ella lo condujo hasta una cueva colmada de oro, que tenía la puerta a flor de agua. Allí había llaves, vasijas, cucharas y platos, todo de oro. Incluso una gallina que ponía huevos del preciado metal. No obstante, Loureiriña advirtió también al hombre de que en su dorado hogar tenía una puerta con una llave de brea que quemaría a quien se aproximase al tesoro sin permiso. La leyenda es similar a la de la olla de oro que Chano Piñeiro inmortaliza en su mítico filme, pero no es la única que han dado los montes de la zona. Otra muy sonada y que aún permanece en el acervo folclórico de la parroquia es la de la maldición de la sangre, que relata el establecimiento de las primeras poblaciones en Montes. Según cuenta, cuando los primeros pobladores de los castros, que se asentaron en las Rías Baixas, comenzaron a colonizar el interior, se originaron enfrentamientos entre los habitantes de los distintos castros, en los que se producían robos de ganado y raptos de mujeres. Se dio la circunstancia además de que determinadas mujeres, después de haber tenido un primer hijo sin trabas, presentaban anomalías en el segundo parto que provocaban la muerte del niño o su nacimiento con taras físicas. La superstición llevó a los pobladores a interpretar que las mujeres estaban hechizadas y, para evitar esta plaga, resolvieron enviarlas bien lejos junto con su prole y con algunos hombres conflictivos. El destino de los proscritos fue precisamente Terra de Montes, dónde se esperaba que la ruda naturaleza acabase con los apestados. Sin embargo, la caza de los montes y la copiosa pesca de los ríos hizo prosperar a la comunidad. Conscientes de la tara que los había obligado a abandonar sus primeras moradas, los pobladores praticaron una endogamia terapéutica que prohibía los emparejamientos con habitantes de otros lugares para evitar problemas con la descendencia. Según la leyenda, siempre que no se respetó esta prohibición, el segundo hijo no llegaba a nacer o lo hacía con defectos, manifestándose así la maldición que pesaba sobre ellos. La leyenda enlaza con la realidad. Parece ser que aún hoy en Terra de Montes hay prevalencia respecto a otras zonas de habitantes con RH negativo y la ciencia actual dice que una mujer con este grupo sanguíneo puede tener sin dificultades su primer hijo con un varón con RH positivo. Sin embargo, si el bebé tiene el mismo factor sanguíneo que el padre, generará anticuerpos en la sangre materna que más tarde impedirían el desarrollo normal de un segundo hijo con RH positivo. Leyenda y probabilidad científica confluyen.

domingo, 3 de agosto de 2025

La huella templaria (Dozón, Pontevedra)

 Tanto para los propios vecinos de Dozón como para el resto de la comarca, el mito más famoso de este municipio es el del chupacabras, un extraño animal que se alimenta de la sangre de estos rumiantes tras perforarles, una sola vez, el cráneo. Dozón comparte esta leyenda con otras zonas ganaderas de América del Sur y de Estados Unidos y, exista o no el animal, éste ya cuenta con un colectivo de fans en Facebook.

Más argumento tienen las leyendas de mouros que tanto se encargaron de difundir los templarios durante la Edad Media para que los vecinos se armasen contra la invasión árabe. Y qué mejor que estos mitos se asentasen sobre los enclaves por antonomasia de la fe, que en el caso de Dozón se centran en la Virxe da Pena de Francia, en la cumbre del mismo nombre. En el libro La huella de los templarios: ritos y mitos de la Orden del Temple, de Rafael Alarcón, se recoge la leyenda de tres vírgenes hermanas que residían en la cumbre de la Serra da Martiñá, separación natural de las provincias de Ourense y Lugo. Esta cadena montañosa se ubicaba, por entonces, entre la encomienda templaria del municipio ourensano de Amoeiro y el monasterio cisterciense de Oseira. De ahí que fuese un lugar privilegiado para sustentar el mito de que en la Martiñá vivían tres jóvenes que sanaban a los vecinos con las aguas de las fuentes de Pozas de Martiñá, Rouquea o Fenteira.

La paz de ese paraíso se vio interrumpida con la llegada de las meigas, que generaron discusiones entre los vecinos y peleas entre los animales, de forma que las tres hermanas decidieron mudar su residencia "a donde se no se escuchase cantar a los gallos ni a la gente reñir". El revuelo que causaron las meigas fue tal que incluso en su Liber Sancti Iacobi, el francés Aymeric Picaud dice de los gallegos que "se acomodan a nuestro pueblo galo, pero son iracundos y muy litigiosos".

Por ello, las tres hermanas decidieron instalarse, cada una en una aldea, pero con tales panorámicas que pudiese ver a las otras dos. De este modo, la virgen conocida como La Morena se instaló en la Pena de Francia, mientras que la del Monte Faro escogió la localidad de Requeixo y la de A Magdalena en el lugar del mismo nombre, en Forcarei y bañada por el río Rodeiro.

Pero los mitos de Dozón no terminan aquí. Una vivienda en la parroquia de Santa María de Dozón conserva aún un escudo cuya leyenda asegura que en la casa nació el rey Wamba, monarca visigodo que fue coronado en Toledo en el año 672 y que, además de reconstruir las murallas romanas de esta ciudad, tuvo que encargarse de sofocar luchas internas entre la nobleza y la monarquía, así como entre los católicos y los arrianos. Dozón se disputa el nacimiento de este monarca con otras localidades como Egitânia, un pueblo al noreste de Castelo Branco, en Portugal, o en Pujarra, en la provincia de Málaga.