martes, 31 de julio de 2018

Virgen de la Bella (Lepe, Huelva)


La leyenda de la advocación de la Virgen de la Bella se remonta a finales del siglo XV. En concreto, según un escrito del fraile Fernando de San José(1673), al 15 de agosto de 1480, cuando unos frailes franciscanos establecidos en el Convento de San Francisco del Monte, en las cercanías de la Torre del Catalán paseaban por la orilla del Río Piedras, a la altura del puerto de El Terrón y vieron cómo se acercaba una barca con tres marineros.
Cuando llegaron a la orilla los tres marineros pidieron a los frailes que custodiaran, sin abrirla, una caja que traían y que ya pasarían a buscarla en otro momento. La gracia divina hizo que los franciscanos aceptaran la misión encomendada por los marineros que nunca volvieron a volver a recoger la caja.
A medida que pasaba el tiempo aumentaba la intriga sobre el contenido de la caja entre los frailes, hasta que un día uno de ellos solicitó al cenobio que la abriera y este atendiendo su petición abrió la caja y ante todos los hermanos apareció una talla de la virgen con el niño. Ante la belleza de la misma todos exclamaron “¡Oh qué bella! ¡Es como la del cielo!”
La noticia se extendió rápidamente y desde entonces la devoción a la Virgen Bella se convirtió en una realidad y los fieles no dejaban de acudir al convento franciscano a contemplarla, a rezar y a dar limosna. El nombre del convento deSan Francisco del Monte pasó entonces a denominarse convento de Nuestra Señora de la Bella y sus ruinas se mantienen delante de la Ermita en El Terrón las ruinas de este convento.
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Tiro Pichón (Jabugo, Huelva)


En las inmediaciones del municipio onubense de Jabugo, se levanta orgulloso y desafiante, el imponente edificio conocido como “Tiro Pichón”. Desde sus ventanas se contempla casi a vista de pájaro la comarca que baña el río Múrtigas y al mismo tiempo, desde los municipios cercanos, se contempla el perfil recortado de esta construcción con el respeto e incluso el miedo que inspiran las historias que de él se cuentan y que ocurren en su interior.

De arquitectura regionalista andaluza, es deducible a simple vista que tras el diseño de este edificio se esconde la mano del insigne arquitecto sevillano Aníbal González (1876-1929). El que fuera arquitecto jefe de las obras acometidas en Sevilla con motivo de la exposición iberoamericana de 1929, construyó a principios del siglo XX este edificio. Pero, ¿cómo explicar la existencia de un edificio tan suntuoso en plena sierra onubense? Su construcción responde a la táctica del primer marqués de Aracena, D. Javier Sánchez-Dalp quien se había propuesto desde el principio elevar la categoría social de su marquesado convirtiéndolo en lugar de recreo y descanso de la más alta sociedad sevillana. Aracena hasta 1833 había formado parte de la provincia de Sevilla y su segregación y posterior incorporación a la provincia de Huelva podía hacer mermar el encanto para las familias hispalenses de rancio abolengo. Para evitarlo dotó a sus tierras de construcciones de elevado valor artístico para lo cual, el marqués de Aracena, contó con el arquitecto Aníbal González con el que además estaba emparentado. El marqués en su afán por encumbrar a Aracena como lugar de reclamo para lo mejor de la sociedad de la época, llegó incluso a rodar un documental con la productora Film Dalp Nazarí con el nombre La Sierra de Aracena en 1928.

El “Tiro de Pichón” fue diseñado por Aníbal González pensando en la familia del monarca Alfonso XIII. La familia real ya conocía de sobra la comarca, de hecho Don Alfonso y Doña Victoria Eugenia, fueron los encargados de inaugurar las Grutas de las Maravillas en 1915, visita que repitieron en 1929.La familia real mostraba un especial afecto a la zona. No debemos olvidar la presencia en Huelva de importantes miembros de la sociedad inglesa victoriana a través de las explotaciones mineras de Río Tinto y el origen inglés de la reina Doña Victoria-Eugenia de Battenberg. Ante este interés de los monarcas por la zona, Sanchez-Dalp no dudó en construir para ellos un pabellón de caza donde el monarca y su familia pasaran largas temporadas estivales practicando el tiro del pichón, una moda procedente de Europa y que causaba furor entre las clases más pudientes desde el siglo XIX. Tal prestigio tenía esta practica a medio camino entre la caza y el deporte, que las sociedades de tiro del pichón llegaban a conseguir la distinción de Real Sociedad de Tiro del Pichón como es el caso de Granada.
La familia Real encontró en este rincón onubense un espacio para el descanso, especialmente las infantas doña Beatriz y doña Cristina hasta que en 1931 tras la proclamación de la II República, tuvieron que exiliarse a Roma. Hoy en día, el propietario de este magnifico edificio es el ayuntamiento de Sevilla y es que para su construcción, el marqués de Aracena pidió un préstamo al consistorio hispalense. Con el paso de los años el crédito no fue devuelto y el ayuntamiento de Sevilla ejerció su derecho y se quedó con la titularidad. En años posteriores el edificio sufrió reformas siendo la de mayor importancia la ampliación que se le hizo en 1941. Durante años, el “Tiro de Pichón” recibió grupos de escolares que escogían Jabugo para sus campamentos de verano. También se le atribuyen en la comarca funciones de hospital o sanatorio. Incluso muchas personas lo conocen como “el manicomio de Jabugo” si bien es un dato que a fecha de hoy está pendiente de ser confirmado.

Es el investigador e historiador local Jorge Medina Bernabé (autor de varias obras con la Fundación Lara) quién primero nos pone en contacto y antecedentes del lugar:”Durante la documentación de uno de mis libros sobre la Sierra de Aracena me encontré con algo curioso e inquietante… En Jabugo me hablaron de un lugar, del “Manicomio”, en el que me relataron diferentes vecinos que se viene produciendo toda suerte de fenómenos misteriosos, desde la visión de seres o siluetas luminosas en sus ventanas hasta la grabación en su interior de psicofonías y ruidos extraños, la verdad es que una vez en el lugar y en su interior pude comprobar como en realidad allí uno no está solo…
 Continuamente te sientes vigilado, acosado, e incluso puedes escuchar como te llaman voces de otros tiempos en un lugar en el que tienes la certeza de estar solo…
Es un lugar para tenerle miedo”. Con tales afirmaciones el investigador no puede menos que sentir curiosidad y acercarse al lugar a informarse debidamente sobre los extremos relatados y afirmados por el historiador. Cruzando la siempre bella Sierra Huelva, a casi 120 kms. de la capital hispalense encontramos majestuoso e impertérrito el edificio “Tiro de Pichón”, desde lo alto de la colina corona la Sierra, a sus faldas la localidad onubense de Jabugo, con mil y una tradición ganada con esfuerzo y sacrificio durante décadas sus habitantes recelosos de cámaras y grabadoras acceden ,roto el hielo de la desconfianza, a narrarnos la Historia e historia del lugar, Ángel Rodríguez relataba para “Más Allá” lo siguiente:”
En épocas modernas los jóvenes se han metido dentro alentados por historias de fantasmas y la verdad es que han salido aterrados. Dentro dicen que habita el fantasma de un viejo guardés que en vida prometió guardar y vigilar siempre el edificio y mantuvo su promesa hasta el día de su muerte, ahora muchos han visto su espectro en el interior y han podido comprobar como en ese edificio hay cosas que no pertenecen a este mundo…
 La escalera principal no se encontraba donde debiera y todo parecía extraño y ajenos a nosotros y al camino trazado entre el crujir de cristales a nuestros pies. Ante una determinada estancia Jordi Fernández realiza una fotografía…al revisar las mismas una extraña cara parece observarnos…¿El viejo guardes cumpliendo su promesa ahora eterna? En la zona de cocinas al mismo investigador algo lo golpea y toca la cabeza, entre nosotros había alguien más. Tras nosotros algo provocaba un sonido de subir y bajas escaleras de forma frenética y nuevamente los raps comenzaron a sentirse coincidiendo con una brusca bajada de temperatura…

lunes, 30 de julio de 2018

Villa Antonia (Isla Cristina, Huelva)


Una casa más dónde se descubre que acontecen numerosos fenómenos extraños. Les hablamos de la casa de Villa Antonia, situada entre las localidades de Isla Cristina y Ayamonte (Huelva).Numerosos son los grupos de investigación que han pasado por esta casa abandonada. Pero se preguntarán: Qué ocurrió allí? Esta historia de les será indiferentes.Esta casa fue construida en el año 1925, por una familia adinerada de Isla Cristina. Esta familia, era una familia que vivía muy feliz en aquel emplazamiento, hasta que un trágico día ocurre algo inesperado.
El 1 de Noviembre de 1932, Maribel, madre de las gemelas que son protagonistas, se encontraba leyendo un libro como cada tarde. Sus dos hijas, gemelas, Teresa y Julia, se encontraban jugando en el patio de su casa, como cada tarde. Tras pasar media hora de absoluto silencio, la madre comenzó a buscar a sus hijas.No las encontraba, era como si la tierra se las hubiera tragado, como si hubieran desaparecido justo delante de su propia madre.El padre, Luis Guzmán, venía de trabajar con su caballo, el cual se incorporó a la búsqueda de su hija. Todos los vecinos del lugar se hacen eco de la desaparición y comienzan un rastreo que jamás daría resultado alguno.Poco tiempo después, Maribel, la madre de las gemelas, fue ingresada en un psiquiátrico víctima de un ataque de locura.Aunque poco tiempo después, se escapó de este, apareciendo ahorcada en su casa, justo en su habitación en la planta de arriba, dónde dicen que estos fenómenos son hoy día más fuertes.El padre de familia, Luis Guzmán, falleció al poco tiempo, víctima de una Cirrosis Hepática, una enfermedad del hígado, debido al alcohol.Desde ese entonces, parece que la casa quedó maldita. Nadie ha vuelto a vivir allí, debido a los fuertes fenómenos paranormales que se registran dentro de este inmueble.Muchas son las especulaciones que hay detrás de la desaparición de Teresa y Julia, las dos niñas desaparecidas. Algunos dicen que fueron víctimas de un secuestro. Otros apuntan a la actividad en la zona de numeroso avistamientos de numerosas formas luminarias.Nadie supo jamás dónde estaban estas niñas. Nadie las vio por los alrededores. Jamás fueron encontrados sus cuerpos.                     
Pero todo el mundo hablaba de esas formas luminosas que parecían verse por los cielos de Huelva en aquella época. Muchos eran testigos de avistamientos por aquella zona.En 1932, concretamente el 8 de Diciembre, en la localidad onubense de Arroyomolinos de León, se divisa una luminaria en forma de Melón, según muchas personas lo describen, que ilumina todo el cielo de Huelva y alrededores, atemorizando a muchas de las personas que lo presencian.CRONOLOGÍALos extraños sucesos tuvieron lugar del 8 al 9 de Diciembre de 1932, fiesta de la Inmaculada Concepción. Al filo de la media noche.Por muy extraño que parezca fueron muchos los avistamientos de OVNIS en ese año de 1932, mismo año en que desaparecen estas gemelas. En las localidades de Isla Cristina y Ayamonte, se hablaba e incluso se sigue hablando, de que esta desaparición repentina de las niñas, como si se las hubiera tragado la tierra, tiene mucho que ver con estos avistamientos en aquel año por los cielos de Huelva y provincias.OTRAS VIVENCIAS EN VILLA ANTONIA.Y es que aquí no acaba la historia de Villa Antonia. Según comenta el nieto de los dueños de la casa, allí pasaban los veranos con sus abuelos. No sólo el, sino diez nietos (cinco niñas y cinco niños) y se nos ponían los pelos de punta. Cuando nos tenían que castigar nos encerraban en el torreón de la casa, al que se accedía por una pequeña escalera. Allí se escuchaban gritos de angustia y llantos. Pobre del que lo castigaran allí arriba.Un día se les olvidó a mis abuelos uno de mis hermanos allí arriba y cuando lo sacaron de noche estaba desfallecido, con fiebre y hasta tuvieron que llamar al médico.Esta casa ha ido pasando por muchas familias después de lo sucedido allí, pero casualmente, al poco de instalarse, tenían que salir de allí por los numerosos fenómenos extraños que ocurrían dentro del inmueble.Actualmente esta casa se encuentra en periodo de restauración y posiblemente será vendida y la ocupe otra familia.Estaremos muy atentos a los fenómenos que continúan produciéndose en esta mágica y terrorífica casa, llamada “La casa de las Gemelas”.

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La casa del Diablo (Huelva)


La ruta guiada por edificios singulares de Huelva que se desarrolla estos días y que ha organizado el centro Puerta del Atlántico ha traído a la memoria de muchos onubenses la conocida como Casa del Diablo. Se trata de un caserón del siglo XVIII que se encontraba en la calle Palos, en las inmediaciones de la plaza Quintero Báez.
En concreto, el nombre de la casa proviene de unas figuras de caras deformes que adornaban la fachada y que se encontraban enfrentadas entre sí. La cultura popular la denominó de esa forma por la semejanza entre las caras deformes y los diablos. Los transeúntes a veces se santiguaban al pasar delante de la casa para evitar la “mala suerte” y la “mirada” de los “diablos”, según recuerda el blog La Huelva Cateta.
Sin embargo, el origen de estas caras no está claro. Podrían ser simples adornos de la fachada de un rico comerciante, pero algunas fuentes designan al edificio como sede de un hospital en épocas de epidemias. En ese caso, las caras deformes serían una especie de advertencia del peligro de contagio en su interior, añadió dicho portal digital.

jueves, 26 de julio de 2018

El pasadizo subterráneo (Gibraleón, Huelva)


En Gibraleón son muchos los que, alguna vez, han escuchado hablar de la existencia de un misterioso túnel que surcaría el subsuelo de la localidad y que comunicaría las tres iglesias existentes o bien el Convento de Santo Domingo, ya extinto, con el Palacio del Marqués, es decir el Castillo, cuyas ruinas aún siguen en pie. También algunos han creído que dicho pasadizo fue utilizado como escondite en tiempos de guerra.
Sin embargo, se trata de un relato transmitido de mayores a niños que, lejos de tener credibilidad, es fruto de la fantasía. Al menos, así lo cree el profesor José Marín, estudioso de la historia de la localidad, y que se muestra convencido de que tal pasadizo subterráneo ni existe ni ha existido nunca.
El docente, ya jubilado, explica que, en realidad, lo que sí está confirmado es la existencia de un antiguo cementerio bajo el suelo de la iglesia de Santiago Apóstol, cuya puerta de acceso, en el corral del templo, ha podido llevar a pensar a algunos que se trataba de la entrada del hipotético túnel.
También cuenta este conocedor de la historia olontense que, hasta la fecha, sólo existen datos que prueban la existencia de un conducto de agua subterráneo que parte desde la conocida como ‘Caja del Agua’, aunque se desconoce su recorrido concreto.
En cualquier caso, descarta que dicho canal tuviese dimensiones como para que pudiese ser transitado por personas o, como antaño se ha llegado a apuntar, por el marqués en carruaje tirado por caballos.
Marín comenta que este tipo de “leyendas” suele ser muy frecuente. “Pasa en Gibraleón como en cada pueblo”, explicó, al tiempo que reitera que, hasta la fecha, no se ha encontrado dato alguno que demuestre la existencia del citado túnel.
La leyenda, en sus múltiples versiones, señala también por un lado que el Marqués de Gibraleón habría utilizado dicho túnel para sus escarceos amorosos y, por otro, que a través del mismo se comunicaría con sus hijas, que habrían ingresado en el desaparecido Convento de Santo Domingo como monjas de clausura.
Además, en la mayoría de las hipótesis que han circulado sobre el supuesto túnel se relaciona a éste con el castillo de la localidad, cuya construcción se remonta a época musulmana, concretamente a una población almohade del siglo XI. En el siglo XII, fue invadido por las tropas portuguesas que tomaron como esclavos a parte de la población árabe.
En el año 1282 fue reconquistado por Castilla, reinando Alfonso X el Sabio. Posteriormente pasó a manos de Alfonso de la Cerda, quien lo perdió por falta de pago al rey. Fue también escenario de las luchas que mantuvieron los Medinacelli y los Guzmán.
El castillo fue atacado en numerosas ocasiones a lo largo de su historia, destacando el saqueo que en el siglo X protagonizaron los normandos. Para hacer frente a estos ataques, los árabes reconstruyeron las murallas y mandaron construir fortalezas por toda la zona.
También en la vecina localidad de Trigueros existe una creencia muy similar que habla de la presuntas galerías o túneles que comunicarían las iglesias de la localidad. Sin embargo, algunos vecinos, que toman como referencia el Libro XIV de Defunciones del Archivo Parroquial, aseguran que en el subsuelo de dichos templos lo único que existen son criptas, es decir, simples cementerios bajo tierra, entre los cuales no existe ninguna comunicación.
Castillo de Gibraleón (ASC)

Cristo de la Sangre (Gibraleón, Huelva)


Cuenta la leyenda que una fría mañana de mediados del siglo XVI, después de una noche de abundantes tormentas, apareció un carro que transportaba un crucificado en los muros del convento que existía en lo que hoy se conoce como la iglesia del Carmen.
Sin embargo, el vehículo, que era tirado por bueyes, presentaba una rueda rota. Tras realizarse diversas gestiones para que la imagen siga el camino que la lleve a su destino, los bueyes se negaron a andar y, pese a ser cambiados por otros, el Cristo no se movía del lugar, según recoge la Hermandad del Cristo de la Sangre y la Virgen de la Soledad en su web. “Por tanto –añade- se decidió que era una señal divina y que esa imagen del Cristo debía quedarse en el monasterio”.
Dicha imagen sería bautizada posteriormente como el Cristo de la Sangre, en referencia al que era custodiado con anterioridad en dicho convento y que procesionaba “el jueves al caer el sol”.
Cristo de la Sangre 1

miércoles, 25 de julio de 2018

Valle de la novia (Galaroza, Huelva)


Se trata de la historia del príncipe musulmán de Aracena, quien, cazando entre las riberas y bosques que rodean Galaroza, vislumbró una bella doncella de la que quedó prendido y que buscó infructuosamente. Tan ensimismado resultó, que se perdió entre la frondosidad del arbolado; su padre envió numerosas expediciones para hallarlo, pero desistió fundando una población en su honor, a la que llamo Al-Aroza, que significa ‘Valle de la Novia’ o de la deseada.
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