miércoles, 15 de mayo de 2019

Curiosidades Peñón del Santo (Almuñécar, Granada)

  • Allí se pueden ver los restos de un antiguo puente romano que unía el Peñón con la fortaleza (Puente romano del Santo), y de un depósito de agua, lo que indicaría la existencia de una factoría de salazones de pescado.
  • Fue el lugar donde Abderrahman I (último superviviente de los Omeyas y fundador de Córdoba), en el año 755, tocó por primera vez tierra peninsular. A los pies del Peñón del Santo se encuentra el Monumento que recuerda su llegada.
  • A partir del año 926 se empieza a denominar este lugar como Peñón del Santo, o de San Cristobal. La historia nos cuenta que por estas fechas Abderramán III emprende una campaña militar contra el ejército mozárabe, para recuperar las posesiones de Almuñecar. En estas contiendas, entre Abderramán III y el ejército mozárabe, liderado por Abu Nasr, excelente arquero y famoso por no haber fallado ni una sola vez, Abu Nasr fue hecho prisionero, crucificado y asaetado públicamente. Allí en el peñón quedó varios días hasta que sus restos fueron bajados y quemados. La muerte del héroe del ejercito mozárabe y su trágico final, quizás inspiraron a la comunidad cristiana, a considerar desde entonces este lugar como Santuario Cristiano. Erigieron allí una ermita dedicada a San Cristóbal. San Cristóbal para los mozárabes se representa como un gigante, crucificado, asaetado y quemado como lo fue Abu Nasr.
  • Como anécdota te podemos contar que en el Peñón del Santo, se rodó uno de los capítulos más emotivos de la historia cinematográfica española. Todos los que peinamos canas recordamos, como si fuera ayer, la frase “¡Chanquete ha muerto!”. El Peñón del Santo fue el lugar elegido por Antonio Mercero para enterrar a Chanquete. En este lugar no hay, ni hubo cementerio alguno, y todas las lápidas que se ven en el penúltimo episodio de la serie Verano Azul, son mera decoración, eso sí, con un toque de humor macabro, ya que en ellas se pusieron  los nombres de los técnicos de la serie.

Virgen de la Antigua (Almuñécar, Granada)

La mayoría de estudios a nivel histórico y artísticos coinciden en que la imagen es de estilo gótico. Algunas fuentes encuentran trazos visigóticos por lo que le dan una mayor antigüedad a la imagen, llegándose a pensar que ya era adorada por los mozárabes en época musulmana. 
Dado el tamaño se considera que fue una imagen estandarte, es decir, era transportada como estandarte en las tropas cristianas, de ahí a que todo apunte que fuese traída por el ejercito de Isabel y Fernando, Reyes católicos, entregada al municipio  y se convirtiera desde entonces en una imagen venerada tras la capitulación y rendición de Almuñécar en 1489.
Son varias las teorías a las cuales añado una más tras investigar algunos hechos históricos acontecidos en Almuñécar. Esta bien documentado un episodio que ocurrió en el siglo XVI, El desastre naval de la Herradura, fue un naufragio múltiple que tuvo lugar el 19 de Octubre de 1562. Durante el mismo se hundieron veinticinco naves y murieron cerca de 5000 personas debido a un impresionante temporal. Tuvo lugar en la bahía de La Herradura, al buscar refugio la armada comandada por el capitán general de las galeras de España, Juan de Mendoza y Carrillo.
En dicho naufragio fueron 1740 los supervivientes. Precisamente de tres galeras, Mendoza, Soberana, y San Juan, por lo tanto no descarto que la pequeña imagen de La Virgen fuera parte rescatada del mismo, ya que su tamaño concuerda perfectamente con una Virgen de Capilla de Barco, y fuese entregada en agradecimiento por el auxilio al municipio. La proximidad en fechas, naufragio 1562 y nombramiento de Patrona de Almuñecár en 1569 me llevan a la conclusión de ésta teoría. La antigua costumbre de procesionar por el mar, así como que la Virgen de la Antigua ya era venerada y acompañaba a los marineros incluso en los viajes al nuevo mundo, refuerzan la teoría de que la Patrona de Almuñécar fuese rescatada del naufragio.
VIRGEN DE LA ANTIGUA

La Sirena de Almuñécar (Almuñécar, Granada)

Cuentan los ancianos que oyeron de sus ancianos y hace muchos, muchos años ocurrió la citada historia.
En Almuñécar vivió una mujer llamada Josefina que enviudó joven, enferma y con tan sólo una hermosa hija de nombre Marina.
Marina creció resignada y dedicada en cuerpo y alma al cuidado de su querida madre enferma.
Su única distracción, en el poco tiempo libre que le quedaba y una vez dejada atendida y dormida a su madre, era bajar a la playa y sentarse cada noche.
Marina de belleza inigualable, rechazaba a todos y cada uno de los pretendientes del pueblo con la escusa de sus múltiples quehaceres para con su madre Josefina.
Sus salidas nocturas hacia el mar cada noche la hicieron taciturna y pensante, su carácter era reservado y mítico. Marina escuchaba el murmullo del romper de las olas y observaba el horizonte cuya única luz reflejada en el espumeante mar como estrellas de plata, era la luz de la luna.
Las gentes la daban por loca e incluso llegó a oidos de su enferma madre Josefina hasta que un dia ésta le preguntó: Marina,¿cual es el motivo de tus visitas a la playa? . -Marina sólo le contestó: Voy al encuentro de mi amado. El mar. -Josefina extrañada sentenció: Hija mía como sigas así te convertirás en un pez.
Al poco Josefina falleció y Marina tras dar sepultura a su madre bajó a la playa en la semioscuridad de una noche de luna llena, se desnudó y se metió en el mar del que nunca volvió a salir.
Las gentes del lugar aseguraban que cada noche en la luna llena de Junio veían sobre el Peñón de Fuera la silueta de una joven y bellísima sirena tumbada observando el horizonte y que desaparecía en las espumeantes aguas en pocos segundos. Sin duda Marina se fundió con su amado, El Mar.
SIRENA ALMUÑECAR

Leyenda (Alicún de Ortega, Granada)

Al noroeste de Granada y lindando con la provincia de Jaén se encuentra enclavada Alicún de Ortega, una de las poblaciones más antiguas e históricas de la provincia. Fue Fulugía ibera, Acatucci romana y con los visigodos pasó a llamarse Agatugía, que los árabes llamaron Al-liqún dando así origen a su actual nombre. Los restos arqueológicos más antiguos se localizan en el poblado de Piedras Bermejas y datan del Neolítico. En la época romana la población formaba parte del itinerario que unía la francesa localidad de Arlés con Cástulo (Linares). A partir del s. VIII los musulmanes se instalaron en la zona y Alicún de Ortega fue ganando importancia al ocupar una zona fronteriza entre los reinos cristiano y musulmán. Su reconquista llegó de la mano de los Reyes Católicos tras el intento fallido del infante Don Pedro Ortega Fernández en la batalla de Piedras Bermejas en 1316.
Acompañado de Joaquín Correal, policía local de la villa y gran conocedor de su pueblo, fui descubriendo una urbe llena de encanto. La Iglesia de la Anunciación conserva parte de su artesonado mudéjar; en la ermita de San Roque está la imagen del patrón de la villa y hay restos de una fortaleza musulmana enclavada en un nido de águilas en las proximidades del pueblo, que hicieron las delicias de este viajero. Además, sus espacios naturales están llenos de contrastes. Fue alrededor de un molinito granítico con unas enigmáticas marcas cinceladas de forma rudimentaria donde Joaquín me contó la siguiente historia:
En la época romana la población formaba parte del itinerario que unía la francesa localidad de Arlés con Cástulo
Ocurrió a principios del siglo pasado cuando el joven ingeniero de minas señor Fleming llegó a Alicún de Ortega procedente de Escocia buscando las posibilidades mineras de estas áridas y desérticas tierras que tan buen resultado dieron en la comarca del Marquesado. Hombre de rostro pecoso y pelo rojo con ojos de un azul intenso, fue rápidamente bautizado por la gente del pueblo como el "Tío Fermín". De exquisitas maneras y amplia cultura, al poco tiempo de asentarse en el lugar fue ganando la confianza del pueblo y de los zagales, con los que siempre estaba de bromas.
Un buen día, cuando estaba arreglando los instrumentos de medición, cerca de la ermita de San Roque, vio salir de la pequeña capilla a una joven de ojos negros que lo miró un momento, el suficiente para adueñarse de su corazón, quedando prendado de aquella belleza andaluza. La muchacha iba cogida del brazo de la que parecía su madre, alejándose ambas con pasos alegres hacia la calle Zacatín arriba. El pobre "Tío Fermín" estaba con la boca abierta y la baba caída cuando, de pronto, ella se giró y le lanzó un guiño acompañado de una gran sonrisa. Su corazón se desbocó como un galgo conejero, columbrando la posibilidad de poder mantener una conversación con ella la próxima vez que se vieran.
En los días siguientes, el joven se apostó en las inmediaciones de la ermita, rogando a San Roque que intercediera por él en el corazón de la muchacha. Al tercer día la joven alicunera regresó con un fresco ramo de rosas blancas para el patrón de la villa. "Tío Fermín" se acercó a ella y en un chapurreado castellano le preguntó su nombre. La joven le miró a los ojos y tocándole el pelo rojo le preguntó el suyo, deteniéndose el tiempo entre ellos. Desde aquel momento los dos supieron que estaban hechos el uno para el otro. Sin embargo, corta fue la felicidad que compartieron, pues por aquel entonces unos pastores que practicaban la trashumancia desde la meseta de Castilla hasta Andalucía, se dejaban caer por el pueblo año tras año. El hijo de uno de aquellos pastores se enamoró también perdidamente de la joven, ofreciéndole el oro y el moro si se casaba con él. Pero su corazón ya estaba entregado al joven escocés, rechazando la propuesta.
No le sentó bien el desprecio y jurando venganza a su agravio ideó un plan para vengarse traicioneramente de la joven. Así, un domingo de Cuaresma, a la salida de la iglesia, le rogó que le acompañara cerca de Piedras Bermejas, donde tenía el rebaño, con la excusa de regalarle una bonita colcha de pura lana virgen para su ajuar y cerca del lugar le asestó con premeditación y felonía tres puñaladas, dejándola herida de muerte en el camino. Quiso el destino que "Tío Fermín" estuviera cerca del lugar visitando las ruinas del castillo y viendo lo acontecido, como un loco fue en auxilio de su amada agonizante, a la que solo pudo susurrarle, entre lagrimas de dolor, una promesa:
- Te juro, vida mía, por el Cristo Crucificado, que si en vida no ha podido ser, sí que estaremos juntos en sendas tumbas por toda la eternidad.
Desde ese momento, todas las semanas, un ramo de rosas blancas yacían junto a su amada, enterrada en el cementerio viejo. Dicen los vecinos del pueblo que "Tío Fermín" nunca volvió a enamorarse y que se entregó a una vida sencilla y apacible, ganándose el cariño de las buenas gentes de estas tierras de los Montes Orientales con su buen hacer. Pasaron los años y, ya viejo, "Tío Fermín" comenzó en su huerto la construcción, con sus propias manos, de una pequeña capilla sobre un gran peñasco, que labró a base de cincel y martillo, esculpiendo su propia tumba en roca viva, con la exquisitez del que lleva en su alma el profundo misterio de una promesa.
Cuando falleció, todo el pueblo acudió al entierro en la pequeña capilla de su huerto y al abrir la puerta, todos enmudecieron sorprendidos al observar otra tumba con un ramo fresco de rosas blancas. Nadie preguntó. Todos sabían que la promesa, al fin, sería cumplida.

Ermita de los Ángeles (Alhama de Granada)

Corría el año de 1500. Era una tarde fresca por las brisas que producen las crestas que circundan el valle de la Alcaicería, donde aun se alza severa y majestuosa la cruz erigida por doña Beatriz de Carvajal y Obregón a la memoria de su malogrado doncel, muerto villanamente /…/
El pueblo de Alhama iba a la iglesia mayor para ganar el jubileo de la Porciúncula, visitando la capilla del mendigo de Asís. Porque era el 2 de agosto, solemne aniversario del descenso de Nuestra Señora.
Ese mismo día, un señor de alta alcurnia, venía por la huerta llamada hoy del cañón, cuando un movimiento producido quizás por algún reptil en los tarajes del camino, espantó al caballo que partió a todo galope, saliéndose del camino, tomó por la derecha y ciego se precipitó al vacío sobre el Marchán, en el tajo cortado de una altura de más de ochenta metros.
La caída sería mortal y el jinete así debió entenderlo, pues al cruzar por el vacío, se encomendó a Nuestra Señora cuya solemnidad se celebraba ese mismo día, pidiendo que por lo menos le diese tiempo a disponerse como cristiano para morir. La Señora le hubo de oir: el devoto dio un golpe atroz sobre una roca, que hizo trizas el caballo, y arrojó al caballero a cien pasos del siniestro, al pie del tajo.
El susto y la contusión le privaron el sentido. Cuando volvió en sí, miró al frente con avidez y vio la imagen de Nuestra Señora Madre en la cavidad de una roca. Ella le dijo que había escuchado sus súplicas, que le quedaban tres días de vida, y que le edificase un altar en aquel sitio, sacándola de su antiguo escondrijo.
El pueblo escuchó absorto la relación del caballero, que se dispuso a morir, y que dejó sumas cuantiosas de dinero que tenía en Málaga, de donde él era, para la erección de la capilla, encomendado al señor vicario eclesiástico y al señor corregidor la ejecución de su última voluntad.
Pasado el plazo, el caballero pasó a mejor vida. Al año siguiente una función religiosa se celebró para colocar la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles en su nuevo albergue. Se cantó un réquiem por el alma del ilustre y piadoso viajero y se colocó una cruz en el sitio de la catástrofe, conocido desde entonces como salto del caballo.
Ah… por cierto, en las rocas cercanas a la ermita todavía se puede apreciar la huella de la herradura que dejó el corcel al caer.
ERMITA DE LOS ÁNGELES - ALHAMA

El marqués (Algarinejo, Granada)

El inmenso tamaño del templo, comparado con la población que debía tener Algarinejo en el siglo XVIII, se debe, según la leyenda, a una promesa realizada por el V marqués de Algarinejo: Francisco de Paula Fernández de Córdova. El noble, que también era marqués de Cardeñosa, de Valenzuela, conde de Luque y señor de la villa de Zuheros, se hallaba en Madrid cuando le acometió una grave enfermedad de la que pensaba morir. En su apuro se encomendó a Nuestro Padre Jesús de Algarinejo, y le ofreció, si sanaba, erigirle en la villa una iglesia todo lo mejor que pudiera. El noble alcanzó la curación y sus cuantiosas rentas, teniendo en cuenta que poseía la mayor fortuna de todos los nobles no grandes de España, se volcaron en la construcción de la nueva iglesia. Esta leyenda está reflejada en un lienzo que pende en la capilla-sagrario de la parroquia, la que también guarda en su interior interesantes retablos neoclásicos.

martes, 7 de mayo de 2019

Hospital de Berta (Alfacar, Granada)

En 1923 se construyó este sanatorio en funcionamiento hasta la Guerra Civil. El enclave, rodeado de bosques, sería el lugar perfecto para la recuperación, aunque tan sólo fuese parcial, de los pacientes.
La alemana Bertha Wihelmi decidió dedicar su vida a los demás luchando contra la tuberculosis tras que su hermano muriera de dicha enfermedad, que por aquella época era en muchos casos incurable. Como mal menor, los infectados por la mortal dolencia que eran tratados a tiempo, disfrutaban de una muerte digna y de cierta calidad de vida en el escaso tiempo que los separaba de su inexorable final. Aquel triste suceso marcaría para siempre a la alemana. Con la intención de prestar auxilio a aquellos que sufrieran con la enfermedad que se había llevado a su hermano a la tumba, se instaló en Alfacar. En este hermoso rincón de la geografía española construyó un sanatorio, obra en la que empleó todos sus ahorros.
Los granadinos acogieron con estusiasmo la inauguración del hospital y la prensa de la época elogió ampliamente la iniciativa. Pronto sus instalaciones estuvieron repletas de afectados, que disfrutaron de las bondades de Bertha y sus enfermeros. Sin embargo, de la noche a la mañana sucedió algo extraño y el hospital fue clausurado. Los enfermos se vieron obligados a desalojar el centro, el cual desde entonces permanece en un lamentable estado de abandono. Cuenta la leyenda popular que Bertha no pudo soportar por más tiempo la ausencia de su hermano y se suicidó en una de las habitaciones del sanatorio, posiblemente ahorcada. Otras versiones, quizá más realistas, apuntan que su fallecimiento estuvo provocado por un derrame cerebral.
Al morir Berta nadie continuo manteniendo el hospital, llegando asi a la ruina.
Con el paso de los años se dice de personas que han estado en el hospital, de escuchar ruidos y de ver presencias extrañas.
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