jueves, 30 de mayo de 2019

Origen del nombre (Calicasas, Granada)

Pese a que por lo general los nombres de las poblaciones granadinas suelen tener un origen marcado en el árabe, en este caso no es así. Calicasas se llama de ese modo porque su denominación hace referencia de hecho a la época tras la dominación musulmana de Granada. Entonces existían muchas caleras u hornos de cal en la zona de ahí que al final el nombre acabase haciéndole honor.
Calicasas en efecto es la unión entre “cal” y “casas”. 

La mora cautiva (Bubión, Granada)

La leyenda nos dice que el fantasma de la bella doncella morisca Zecilla, encarcelado en la Guerra de las Alpujarras por su amor por el joven cristiano Diego de Enciso, aún se encuentra en los muros de la antigua iglesia de Bubión cinco siglos después.
Los transeúntes dicen que han escuchado los lamentos de una mujer joven que viene de la torre, con un lamento que es suficiente para poner los pelos de punta. 450 años después del encarcelamiento de Zecilla, la leyenda perdura. E incluso hay quienes afirman que el espíritu desafortunado a veces desliza su mano por la entrada y, si un par de amantes tienen el coraje y la buena suerte de tocar la puerta en ese momento, recibirán el tesoro que ella guarda.
Todo comenzó en la Nochebuena de 1568, cuando los moriscos, o moros convertidos, del Reino de Granada renovaron su lealtad a sus antiguos reyes y se alzaron en armas contra la Corona y la Iglesia, a quienes consideraban la encarnación de todos sus los males
Los tambores de guerra sonaron en el Tahá de la Poqueira, y los viejos cristianos se refugiaron en la iglesia aún sin terminar.
Los moriscos finalmente lograron entrar por una puerta con barricadas y amenazaron con quemar la iglesia hasta el suelo. Los cristianos indefensos, dándose cuenta del peligro, se rindieron para salvarse de una muerte ardiente.
Uno de ellos fue Diego, el joven amante de Zecilla. Al reconocerlo, el padre de esta, agraviado por su relación, primero la encerró en la torre y luego llevó al desnudo y cautivo Diego a su casa con la intención de matarlo con sus propias manos, sordo a los ruegos de su hija que emanaba de la torre, todavía se puede escuchar a lo largo de la garganta de Poqueira.
Al final, Diego fue encarcelado junto a sus hermanos cristianos durante 19 días hasta que el rey de los moriscos, Aben Humeya, llegó al Tahá y ordenó que fueran enjuiciados. Pero el 13 de enero, una fiesta de avanzada de las tropas del Marqués de Mondéjar llegó a Bubión, liberando a los viejos cristianos, matando a los hombres que se habían levantado y encarcelando a mujeres y niños. Para entonces Aben Humeya había huido.
De pie junto a sus hombres en el puesto de vigilancia frente a las puertas de la iglesia, el capitán del marqués de Mondéjar, Álvaro Flores, fue el último en oír los sollozos inconsolables de Zecilla. Ella nunca sería escuchada de nuevo. Hay quienes dicen que permaneció encerrada en la torre por el resto de su vida, otros que fue tomada prisionera y exiliada.
Lo único que sabemos con certeza es que su amor por el joven cristiano continúa moviendo a las parejas amorosas que pasan por la iglesia de Bubión.

lunes, 27 de mayo de 2019

Los marimantas (Benalúa de las Villas, Granada)

Cuenta la leyenda que los novios se iban a casar a dos meses vista y los preparativos de la boda estaban en todo su apogeo. Era tradición esponjar la lana del colchón de los futuros esposos, tarea que consistía en estirarla para darle el mayor volumen posible y, de paso, limpiarla de brozas y desechos adheridos, que procedían de las ovejas. Estos menesteres se realizaban normalmente en casa de algunos parientes o amigos y los participantes, al calor de una mesa camilla, se contaban los chismes que acontecían en la villa, sin que faltaran algunos chascarrillos dedicados a los novios, a los que incluso se les gastaba alguna broma que otra.
-Pues el otro día me dijo la Frasquita que su hombre había cogido al novio y lo había llevado a Alcalá la Real a comprar algunas cosas para el campo, dijo Lola, prima de la novia.
-Esos fueron a Alcalá a ponerse ciegos de vino y luego a jugar a las cartas. Parece mentira que la Frasquita no conozca a su hombre? ¡Ay, si de mi dependiera, donde estarían esos truhanes! Intervino María "la Cachucha".
-¡No seas así, mujer! Siempre estás sospechando de los hombres.
-Es que yo conozco muy bien a los hombres. Mira como tengo al mío, más recto que una vela. ¡Ese no se va de vinos por ahí sin que yo lo consienta!
Todas se miraron por lo bajo sin decir nada y a más de una se le dibujó una sonrisa solapada, mientras seguían escaldando lana en la mesa camilla.
Pilar, hermana de la novia, intervino a continuación:
-¿Sabéis de lo qué me he enterado? El marido de Leonor estuvo de médicos en "Graná" y cuando regresó al pueblo le trajo una preciosa mantelería comprada a una de las gitanas de la Plaza de Bib-Rambla.
-¡Algo querrá el muy tunante! Volvió a interrumpir "La Cachucha", quien añadió:
-Seguro que le ha pedido algo a cambio.
-¿Qué le va a pedir a cambio? ¿Es que no puede tener un detalle con su mujer? Contestó Lola.
--¡Ay hija, si yo te contara! A los hombre hay que tenerlos bien atados, mira el mío, solo sale un par de veces a la semana y siempre aquí, en el pueblo, nada de ir a la ciudad? ¡Que hay mucho vicio!
-¡Pues anda que les estás dando ánimos a la novia! Dijo Pilar.
Conseguido un buen montón de lana escaldada, la novia la metió en un saco limpio, sacando otro para seguir con la tarea. Los dedos de las mujeres, ágiles como picos de gorriones, entresacaban todas las impurezas y después extendían la lana una y otra vez en repeticiones casi mecánicas para darle más volumen
-Pues el sobrino de Mari Paz está rondando a la niña de Encarna, la del molino. Es un buen mozo y muy trabajador...
-¡Otro que tal... Mucha planta, mucho hombretón y con el bolsillo más seco que el ojo de un tuerto! ¿Para qué tanto porte si no tiene donde caerse muerto?
-Mujer, todo no es el dinero, también está el amor, dijo la novia.
-Qué ingenua eres, Amparo, a los hombres hay que tenerlos como a los mulos, dándoles en el lomo todos los días y solo de vez en cuando ofreciéndole una zanahoria, pero de muy de vez en cuando. Mira, cuando yo me casé con el Indalecio solo me tocaba una vez al mes y ahora nos tiramos tres y cuatro meses sin tocarnos? ¡Y así me tiene, como una virgen!
Las otras tres mujeres no pudieron aguantar la risa y explotaron con sonoras carcajadas.
-No sé por que os reís, así es como se tiene al marido controlado y siempre dispuesto a lo que se me antoja.
-Dime, María ¿por qué a tu marido le llaman "el marimantas"?
-Pues no tengo ni idea? A mí me pusieron "La Cachucha" por mi madre, pero a él?
Mientras tanto en la calle ya había anochecido y una figura con una manta enrollada sobre el cuerpo subía por el Callejón de la Cipri en dirección al la Plaza del Pilar. Unos niños que jugaban en la calle del Cerro salieron corriendo asustados al ver al fantasmagórico personaje. En su huida solo gritaban.
-¡Un marimantas, un marimantas!
Una puerta medio abierta dejó paso franco al extraño personaje. Tras penetrar en la casa, se oyó una cálida voz de mujer que decía:
-¿Indalecio, tu mujer no sabe nada de lo nuestro? ¿Verdad?
-Que no, mujer. Esa está en su mundo, creyendo que estoy en casa. Además, mira lo que te traigo hoy.
El "marimantas" sacó del bolsillo de la chaqueta un juego de primorosos pañuelos comprados en la plaza de Bib-Rambla.
-¡Qué detalle, Indalecio!
Y los dos se fundieron en un apasionado beso.

Origen (Benalúa, Granada)

Al parecer, este curioso nombre proviene –como casi todo en esta provincia- de orígenes árabes. En concreto su traducción sería “Ibn-al-lupa”. Es decir, “tierra de lobos”. Porque, aunque mucha gente lo desconozca, Granada provincia es una tierra fértil para estos mamíferos que con el tiempo han ido perdiendo espacio. Y en la Comarca de Guadix, en la zona de Benalúa, su población llegó a ser relativamente importante.

El duende de Charches (Granada)

La leyenda cuenta la historia de Pedro, un joven que, por lo visto, no tenía ningún respeto por los demás.
Un día se encontraba segando junto a su cuadrilla, aunque él se las había ingeniado (haciéndole favores a su jefe) para conseguir el trabajo más cómodo, con un mulo y una trilla…vamos, que no tenía que usar las manos demasiado. Este trabajo, por edad y veteranía, correspondía a Juan «El Viejo» Además, se dedicaba a dar vueltas sin rumbo por la era para no trabajar.
El puesto también incluía el tener que dormir en la era para vigilar que nadie robara.
Leyendas de la Comarca de Guadix
Trigo
Una de esas noches, estando acostado en la era, vio una sombra sospechosa que se acercaba y, cogiendo una horca para «defenderse», preguntó quién era.
Un hombre pequeñito vestido de rojo, negro y con unas botas verdes de paño…y con un sombrero de mil colores por donde asomaban una orejas puntiagudas asomó entre la maleza y le dijo que era gente de buen, que sólo quería que le diera un poco de trigo, como todos los años.
Pedro se mofó de él haciendo bromas sobre su estatura y le dijo que se fuera por donde había venido.
El pequeño hombre le recriminó su actitud y su falta de educación, pero, al ver cómo continuaba Pedro, dio una palmada muy fuerte e hizo aparecer unas llamas intensas azules en sus manos que empezó a lanzar como si fueran piedras, prendiéndole fuego a la era.
Pedro intentó huir, pero sus albarcas estaban atadas la una a la otra, sin ninguna explicación y tampoco veía ya al hombrecito.
Leyendas de la Comarca de Guadix
Albarcas
La era estaba totalmente en llamas y los vecinos acudieron…cuando le preguntaron a Pedro y éste les relató la historia, nadie le creyó y le acusaron de haberse quedado dormido vagueando. Su patrón le dijo que tendría que pagar los daños o ir a la cárcel.
Pedro estaba acorralado, pero, en un momento de calma, Juan «El Viejo» se le acercó y le dijo:
-«Te has encontrado con el Duende de la era y no le has regalado un poco de trigo. ¿Verdad?»
Pedro, perplejo, le contestó:
-¿Tú lo conoces? ¿Por qué no me lo habías advertido?
-¡Tenías muchas ganas de quitarme el puesto!
-¿Cómo puedo enmendar mi error?
Al ver su arrepentimiento, Juan le contó que el hombrecito que había visto era el Duende de Charches, que aparece cuando hay una injusticia. Para ser perdonado, Pedro tendría que seguir el arco iris hasta la cueva del Duende, pedirle perdón de corazón por ser tan desconsiderado con los demás y esperar su decisión.
Así lo hizo Pedro al día siguiente, siguió el arco iris que había dejado una pequeña tormenta junto al pueblo, llegó a la cueva del Duende y le pidió perdón; juró que nunca más volvería a faltarle el respeto a nadie, ni por su hechura, edad o condición.
El Duende aceptó sus disculpas y, de repente, una ráfaga de aire despertó a Pedro, que se encontraba de nuevo en la era, como si nada hubiera pasado…eso sí, sus albarcas seguían atadas la una con la otra y chamuscadas.

El Fraile (Beas de Granada, Granada)

Después del anunciado fenómeno de la luna azul para el día 31 de julio, decidí acercarme hasta el paraje conocido como El Fraile en Beas de Granada.

Una formación rocosa erosionada caprichosamente por el viento, que se encuentra en el camino de Quéntar y hasta tiene su leyenda.

La leyenda cuenta que en tiempos de los Reyes Católicos, un rico comerciante árabe huyo de la región por el avance de los Reyes Católicos y en su huida decidió esconder su fortuna, para cuando regresase a sus tierras. Para ello construyó dos estatuas y en el interior escondió el tesoro.
Esas estatuas fueron llamadas "El Fraile" y "La Fraila".
Cuando se conoció la historia, los lugareños destruyeron "La Fraila" buscando el tesoro, pero no encontraron nada y desde entonces la gente del lugar busca el tesoro.

Y mientras esperaba la salida de la luna tuve la ocasión de contemplar las magníficas vistas de Sierra Nevada y una espectacular puesta de sol.  Era una noche con nubes que iban y venían pero que me permitieron captar el orto lunar y que después aproveché para jugar con la exposición y conseguir un bonito cielo.

viernes, 24 de mayo de 2019

La dama cautiva (Baza, Granada)

La vanidad puede ser peligrosa. Si nos referimos a la misma en una historia con final oscuro, podríamos hacerlo sin temor a equivocarnos a una leyenda que tiene su origen en Granada. Concretamente en el norte de la provincia en plena Sierra de Baza. Allí, la vanidad y el misterio se dan la mano para contar un relato que sobrecoge.
Al parecer, según cuentan de boca en boca durante varias generaciones, en una de las peñas que contiene un gran número de casas cueva, algo extraordinario sucedió hace tiempo. En cada San Juan, una bellísima dama se aparecía dentro de una de las cuevas asomándose por algún ventanal para ser vista desde fuera.
El ritual, que se repetía cada año, sobrecogía a los testigos por la belleza y timidez de la dama que estaba tras los cristales. Hasta que un día de San Juan en una fecha indeterminada, la mujer volvió a aparecer de una manera diferente. Esta vez lo hizo dejándose ver y hablando directamente a uno de los hombres que la observaba.
Ella, que portaba en sus manos una daga y un peine, le preguntó al hombre que qué prefería. Si la daga, el peine o la dama, que era ella misma. A lo que el hombre le respondió que la daga. Provocando con su respuesta que el drama cobrase vida porque la mujer supo en ese momento que el hechizo que la hacía permanecer allí cada San Juan, se mantendría eternamente al ver que había sido rechazada pese a su belleza. Por lo que su espíritu sigue vagando por la zona a la espera de que alguien la desee.