viernes, 31 de enero de 2025

Diente Negro, el Penitente (Yecla, Murcia)

 Según la leyenda, existía en el siglo XVIII un demonio con pies de ave vestido de franciscano llamado Diente Negro que deambulaba por el Altiplano Murciano persiguiendo a los no creyentes.

Un día, un labrador según Salvador Martínez se llamaba “Martín” (que llevaba una vida pecaminosa) salió de la casa de Don Gabriel Ortuño con las mulas a darles de beber a un manantial de noche tras una larga jornada de faena. Mientras iba caminando de repente se le apareció un hombre vestido de franciscano preguntándole donde estaba la Finca de la Magdalena, porque allí estaba una comunidad franciscana. El campesino le indico la dirección correcta. Tras esto se agacha el labrador a atarse las alpargatas y al ver los pies de ave del demonio, sale huyendo con las mulas dirección a su casa de Yecla. Le iba persiguiendo el demonio para alcanzarlo pero le dio tiempo a regresar a su casa. El demonio casi lo alcanza pero al cerrar el postigo de la casa del labriego y al tocar el postigo el demonio se quemó la mano. El demonio le exclama al labrador desde el otro lado “¡Anda que si no es por las reliquias que te puso tu madre no te habrías librado de mí!. Por lo que su madre previamente le cosió unas reliquias en su ropa.

Fue admitido en la Orden Descalza de San Francisco. Llegó a ser sacerdote y famoso orador conocido por Fray Martín de la Mota en unas versiones o probablemente fray Pedro Ortega. Predicó en esta Villa algunas cuaresmas con grande fruto, y después de observar su regla con la más ejemplar virtud y sumisión, falleció y fue enterrado en el convento de Villena en la mas santa reputación.

Esta leyenda se cuenta a los niños pequeños para que nunca se quitasen las reliquias de sus ropas para poder evitar los ataques de Diente Negro y portarse siempre bien.

viernes, 24 de enero de 2025

La Dama de blanco (La Unión, Murcia)

 El fantasma más famoso es el de la Dama de Blanco, una misteriosa figura femenina que ha sido vista por numerosos testigos a lo largo de los años. Se dice que aparece vestida con una prenda larga y blanca, caminando entre las tumbas, y algunos aseguran haberla visto también en la carretera cercana al cementerio. Incluso el famoso cazador de fantasmas Ed Warren (quien junto a su esposa Lorraine investigó casos como el de Amityville) afirmó haber tenido encuentros con esta aparición en el lugar.

La Dama de Blanco no es el único fenómeno inexplicable reportado en el cementerio. Muchos visitantes han experimentado sensaciones de frío extremo, avistamientos de luces extrañas, y han escuchado voces susurrando en la oscuridad.

El tren de la muerte (La Unión, Murcia)

 Se encontraba con un grupo de trabajo de cinco personas en el susodicho lugar y las paredes de la mina cedieron y atraparon a Francisco. Según la crónica "cuando se estaba trabajando en el laboreo para rellenar el pozo Mercurio (Cantera San Valentín), en las proximidades de la cantera Emilia, una de las instalaciones de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya-España, S.A, cinco trabajadores quedaron sepultados al desplomarse el terreno, cayéndose al fondo y siendo enterrados por el material. En el suceso también llegó a sepultarse un vehículo que portaba la maquinaria de sondeos necesaria, para realizar dichos trabajos y la machacadora".

Desde esas proximidades el metal era transportado en los siglos XIX y XX, y hasta la década de los 80, por un pequeño tren hasta la salida al mar por la bahía de Portman. Hoy están olvidadas muchas de las leyendas que hablan de que en ocasiones se ve e, incluso, se oye a este viejo tren a lo largo de los poco más de dos kilómetros que unen las minas con el mar. 

Ese camino se conoce como el bosque de la muerte ya que son muchísimas las personas y animales que han fallecido a consecuencia de la inhalación de los metales pesados procedentes de los trabajos mineros. Esas apariciones y sonidos son experimentados por numerosos testigos en el interior del túnel José Maestre, por donde pasaba el mismo tren y que toma el nombre del empresario que forjó una gran fortuna gracias a los trabajos de la minería.

En la actualidad se pueden observar aún los armazones de hierro y los viejos vagones. Alfonso Gómez es uno de estos testigos que, en busca de aventura y desconexión se adentró por estos caminos en el año 2017. Estando en el interior del túnel comenzó a escuchar ruido de hierros, sonidos procedentes de los vagones, gritos y llantos. 

Es posible que esos ruidos pudieren ser provocados por el viento o por los animales al pasar cerca del túnel y que con el eco se potencia. Alfonso era conocedor de la leyenda del tren fantasma por lo que también estaba predispuesto o sugestionado a ser testigo de lo insólito.

En cambio, María del Mar Gutiérrez pudo observar junto con su pareja la visión espectral del tren en el otoño de 2019. No le dieron importancia en un primer momento puesto que pensaban que el tren estaba aún en funcionamiento -son de Murcia capital y estaban pasando una bonita jornada-. Sus caras cambiaron cuando vieron los restos del tren y los vagones, así como el estado en que se encontraban las instalaciones.

jueves, 16 de enero de 2025

El Salto de la Novia (Ulea, Murcia)

 Cuenta la leyenda que hace muchos años el Salto de la Novia de Ulea fue escenario del trágico final de una historia de amor.

Te voy a contar varias versiones.

Una dice así:

Era época de la Reconquista y una noble cristiana muy bella se enamoró del valeroso capitán de las tropas de esta fortaleza. Un día, tras una feroz batalla en que las huestes cristianas derrotaron a los moros, el joven capitán perdió la vida.

Su amada, deshecha en la pena, vagando de un lado a otro, decidió rescatar el cadáver del caballero, sin dar con él.

Desconsolada y sin otra obsesión que la muerte, anduvo por la alta quebrada cuyo fondo encauza al río, y al llegar a un peñasco se lanzó al vacío, cayendo sobre el río.

Desde entonces, el paraje se conoce como el Salto de la Novia, por cuyas peñas parece resonar el amargo llanto de la novia.

...Otra narra la historia de amor de una pareja de cristianos que se vieron obligados a huir a caballo perseguidos por el rey moro enamorado de la bella joven.

Al llegar a un peñasco los enamorados decidieron saltar y en el intento ambos perdieron la vida.

Y la última, más extendida entre los lugareños, cuenta la relación amorosa entre la hija del rey cristiano y el rey moro Abnt hud. Un día, cuando volvía con su amada a caballo fueron perseguidos por los moros, y viéndose alcanzados saltó desde el peñasco que formando precipio bordeaba el río, desapareciendo con la novia y el caballo bajo las aguas caudalosas.

Aún hay quien cree que en la noche de San Juan, coincidiendo con el solsticio de verano, por ser noche de embrujo y hechizos, se ve flotar sobre las aguas a la enamorada pareja respirando los aires perfumados de naranjos y limoneros

El Hornico Fuster (Ulea, Murcia)

 Acabando el siglo XV, y a principios del XVI, llegaron unos pastores, de origen morisco, a Ulea. Los campos uleanos eran ricos en pastos y aquí se instalaron durante largas temporadas. Procedían de la comarca de Albaida y se apellidaban Fuster. El mayor de ellos Jaime Fuster Payá, pariente de los Payá, que por defecto de trascripción derivó en Pay, se instaló en las inmediaciones del paraje “El zapatico”. Pues bien, Jaime Fuster se pasaba períodos de diez y quince días- en las épocas de verano-, durmiendo en las dehesas junto a su ganado. Como es natural se llevaba ropa y comida para esos días y entonces volvía a su vivienda para estar unas horas con la familia, asearse, cambiar de ropa y proveerse de víveres para otra temporada y así año tras año, hasta que en 1547 desaparece el apellido Fuster de Ulea, pues solamente dos generaciones tuvieron hijos varones. Ese fue el motivo de su extinción.

La zona más rica en pastos era la que circundaba la ladera del monte el Castillo en donde se formaba el barranco próximo al zapatico en la margen izquierda de la carretera que une Ulea con la que comunica a Murcia con Madrid.

Como es lógico Jaime Fuster, y sus hijos, se hicieron una pequeña cueva, en la parte alta del barranco, a salvo de las avenidas y con las dimensiones suficientes para resguardarse de las inclemencias del tiempo. Allí, con dos piedras altas y alargadas hizo un pequeño horno que atizaba con leña del campo y servían para calentar la comida fría que traía de su casa y asar el tocino fresco de su matanza. También lo utilizaba para encender una pequeña hoguera que le aliviaba ante las adversidades climatológicas.

Allí, sobre la misma curva, por donde pasaba la carretera antigua,- ahora dista unos 20 metros-, se encuentra una pequeña oquedad, casi desaparecida por el paso de los años, en donde los Fuster tenían su pequeño horno. De ahí el nombre de “Hornico de Fuster”.

Venta Puñales (Ulea, Murcia)

 La venta Puñales –antiguamente conocida como “Venta Miñano”- está situada en la margen izquierda de la Autovía Madrid-Cartagena a unos 500 metros del cruce de Ulea.

Se erige sobre un montículo peñascoso, entre pinos, palmeras, adelfas y mimosas. Pertenece al término municipal de Ulea.

Su nombre se debe a que a mediados del siglo XIX, una pandilla de bandidos capitaneados por un joven apuesto, bien vestido y de buena figura, que le llamaban Periago, tuvo, durante varios años, en vilo a Murcia y su provincia, comandaba una pandilla cuyos secuaces eran conocidos por el nombre de la “partía del vivillo”. Eran el terror de las ventas, casas de campo y de sus habitantes. Usaban escopeta al arzón y canana a la cintura.

El jefe de la pandilla, de barba recia y bien poblada y con grandes patillas, respondía al nombre de Periago. Era sagaz, escurridizo y vivo (de ahí la cuadrilla del vivillo).

Las autoridades dieron la orden de caza y captura y pusieron precio a su cabeza. La oferta, sin embargo, no estimuló a los temerosos ni él sintió miedo al saberlo.

Cuenta la leyenda que en uno de sus múltiples asaltos, el joven bandolero, intentó atracar a los huéspedes de dicha venta, pero su asalto fue fallido ya que el ventero había entregado a cada uno de sus huéspedes un puñal para garantizar la defensa y seguridad en el hospedaje. Cuando Periago creyó que tenía dominada la situación, el ventero, trabuco en mano, y los huéspedes blandiendo los puñales consiguieron que huyeran hacia Murcia. En los campos de Molina se cobijaron a descansar en una cueva, en donde dos pastores consiguieron aplastarle la cabeza, con unas piedras, mientras dormía.

Fue muy sonado y celebrado el final de este bandolero que consiguió amedrentar a los habitantes de la comarca. Desde entonces la “Venta Miñano” cambió su nombre por el de “Puñales”.

Las gallinas del diablo (Ulea, Murcia)

 No había hombre más sagaz, astuto y trapisondista, para los tratos y cambalaches, que Nicolás “el recovero”. No lo había en toda la comarca. Dotado de una inigualable verborrea, nadie se le resistía en compras y ventas. En estos tejes y manejes, era el número uno. En fin, en todos estos menesteres, Nicolás era único e irrepetible.

El buen hombre portaba en su burro unas enormes aguaderas, donde metía de todo. Así recorría todas las casas del campo. Desde Fortuna a La Garapacha, desde San Joi a Campotéjar y desde Los Pelegrines a Ulea, no había un palmo de terreno sin hollar por “sanguino”, mote por el que cariñosamente llamaba a su jumento.

Cuentan que cierta vez, al regreso de uno de sus viajes y a lomos de su jumento, iba haciendo recuento de sus suculentos beneficios y pensando lo bien que le había ido el día, con sus innumerables trapicheos. Tal vez vendría el hombre regocijándose del engaño que había sufrido alguno de los campesinos, vendiéndole o cambiándole algún pavo aquejado de gargajillo, gallina con piojera o pollo con moquillo. Probablemente andaría a vueltas con su conciencia.

El caso es que al llegar al Hornico de Fuster, situado en la carretera que une Ulea con la carretera general, sus ojos quedaron atónitos ante la vista de una docena de gallinas que se ofrecían tentadoras a sus largas manos, para echar en sus aguaderas. Aquello era un sueño, un Milagro, y ¡Tan quietecitas¡ tan mansas. Nicolás vio el cielo abierto y, como la ocasión la pintan calva, se puso mano a la obra, agarrando con todas sus fuerzas a la más hermosa; un preciado ejemplar.

Pero aquí viene lo gordo: la gallina, nada más presa de las manos de Nicolás, empezó a aumentar de tamaño y peso, hasta que se hizo más grande que su propio jumento .Aquello era imposible sostenerlo en las manos.

Nicolás cayó en la cuenta y horrorizado la soltó, diciendo: ¡Esto es cosa del diablo¡ y con el mayor susto de su vida , salió corriendo; despavorido.

Cuentan que pasó por Ulea, cruzó el río a nado, hasta Villanueva, después a Ojós, y finalmente a Ricote cruzando los viñedos del Cajitan.

Desde entonces, en el lugar donde se encuentra el hornico de Fuster, las gentes de Ulea recuerdan al visitante de turno,” La leyenda de las gallinas del diablo”.


El Gurugu (Ulea, Murcia)

 Según la tradición oral transmitida de generación en generación, el Gurugú de Ulea es un espíritu ancestral que habita en este monte sagrado. Se dice que este ser misterioso tiene el poder de proteger las tierras y a las personas de la zona. Sin embargo, su naturaleza es impredecible, y se le atribuyen tanto bendiciones como castigos a aquellos que no respetan la naturaleza o causan daño a la comunidad.

La leyenda cuenta que en noches especiales, como durante la festividad de San Blas, los habitantes de Ulea se reunían en las faldas del Gurugú para rendirle homenaje. Encendían hogueras y llevaban ofrendas de alimentos y bebidas como muestra de respeto y veneración hacia este espíritu protector. Estos rituales eran una forma de buscar su favor y protección, y de agradecer las bendiciones recibidas.