miércoles, 26 de marzo de 2025

Castro de Penalba (Campo Lameiro, Pontevedra)

 Según la tradición, las serpientes eran seres mágicos y la leyenda que está asociada a esta piedra es una manifestación de la ideología de la sociedad tradicional en clave simbólica: «Los matrimonios sin hijos o hijas que quieran tener descendencia deben ir la noche de San Juan a copular sobre la piedra, llevando como ofrenda una taza de leche para que beban las cobras».

viernes, 21 de marzo de 2025

Virgen de la Lanzada (Cambados, Pontevedra)

 Esta leyenda cuenta que cuando una mujer recibía en su vientre el choque de nueve olas sucesivas en la playa de La Lanzada, quedaría embarazada más fácilmente solucionándose posibles problemas de infertilidad. Se cree que esto lo debe realizar en la compañía de su pareja y que debería llevar ropa clara y vientre desnudo.

Las fechas en las que realizar el ritual son el 21 de junio, el 23 de junio (la noche de Sano Xoan) y la noche del último fin de semana de agosto, momento en el cual se hace la romería de la Virgen de la Lanzada, a las 12 de la noche.

Este poder se le atribuye tal vez por su características forma de concha y el agua penetrando en la arena, lo cual representa la fecundación y posiblemente tenga orígenes paganas, pero con el tiempo se vinculó también la creencias religiosas. De hecho, el ritual debe continuar en la Capilla de la Lanzada a la mañana siguiente. Un poco más adelante de la capilla hay una roca conocida como “la cama de la Santa” donde la mujer se tiene que acostar o sentar.

jueves, 13 de marzo de 2025

Pepa A Loba (Cambados, Pontevedra)

 La vida de Pepa es probablemente el relato más impresionante sobre bandolerismo, construida y conservada en su mayor parte por distintas historias destacadas de la tradición oral.

Estas narraciones que cuentan sus andanzas destacan por una intensa actividad asaltando casas y caminos en la Galicia del S.XIX.
Pepa era gallega aunque no se sabe con certeza su lugar de nacimiento. Mientras algunos dicen que nació en la provincia de Lugo, otros, la versión más conocida apunta a dos ubicaciones probables. Ambas en Pontevedra: La parroquia de Couso y Amoedo.
Su madre, conocida como ” La Falucha”, la quería y mimaba compartiendo lo que tenía que era muy poco. Se desconocía quién era el padre, aunque el pueblo pensaba que era la hija del hermano del tendero.
Cuando aún era una niña comenzó a trabajar cuidando las ovejas de su tía Dorinda, convirtiéndose en pastora a los 12 años. En esta aldea inicia la leyenda, cuando en una ocasión mientras cuidaba su rebaño de ovejas, estas fueron atacadas por un lobo, pero Pepa con ayuda de su perro “Lueiro” defendió el rebaño y dio muerte al lobo.

cara-pepaaloba

Fue en esta etapa de su vida cuando se ganó el sobrenombre de «PEPA A LOBA».
Cuando llega su juventud su madre fallece y su tía pasa a hacerse cargo de ella. Esta la obliga a mendigar por ferias, trabajar en el campo y cuidar de los rebaños, hasta que decide mandarla a vivir con el tendero del pueblo, con la
intención de convertirla en su “querida” y así poder sacar algún favor económico.
Pero el tendero no solo le coge cariño y la adopta como hija sino que también hace el testamento a favor de Pepa, nombrándola su única heredera.

Pero se produce un hecho que cambiará toda la vida de Pepa…
Al poco tiempo, el tendero aparece asesinado con un cuchillo de cocina clavado en el pecho, y Pepa es condenada a cadena perpetua.
El pueblo sin embargo sospechaba que el crimen lo había cometido el hermano del tendero para apropiarse de sus bienes, al que también consideraban el padre de Pepa.
Después de un juicio amañado Pepa es condenada e ingresa en la carcél de Pontevedra donde permanecerá durante algún tiempo.
En la prisión aprovecha la visita del capellán de la cárcel para golpearlo y huír vestida con su hábito. Con una pistola y su perro Luerio, va en busca del hermano del tendero. Allí lo amenaza y hace que su perro lo mate. Ésta sería la primera acción de Pepa a Loba.
Tras vengarse, se instala en el monte, donde forma un grupo de bandoleros más conocidos como «La Cuadrilla de Pepa a Loba». Con los que realizará numerosos asaltos y robos. La provincia de Pontevedra es, principalmente, su escenario de actuación pero también realizó asaltos en otras provincias gallegas.
Con su cuadrilla asaltaban a caminantes de clase alta, curas, caciques y también los pazos, casas nobles y rectorales (casas de los curas).

jueves, 6 de marzo de 2025

Celtas (Caldas de Reyes, Pontevedra)

 La leyenda o tradición de nuestros pueblos de etnia celta, nos describe: "En los valles se establecieron pueblos errantes; se asentaron y cada tribu construían sus castros de piedra. Una parte de estos habitantes, sobre todo mujeres, estaban hechizadas: la mujer engendraba el primer hijo normal; en el segundo parto, moría o nacía tarado. 

Reunidas todas las tribus, decidieron desterrar a este grupo de mujeres por considerarlas embrujadas, con su prole, y los conflictivos. Esperaban que los rudos inviernos y la escabrosa tierra los aniquilasen. El destino de los proscritos fue precisamente Terra de Montes. Pero la caza de los montes y la copiosa pesca de los ríos hizo prosperar a la comunidad.

Pronto prosperaron, domesticaron animales, utilizaron los minerales, explotaron la cantería, llegando a ser unos famosos canteros.

Así se desarrolló una comunidad fértil, siendo además la zona de los mejores canteros. Dejaban las bestas (caballos) y mostrencos libres en los montes, (ganado vacuno). En el solsticio de verano, las reunían en cercos de madera, dando origen a los famosos curros. Viendo que la maldición se cebaba en su segundo hijo, decretaron que nadie se casara con miembros de su propia tribu. Tuvieron que encandilar mujeres de pueblos lejanos. No las raptaron. La mujer elegía esposo y entre varón y hembra había respeto, igualdad. Todavía en estos crueles montes se cumple el maleficio. Los Druidas establecían sus moradas entre los manantiales de aguas cristalinas y las robledas.

Sintetizamos sus creencias: se encuentran muy afianzadas en estos elementos básicos: Agua, Aire, Tierra y fuego envueltos en los Espíritus Elementales. Destacamos la devoción por la Gran Madre, protectora de las diosas guerreras, lo que originó la igualdad absoluta entre la mujer y el hombre, olvidada por otras civilizaciones. El Acebo representa a la Gran Madre. Lo plantaron, mimaron y veneraron a este arbusto sagrado, guardián de la sabiduría, dando origen al nombre de este enigmático lugar: ACIBEIRO, el generador de nuestro Matriarcado.

Sintetiza lo terrenal con los espíritus. El aire representa el saber, el agua el atrevimiento, el fuego el querer, y la tierra el callar. Estos cuatro elementos están unidos al Espíritu que habita en el interior de las cosas.

Respetan y buscan el conocimiento de las energías del planeta, de la naturaleza, de la luna y del sol. Estos últimos simbolizan La Gran Madre y el Gran Padre.

Plastificamos el origen de la Creación en nuestra mítica Celta: "Al principio no existía el tiempo, y tampoco dioses ni hombres caminando sobre la superficie de la tierra. Pero sí que existía el mar, y donde el mar se encontraba con la tierra nació una yegua, blanca como la espuma del mar. Su nombre era Eiocha.

La creación siguió su curso: de un roble que crecía sobre la tierra brotó una planta. Y fue en este lugar donde Eiocha dio a luz al primer dios: Cernunnos. Se apareó con Eiocha y engendró más dioses. Sin embargo, los dioses se sentían solos porque no había nadie a quien mandar ni nadie que los adorase.

Por eso, los dioses crearon con madera de roble tanto al primer hombre como a la primera mujer, así como a otros animales. Además, también nacieron gigantes de la corteza de otro árbol que Eiocha había arrojado al agua".

Ello dio motivo que el roble o carballo fuese siempre muy considerado entre nuestros pueblos, que ya lo van dejando en el baúl de los recuerdos. No, Caldas de Reis, los mima, los conserva.. Ellos nos susurran los secretos de nuestro pasado.

Hemos dejado atrás a nuestro río El Umia. Nace en Acibeiro, como el chulesco Lérez. Su curso es muy singular, robando aguas de riachuelos, aumentando su caudal. Mencionamos algunos: arroyos de Raigosa, Filloi y otros. Acapara al río Gallo; llega a Segade de Arriba y se lanza al vacío, pincelando una bellísima fervenza. Su recorrido por la Estrada, Cuntis, Moraña, Caldas, Portas, Meis, Rivadumia, Cambados, es enriquecida por templos románicos, emanando cuentos y leyendas (O Ponte dos Padriños).

Descansamos en este edén de paz y belleza. Este ensayo nos vamos a centrar en su posible origen. Este territorio estuvo ocupado desde la prehistoria hasta la actualidad, ya por su situación, ya por su suave clima, ya por ser mimada por generoso ríos.

Se han hallado mámoas, petroglifos; datan su antigüedad a finales del segundo milenio a.C. Es digno de visitar los petroglifos de A Laxe dos Bolos, en Saiar.

El Tesoro de As Silgadas, depositado en el Museo de Pontevedra. Lo datan en la Edad de Broce (1800-1500 a.C.)

Les recomendamos los estudios sobre este tesoro y otros hallazgos de nuestros antergos: Xoán M. Domato Castro y Beatriz Comendador Rey "El Tesoro Desencantado, As Silgadas".

Se han descubierto numerosos castros de la edad de hierro (siglos VII-I a.C.). En este municipio que esconde sus raíces, ya florecieron nueve castros que confirma su edén para asentamientos de varios pueblos. 

Os invitamos a rutear estos vestigios castrenses. El castro de Eirin, en la parroquia de Santa María.

En Bemil, visitaremos tres castros: Follente, que se remonta a la Edad de Hierro; Castro do Outeiro, Castro de Tres Picos. En esta parroquia se encontró el tesoro prehistórico (1941), que se guarda en el Museo de Pontevedra.

Llegamos a San Andrés de Cesar; divisamos las mámoas de San Andrés, de Reirís y del Outeiro, la necrópolis de San Andrés y el Castro de Segade.

Ya en la parroquia de Saiar, se encuentran las Mámoas del Pousadoiro y de Monte Fento, así como la necrópolis de Canles de Touros y el Castro de Xaiba.

Una buena marcha para los amantes del senderismo. Subiendo los montes Castro y Castelo, iremos divisando restos de nuestros pueblos antergos: Localizamos también en San Clemente, el Castro de Cesar (en mal estado por un derrumbamiento de tierra en 1830) y el Castro de Asar. En esta misma parroquia, se encuentran las Mámoas de Monte Armada.

Destacamos el Castro de Follente, en la parroquia de Bemil; éste conserva en buen estado sus defensas naturales, en un lateral del monte Xabre; permaneció ocupado hasta mediados del siglo I d.C.

Era costumbre de los pueblos de etnia celta construir sus castros en laderas de montes, buscando una fácil defensa contra las otras tribus. Se defiende que los castros, ubicados en Caldas de Reis, los habitaban los Cilenos, de etnia celta. Los menciona Plinio y Ptolomeo que aseveran que llegaron a ocupar las tierras entre los ríos Ulla y Lérez.

Los pueblos de etnia celta eran panteístas y adoraban a varios dioses. Creían que cada elemento natural era protegido por su dios. En esta villa adoraban a Edovio, "El que calienta las aguas". Tenía un altar en su nombre; El segundo se encontró en el centro urbano, próximo al balneario Davila.

jueves, 20 de febrero de 2025

O Buraco do Inferno (Bueu, Pontevedra)

 Esta fosa fue llamada así por sus habitantes, ya que al escucharse el sonido que provoca el viento cuando entra por la cavidad, parece como si fueran gritos de personas o gemidos de almas torturadas que les hace parecer como si fuera un infierno.

jueves, 13 de febrero de 2025

¡Que ese coso no salga a la calle! (Barro, Pontevedra)

 «¡Que ese coso no salga más a la carretera!» Con esa tajante orden pronunciada en 1953 por el entonces jefe de Obras Públicas en Pontevedra quedó fuera de la circulación un vehículo que se había fabricado en Barro en 1949. Sí. Leyeron bien. En 1949, ocho años antes de que Seat se pusiese manos a la obra con uno de los coche más famosos de la época, el 600. Aquel jefe mató el vehículo, que no volvió a usarse y quedó arrinconado para siempre en el taller de Porráns en el que había sido inventado. Pero aquel mismo hombre también hizo nacer el mito. A parir de ahí, el coche made in Barro quedó bautizado como El Coso. Han pasado muchas generaciones desde entonces; se cambió la dictadura por la democracia, el negro por el blanco, el hambre por la abundancia... y, sin embargo, actualmente no faltan chavales en Barro que cuenten la historia de El Coso y que hablen de cómo un mecánico y algunos mozos, a las órdenes de José Moldes, dueño de un taller del mismo nombre, lograron fabricar aquel irreverente automóvil que estuvo unos tres años gastando pista.

La historia suena aún en las tabernas de Barro e incluso está escrita en el libro Barro en imaxes, donde se recogen fotos del vehículo en cuestión que en su día tomó el fotógrafo local Reinaldo. Pero, afortunadamente, aún hay quien pueda contarla de viva voz, porque la vivió en primera persona. Es el caso de Nemesio Magdalena, vecino de A Portela, que trabajaba en la de Moldes cuando fabricaron el coche. No quiere protagonismos. Pero tampoco dejar morir la leyenda. Así que se deja querer y echa la vista atrás, a sus tiempos mozos, cuando trabajaba en el taller de Moldes como herrero, haciendo aperos de labranza. «O xefe, Moldes, que era moi intelixente, tiña amizade cun mecánico de Pontevedra, que eu penso que foi o que lle axudou a pensar como se podía montar o coche. O motor que se usou era un motor de regar os prados, de coller auga. O coche ía a gasolina e collían dúas persoas», cuenta.

Dice Nemesio que se le puso la pertinente carrocería, se pintó y se probó «naquelas carreteras que había daquela, que non son as de agora». Tenía también tracción trasera, confeccionada con una cadena de bicicletas y tres caballos de potencia.
Solo dos vehículos más
Que Nemesio recuerde, en Barro por aquel entonces solo tenían coche el médico y el cura y había un par de camiones
«ademais do autobús de linea»
. Así que la invención de El Coso no le pasó desapercibida al pueblo.
Casi nadie tenía carné tampoco. Así que se estableció que el único que lo conduciría sería el señor Barral, «moi amigo do xefe, de Moldes», recuerda Nemesio. Al parecer, el coche iba de un lado a otro, tronzando caminos, y andaba sin problema alguno. Nemesio llegó a subirse a él en alguna ocasión. Recuerda que «ía bastante rápido para daquela, igual corría tanto como unha bicicleta das boas, e con bastante menos traballo, que non se pedaleaba».
Aunque insiste en que tiene ya muchos años y le falla la memoria, Nemesio se acuerda bien de lo que acabó pasando con el coche: «Si, veu aquel xefe e dixo que sacaran ese coso da carretera, e mira ti algún pavero decidiu que lle quedara o nome de El Coso», explica mientras deja ver una sonrisa picarona.
Al dejar de circular en el año 1953, el vehículo que tantas alegrías había dado en Barro quedó arrinconado entre los cachivaches de aquel negocio de Porráns en el que lo mismo se fabricaban aperos de labranza que se afeitaba a los clientes o se les vendía una bicicleta. Nadie es capaz de decir si un buen día alguien redujo a chatarra lo que quedaba de El Coso o cuál fue el paradero final. Da igual. La leyenda estaba en marcha y aquel cachivache fruto del talento de Moldes y sus chicos ya tenía un hueco en la historia de Barro. Ayudó que el fotógrafo Reinaldo se dejase caer por Porráns y lo inmortalizase en varias instantáneas, en las que también se ve al jefe del taller, a José Moldes.
A Nemesio, que vivió aquello, no le parece para tanto. De hecho, recomienda «contar a historia curta para que o que a lea acabe pronto». Pues eso. Así queda la cosa. O, mejor dicho, El Coso.

jueves, 6 de febrero de 2025

Santa Liberata de Baiona (Bayona, Pontevedra)

 En tiempos del Imperio, la leyenda cuenta que Baiona (nota: que se llamaba Balcagia por aquel entonces, aunque no encontré referencias claras de dónde proviene este topónimo. Hoy en día es el nombre de una bocatería de la ciudad 😀 ). Sigue la historia contando que era la sede de Lucio Catelo Severo gobernador romano de Gallaecia y Lusitania.

El mandatario estaba casado con Calsia, De la familia del emperador Trajano. En 122 Lucio recibe la orden de desplazarse a la Tarraconense, según unas versiones, otras dicen que como gobernador salió a recorrer el territorio. La cosa es que Calsia estaba encinta por aquel entonces y no acompañó a su esposo en el viaje, y dió a luz cuando él aún no había regresado.

Sucedió un hecho extraordinario, y es que la mujer tuvo nueve hijas en el mismo parto.  Temiendo que este suceso fuera interpretado como un indicio de infidelidad por parte de su esposo, tomó la decisión de deshacerse de las niñas y mandó arrojarlas al río Miñor, frente a Ramallosa.

La encargada de tan atroz tarea era una sirvienta de confianza llamada Sila. Afortunadamente la conciencia de la muchacha le impidió matar a las niñas, y en vez de eso las fue dando a mujeres de buena reputación de los alrededores para cuidarlas.

Pasados algunos años las muchachas ya habían crecido, siendo bautizadas como cristianas con los nombres de Genivera, Liberata, Victoria, Eufemia, Germana, Marciana, Marina, Basilisa y Quiter. Una versión de la leyenda dice que el sacramento se lo dió el obispo San Ovidio.

Con la llegada de las persecuciones a los cristianos en todo el Imperio, las muchachas, junto con otros presos fueron entregadas al gobernador para que fueran juzgadas. Catelo enseguida se dió cuenta del tremendo parecido que las chicas tenían con su esposa y de que eran sus hijas.

Estaba entre cumplir las órdenes imperiales o alabar a sus hijas, así que trató de convencerlas de que abandonaran su fe o sería objeto de torturas cómo indicaba la ley romana. Las chicas se negaron a abandonar su fe y todo apuntaba a que iban a ser ejecutadas de inmediato. Pero la historia da otro giro y nos cuenta que consiguen escapar de la mazmorra romana, dispersándose en varias direcciones.

Todas menos una fueron capturadas y decapitadas, menos Liberata que consiguió ocultarse en la espesura de los bosques alimentándose de raíces y bayas.

Cuentan que la entregaron los que atrapados por su belleza la querían hacer perder la virginidad, a lo que ella se negaba ya que se había entregado al dios cristiano. Por tanto fue ejecutada por decapitación en la ciudad romana de Castraleuca en la Lusitania (actual Castelo Branco en Portugal).

Sus restos acabaron en el sur, en Sigüenza y fueron trasladados a Baiona en 1515, bueno, solo un fémur, ya que otros huesos como algunos del cráneo están en la Catedral de Oviedo.