jueves, 18 de enero de 2024

El teatro Romea (Murcia)

 A mediados del siglo XIX, en la zona del Teatro Romea se ubicaba un antiguo cementerio que utilizaban los frailes de Santo Domingo. Cuando a estos frailes les fueron expropiados los terrenos, gracia precisamente no les hizo, por ello lanzaron una profecía: Tres incendios se producirían en el teatro cuando el aforo esté completo… En el primer incendio no morirá nadie, en el segundo fallecerá una persona y en el tercero, nadie saldrá vivo…

En un principio, nadie hizo caso a este mal augurio, sin embargo, en 1877 se produjo el primero, que acabó sin tener que lamentar víctimas mortales. El segundo llegó dos décadas después, en 1899 y murió una persona, tal y como contaba la profecía… El tercero aún no se ha producido, se dice que debido a la leyenda negra que se respira por los pasillos del Romea, en todos los eventos se dejan sin vender una o dos entradas para que el aforo  del teatro nunca esté completo.

viernes, 5 de enero de 2024

El desdichado Beltrán (Mula, Murcia)

   Dice el autor de la obra que en Mula le contaron la siguiente historia: «María era una

Panorámica de Mula 57 bellísima joven de diez y seis años, hija de un anciano y honrado labrador llamado Beltrán que cultivaba una corta hacienda en las inmediaciones del pueblo de un rico hacendado. Sus padres se habían casado de edad avanzada, muriendo su madre en el parto, desde entonces, Beltrán vivía para su hija.

Era el día de la feria en honor del Niño y las calles de la villa estaban atestadas de forasteros y tratantes. Don Paquito Hurtado, donoso joven, rico y huérfano, natural de Valencia, había venido con otros amigos suyos a la famosa y antiquísima feria de ganado de Mula, a cambiar su hermosa jaca cordobesa y a jugar algunos doblones al monte. Al aproximarse a un corro donde bailaban alegremente varios aldeanos, descubrió a la lindísima María de quien se apasionó ciegamente. Pronto entabló con ella una sostenida conferencia amorosa. «¡Qué lástima, le decía, que tus bellas manos se endurezcan con las pesadas tareas del campo, que tu delicada tez se exponga todos los días a este sol abrasador y que reuniendo tantos encantos vayas a parar en ser la mujer de un torpe gañán! Cuánto mejor sería, hermosa niña, que te vinieses conmigo a mi tierra, allí tendrías criadas que te sirviesen, ricos vestidos, teatro y sobre todo, un hombre que te amará siempre.»

  María era inocente y pura y, aunque se prendó también de Hurtado, no atendía a sus peligrosos discursos y resistió largo tiempo. Mas aquel libertino de profesión, no era hombre que cejase prontamente en sus propósitos. Venciendo cuantos obstáculos se le presentaron, pocos años después, logró adquirir la propiedad de la finca que cultivaba el padre de María y le hizo donación de ella. Tan desusada generosidad fue un nuevo dardo que atravesó el ya herido corazón de la joven. Cierto día que estaba sola en la casa, se vio sorprendida por su amado que con lágrimas, promesas y juramentos, logró arrebatarla en sus brazos y Feria 57llevársela en su caballo al gran galope. Casualmente, nadie fue testigo del rapto y el buen labrador Beltrán hubo de volverse loco al encontrarse sin su hija única a quien amaba con delirio.

Habían pasado más de seis meses cuando, por no se que negocio judicial, Beltrán tuvo que hacer un viaje a Valencia, ciudad que Hurtado no nombra jamás en casa de María, ni menos, había revelado que fuese su patria y residencia. Al atravesar Beltrán la ciudad vio una señora, lujosamente vestida y asomada al balcón en una casa de hermosa apariencia, que le pareció su hija. Sin embargo, de su viva emoción logró contenerse y se informó de los vecinos del nombre del dueño del caserío. Al oír el de Hurtado, adivinó con su instinto de padre herido todo cuanto había sucedido y trató de vengarse. Sabiendo que aquel acostumbraba ir a caballo solo a una quinta suya las más de las tardes y que volvía a Valencia de noche, le aguardó en el camino y casi a boca de jarro le disparó un trabucazo. Don Paquito cayó en tierra y Beltrán se dirigió a la ciudad en busca de María. Ésta, a pesar del cariño que tenía a su amado, cuya suerte ignoraba, no pudo resistir al mandato de su irritado padre y le siguió llorando. Al llegar a su aldea (Mula) le refirió aquel, sin preparación alguna, la muerte de Hurtado. María sintió los dolores de un parto prematuro y al dar la vida a un niño perdió ella la suya.

No se termina aún aquí esta triste historia, pues al cabo de tresVista de Murcia 1 meses, cuando Beltrán comenzaba a moderar el terrible dolor que le causara la pérdida de su amada María, vio entrar de repente, con el asombro que puede imaginarse, al mismo don Paquito, que como es de suponer no había muerto y restablecido de sus heridas iba en busca de María con el objeto de desposarse con ella. Beltrán, creyendo ver un ser del otro mundo, se volvió loco. Pero al fin, al cabo de algún tiempo, recobró la razón y fue a vivir en compañía de Hurtado que con las desgracias se había convertido en un hombre juicioso y moderado y se dedicó a la educación de su hijo y al cuidado de Beltrán.» 

sábado, 30 de diciembre de 2023

La doncella de Moratalla (Moratalla, Murcia)

 Lo cierto es que el periodista identifica a Ordelinda con una joven condesa, mientras que nuestra leyenda –según Alfredo Rubio Heredia– era, precisamente, la “Encantada” de la historia.

Coinciden ambos autores al escribir que Ordelinda estaba prometida al noble Sigiberto, pero casó con Hilderico. Sin embargo, Carlos Evia señala que el padre de Ordelinda, siendo ésta niña, la había prometido al citado Sigiberto, pero fallecido repentinamente el padre poco antes de la boda, Ordelinda rompió el compromiso…casando con Hilderico. Alfredo Rubio escribe que Ordelinda había jurado por la salvación de su alma ser la esposa del noble Sigiberto y olvidando después su juramento, trató de desposarse con Hilderico, falleciendo la misma noche del desposorio, en la madrugada de San Juan del año 600, víctima de la justicia divina. El cadáver –sigue escribiendo A. Rubio– quedó en la tierra y el alma no pudo entrar en la Gloria al encontrarse manchada con el pecado de perjurio por lo cual, se encontraba en pena desde entonces. Su espíritu encantado se encontraba encerrado en la roca existente junto al viejo camino de Benámor, permitiéndole salir solamente una vez al año: la noche de San Juan.

El periodista Carlos Evia escribe que el alma encantada de la doncella, fue llevada al paraje de Benámor donde fue encerrada en una caverna ubicada junto a una fuente. (Que nosotros sepamos, en el lugar –si es el mismo– nunca hubo una caverna, pero sí una fuente) y que el fantasma de Ordelinda, al que se le permitía salir una vez al año, en la noche de San Juan y en forma humana,  era custodiado por el fantasma de un enorme esclavo negro. Desde entonces –continua escribiendo el periodista– (…) siguieron viendo a la condesa en el citado día, aterrorizando a los pobladores.

Aunque de una forma ligeramente diferente ambos autores, nombran a Doña Castellana Fajardo como inductora de que Pedro López de Víllora debería obtener de Ordelinda el collar de perlas que solía lucir en la noche de San Juan y como consecuencia de la lucha que éste mantuvo con el negro guardián, el joven murió.

Carlos Evia escribe finalmente:  En la mañana siguiente unos pastores descubrieron el cadáver de Pedro cerca de la cueva de la doncella y lo llevaron a Moratalla. Cuando lo supo Castellana, consciente de su culpa, quedó muda para siempre.

            Alfredo Rubio, por su parte, señala que: A la mañana siguiente, fue cuando los vecinos de Moratalla, que se dirigían al campo, encontraron el cadáver del noble y valiente Pero López en el espacio que existe entre la piedra y el camino, sin señal alguna de violencia ni lucha. (…); y que Dª Castellana Fajardo, enterada de la muerte del joven, exclamó ¡Yo, yo sola he sido! ¡yo soy la responsable! ¡yo he tenido la culpa..! (…). ¡Dona Castellana de Fajardo había perdido la razón, estaba loca!. ..

            Muy literariamente, Alfredo remata el texto escribiendo: Ordelinda permaneció todavía encantada, sin poder dejar aquella piedra fatal, por espacio de 400 años hasta que murió el feroz negro en la forma que tenía profetizada; o sea, a impulso de una terrible estocada de espada, pero de una espada que, sin tener punta ni filo, ha causado muchas muertes parecidas, y se llama civilización del siglo XIX. Desde entonces, esa piedra, como ya no alberga encantadas, negros, ni almas en pena, no produce temor ni espanto en los transeúntes, que la consideran sólo como una enorme mole de prosaico carbonato de cal.

            Y nosotros añadimos: Urbanizado el paraje, el enorme peñón ha quedado arrinconado, olvidado, sin que el Ayuntamiento  haya colocado un cartel informativo para que generaciones futuras o visitantes puedan conocer la leyenda con lo cual, el transcurrir del tiempo, podría dejar en el olvido este cuento, mito, fábula, ficción o superstición, en la página correspondiente de  la Historia de Moratalla.

sábado, 23 de diciembre de 2023

Nuestra señora de la Consolación (Molina de Segura, Murcia)

  La fábula nos dice que unos labradores, o bañistas, ¿quién sabe?, la encontraron apoyada en la piedra que hay en medio del río. Sacáronla y la depositaron, con toda devoción, en el viejo templo parroquial, aquel que se edificó sobre la Mezquita a un lado de la plaza central del hisn Mulina mora, (nunca hins Mola) lugar desde donde la duma o reunión de ancianos, gobernaba la fortaleza. Mas, a la mañana siguiente cuando fueron a verla las buenas gentes de la villa se encontraron con que había desaparecido. Desconcertados volvieron al río, y en su ribera estaba la imagen.

   Pensaron en una broma de mal gusto. Volvieron a trasladarla al templo donde fue contemplada, con una cierta admiración, por los molinenses. Unos con yelmo, espada, lanza y ballesta, otros con azada, arado y perro pastor. Las mujeres con sus tocas y refajos de colores. Los niños con sus pies descalzos. Pasó la noche y al día siguiente la imagen había vuelto a desaparecer y a encontrarse en las riberas del río. Justo en el mismo sitio. El párroco y los feligreses entendieron que aquello significaba que la Virgen quería allí una ermita para su devoción. Aquellas buenas gentes, se pusieron manos a la obra  nunca mejor dicho  y levantaron la que podemos considerar primera ermita.

   En cuanto a la aparición de la imagen la leyenda puede apoyarse y hasta sostenerse, con una cierta credibilidad si tenemos en cuenta que a lo largo del siglo XV el enfrentamiento con los musulmanes fue frecuente, y además, Molina participo en ellos de una manera intensa, tanto con don Juan Manuel, como después y por más tiempo, con los Fajardo. Lo cierto es que no hay rastro de la posible antigüedad de la imagen, excepción de su talla, que, desgraciadamente para el arte, más que para la religión, fue quemada en 1936. Las fotografías que quedan, así como la hechura que Bernabé Gil imitó y que restauró, en 1993, José Hernández Navarro, hablan de los siglos XIV y XV.

domingo, 17 de diciembre de 2023

Virgen del Milagro (Mazarrón, Murcia)

 En las nueve declaraciones que bajo juramento hicieron varios vecinos del pueblo, al amanecer del 17 de Noviembre de 1585 vino un vigía de la Cueva de los Lobos dando la alarma porque había oído ruidos extraños. Se tocó a arrebato la campana del Castillo de los Vélez y la gente fue a pie y a caballo hasta el mar donde vieron siete galeotas que se dirigían hacia Cabo Cope. A la vuelta siguieron el rastro de las huellas de los piratas que, de junto al Bol de Piedra Mala, se dirigía por la falda de la sierra pasando por el Cabo de la Leonera hasta la Cueva del Plomo, llegando al caserío de las Moreras y desde allí se dirigían al Bol de Susaña y a las tierras de Andrés Sepúlveda y desde ese lugar a la cañada de Antonia Ruíz hasta llegar a la Cruz de los Caminos en el arrabal del pueblo, volviéndose de nuevo por el Camino Real al pozo del ladrillar y desde allí de nuevo por la Rambla hasta las Pedreras Viejas y otra vez a Piedra Mala, dejando en su huida aparente municiones y otras pertenecías, entre ellas la Bandera llamada 'de los Moros' hoy restaurada y que se custodia en el Santuario de la Purísima en Mazarrón, como un testimonio histórico de aquel acontecimiento.

Vueltos al pueblo, admirados y asombrados de que aquellos piratas en número de unos quinientos hubieran llegado hasta cincuenta metros de la villa sin ser notados por nadie y que se fueran huyendo inexplicablemente sin que tampoco nadie los notara, entraron en la iglesia para oír la Santa Misa, volviéndose luego a sus casas para comer. En la Iglesia de San Antonio estaba erigida la Cofradía de Nuestras Señora del Rosario a cuyo rezo se interpretó la victoria de la Batalla de Lepanto contra los turcos en 1571.

El mediodía es la hora crucial en que se despejarán las inquietudes e interrogantes que no habían conseguido antes: al amanecer el sacristán y encargado del Hospital, Gaspar Martínez, visitó la iglesia de la Purísima y ha visto apagada, como era natural, la lámpara de aceite que hay en la capilla de Nuestra Señora de la Concepción, y en la cual había echado en la noche anterior una cuarta de aceite cerrando entonces la verja de la capilla con llave, y se fue a sus asuntos.

Al mediodía, cuando la gente salía de misa, la hija de la sacristana ha visto encendida la lámpara de la capilla de la Virgen y se lo ha dicho a su madre. Esta mujer, llamada Patricia Lara, asombrada de que eso ocurriera, pues era materialmente imposible, ella y otros vecinos que estaban en el Hospital contiguo oyeron un gran golpe en la iglesia y ante tal señal entraron y vieron la referida lámpara encendida y goteando aceite sobre el plato donde en poco tiempo hubo más de dos libras. Llamó a su marido y ante tal prodigio tocó insistentemente la campana de la iglesia de tal modo que el pueblo se inquietó y acudió a ver qué pasaba, unos pensando que algún anciano se había muerto, otros pensando que había llegado en libertad algún cautivo y otros sin más motivo que responder al sonido de la campana que tañía. Llegó el mayordomo de la Cofradía y Hospital, Ginés Pérez Monzón, pensando entonces que se había muerto algún asilado y vino también Clemente García, sacristán de la iglesia de San Antonio, junco con el escribano Jorge Escobar. Cuando llegó el cura de San Antonio, don Ginés Cifuentes, el Mayordomo abrió con la llave la puerta de la capilla y pudieron contemplar los cuatro de cerca cómo la lámpara goteaba desbordándose el aceite sobre el plato. Dirigiendo el sacristán de San Antonio la mirada a la imagen de la Virgen vio cómo ésta tenía sobre la frente unas pequeñas gotas de agua y otras más grandes que se formaron en la mejilla derecha y en el lagrimal y caían sobre su pecho. El cura se arrodilló admirando y lleno de fervor empezó a dar voces alabando a Dios y a su Bendita Madre y se dirigió al pueblo diciendo: "No veis cómo suda la imagen de Nuestra Señora".

Por este motivo el 17 de noviembre fue proclamado día de Mazarrón. Este es el motivo por el que su Municipio tiene elegida como Patrona a la Santísima Virgen Inmaculada y la razón de que cambiase el día de su fiesta patronal que, hasta esa fecha, era celebrado anualmente el ocho de septiembre, festividad del Nacimiento de Santa María.

martes, 5 de diciembre de 2023

El rey caníbal murciano (Lorqui, Murcia)

 En el verano de 1961 tres aventureros españoles se adentraron en la selva amazónica en busca de oro. La expedición les llevó a vivir una intensa aventura entre tribus que practicaban la antropofagia, en la que a punto estuvieron de perder la vida. Uno de ellos, Ángel Valero García, natural de la localidad de Lorquí (Murcia), llegó a convertirse en “El Gran Cacique Blanco de la Luna” de una de esas tribus. Su historia es digna de la más trepidante e intensa novela de aventuras entre los peligros de la selva, en medio de fieros guerreros caníbales y reductores de cabezas. Vamos a conocer la historia del “Rey Caníbal Murciano”.

Contamos con la participación de Francisco García (Historiador y Cronista oficial de Lorquí), Ignacio García (Pintor y profesor), Carmelo Martínez (Director de “Lorquí en la historia del mundo”), Juan Ruiz (investigador de la figura del Rey Caníbal Murciano) y Ángel Tomás Valero (Hijo del Rey Caníbal Murciano). Además escuchamos un documento sonoro con declaraciones del propio

Brazo de mar bajo San Patricio (Lorca, Murcia)

 Otra de las historias que cuentan los viejos del lugar es que bajo el altar mayor de la antigua colegiata de San Patricio hay un «brazo de mar» que se oye si prestas atención. La realidad es que bajo el altar mayor está la cripta del deán Sebastián Clavijo, primer abad de la Insigne Colegial. Así, en el subsuelo del templo hay pozos y depósitos comunicados entre sí para usos o aprovechamientos hidráulicos.