sábado, 1 de mayo de 2021

Cueva Negra (Fortuna, Murcia)

 Todos los que hayáis visitado el pueblo de Fortuna de la localidad de Murcia, conoceréis de primera mano las bondades de los Baños de Fortuna, uno de los yacimientos romanos más importantes de España.


Pero indagando un poco más sobre los misterios y leyendas de dicha localidad me he topado con una hermosa leyenda que a todos os ha de agradar.

Según cuentan los propios naturales del lugar, a tan sólo 2 Km. del centro de Fortuna y subiendo una cuesta de 300 metros, se encontrará el visitante con la Cueva Negra.

Un yacimiento romano, antes santuario ibérico religioso, impregnado de un halo de magia y misterio en donde se pueden disfrutar de unas inscripciones latinas que representan los versos más antiguos de la Eneida escrita por Virgilio en el siglo I antes de Cristo. Además de una fuente natural de supuestas aguas curativas que brota en su interior.

Esta cueva de paredes negras fue lugar de culto a ninfas que no son otras que las dueñas del agua.

Y como tal, es portentoso el efecto que se consigue si rociamos de agua las inscripciones que ganan en legibilidad y calidad.

Uno de los textos que podemos encontrar en la cueva nos sumerge en una bella historia de amor no correspondido y dice así, traducido por los especialistas: “Aguas de las Ninfas, a otros les sofocáis los fuegos. En cambio a mí junto a las fuentes me arde el amor más afanoso”.

El mayor misterio del lugar nos habla de una aparición en el interior de la cueva de dos extrañas luces cada vez que en el pueblo se declara un incendio.

viernes, 16 de abril de 2021

La ermita de Santo Cristo (Cieza, Murcia)

 Cuenta la leyenda que, hace muchísimos años, pasaba una enorme carreta tirada por bueyes que transportaba una imagen del  Cristo. Al pasar por el lugar donde ahora se encuentra la Ermita, los bueyes se pararon y no hubo forma de hacerlos andar. Trajeron otros bueyes porque pensaron que éstos estarían cansados y por eso no querían andar, pero los nuevos también se negaron a continuar el camino. La gente que se enteró de lo ocurrido pensó que esto podía significar que el Santo Cristo quería quedarse en ese lugar. Entonces pidieron quedarse con la imagen a cambio de otra igual y así poder hacerle una Ermita en el lugar elegido por el Santo Cristo.

A continuación os pongo los versos que relatan este hecho.

Ya son tiempos muy remotos

cuando a La Mancha subían,

los bueyes que conducían

una gigante carreta.

Llevaban  por cargamento

la imagen del Santo Cristo,

 y al llegar a este lugar

no hubo poderes humanos,

que le hicieran caminar.

Y de  La Mancha mandaron

mulas de más calidad,

para poder alcanzar

lo que todos perseguían.

Pero hallado tal fracaso,

pensaron que no era el caso,

de seguir más adelante,

y sin perder un instante,

dejaron a voluntad

aquellos bueyes gigantes.

Y una sorpresa invadió

al ver llegar la carreta

a lo alto de la cima

por tan empinada cuesta.

Allí su Ermita instalaron

porque nuestro Redentor,

quiso ser el protector

de nuestra preciosa vega.

 

sábado, 6 de marzo de 2021

Los cadáveres de San Agustín (Murcia)

 En una calurosa mañana de 1896, en la iglesia de San Agustín varios albañiles realizaban obras para la mejora y conservación de la iglesia hasta que, en un momento determinado, uno de los albañiles descubre un hecho macabro, hay dos personas emparedadas en la pared, en estado de momificación. Esto solo fue el principio de lo que encontrarían después, pues se llegaron a encontrar 11 cuerpos, de los que 7 eran niños de entre 1 y 4 años.

Algunos dijeron que este hallazgo era fruto de una maldición que había caído sobre la ciudad de Murcia, mientras que otros decían que eran los cadáveres de santos que anteriormente vivían allí. Sin embargo, los investigadores no encontraron explicación a este grado de conservación. Se conservaban casi intactos, cosa que no era normal, puesto que los cuerpos pertenecían a gente humilde y no se podían permitir el gasto de embalsamar los cuerpos.

El suceso quedó poco a poco en el olvido, pero aún a día de hoy, mucha gente asegura escuchar voces extrañas cerca del convento de San Agustín, así como llantos de niños

domingo, 7 de febrero de 2021

Tierra de Brujas (Cehegín, Murcia)

Cuenta la leyenda que municipios como Alcantarilla, Cehegín y Alhama son algunos de los lugares más concurridos por la existencia de brujas

Entre los siglos XVI y XVIII la mayor parte de los casos de brujería en los que actuó el Tribunal del Santo Oficio de Murcia se dieron en Yecla, hasta el punto de que se hizo famosa por sus brujas. Los vecinos afirmaban en el siglo XVIII que los forasteros no querían pasar por allí porque les tenían miedo.

Tal y como relata el físico Javier Arries, algunas brujas famosas de Yecla son María Martínez, a la que apodaban ´La del Trueno´ y ´La Gila´; María Castaño, ´La Sevillana´; Francisca Azorín, a la que llamaban ´La Padrenuestra´; o Josefa Cueva ´La murciana´.

Una de estas brujas, Ana Román, ´La Tierna´, fue acusada en 1767 por un vecino llamado Benito Martínez, quien le habría pedido un hechizo para curar a su cuñado enfermo. Benito le daba 40 reales pero la bruja le regateó y consiguió algunos más. Con el dinero ya en mano le dijo que para casos de salud la mejor de ellas era su comadre, Josefa ´La Murciana´, y que debería esperar hasta el día de San Antón para saber que ésta le dijera algo. Además, trató de seducir a Benito, pero este se negó a tener trato carnal con la bruja.

Llegó San Antón, pasaron los días y, como no tenía noticias, Benito fue hasta la casa de Ana Román. Ella le dijo que su cuñado estaba curado. Benito tomó un cuchillo y se lo puso en el cuello. Ella le confesó entonces que su cuñado estaba bajo un hechizo de Francisca Azorín, ´La Padrenuestra´, y de María Martínez, ´La Gila´. Así llegó el caso a oídos del Santo Oficio.

María Martínez, ´La Gila´, habría tenido un affaire con otro vecino, Pedro Muñoz, que la dejó por otra mujer. La bruja entonces lanzó un hechizo sobre él y cayó enfermo. Algunos testigos afirmaban que el tal Pedro, bajo los efectos del hechizo, incluso levitaba en ocasiones. Varios familiares del enfermo le llevaron a la presencia de María Martínez para que les dijeran quién le había hechizado. Ella tomó un cuenco y lo puso en el fuego de la cocina. Le dijo entonces al enfermo que mirara en él y vería pasar dentro a varias brujas. La que se quedara mirándole fijamente sería la que le hechizó. El enfermo, al mirar vio la imagen de Francisca Azorín ´La Padrenuestra´.

Éste, iracundo, tomó un cuchillo y dijo que iba a por Francisca, pero María le dijo que el hechizo se lo habían hecho las dos. Pedro Muñoz fue a ver a Pedro Antonio Ortuño, sacerdote de Yecla. El cura practicó un exorcismo sobre él, pero fracasó, así que acabó muriendo. Entraba a menudo en estados de desmayo y padecía alucinaciones en los que veía en ocasiones a las brujas arrebatándole cruelmente su miembro viril.
En Alcantarilla se decía que había un lugar, el Llano de las Brujas, que nadie sabe localizar, en el que se reunían las hechiceras. Se cuenta la historia, por ejemplo, de un tal fray Blas, que de regreso a su monasterio fue raptado por las brujas y llevado a ese lugar para que presenciara el aquelarre. Una coplilla que data al menos del siglo XVIII dice: «En Alcantarilla, brujas, alcahuetas en La Raya».

Inés de Pisa, ´La Membrilla´, fue procesada por el Santo Oficio en 1584 acusada de dibujar círculos mágicos desde los que invocaba a los demonios.

En Cehegín fue procesada en 1637, María López, curandera que confesaba haber vendido su alma al diablo para obtener sus poderes, declaración que hizo bajo tormento. En este caso fueron las autoridades del pueblo las que tomaron cartas en el asunto, y al final intervino la Inquisición. Al final la pena se quedó en azotes y destierro por cuatro años.

En Alhama de Murcia se procesó a Ana de Robles, que invocaba a los diablos para predecir el futuro y usaba el crucifijo en sus conjuros. En Murcia, Ana Bautista, a la que llamaban ´La Berberisca´, viuda de un morisco granadino, realizaba invocaciones a los demonios frente a un corazón de cordero atravesado por alfileres o sobre calderos con orín, sal, vinagre y polvos. Tuvo que reconocer sus faltas y fue condenada a 200 latigazos y seis años de destierro.

sábado, 30 de enero de 2021

El barco fantasma (Cartagena, Murcia)

 Esta leyenda cuenta que un noble llamado Luis Garre se enamoró de la bella doña Leonor de Ojeda, quien era hija del alcaide del Castillo de la Concepción. Pero ella ya estaba prometida con don Carlos Laredo, un morisco que se hacía pasar por cristiano. La falsa, descubierta por el noble, le llevó a la hoguera, por orden de la Inquisición.

Dos años más tarde de lo sucedido, la hermana del fallecido se reunió con Luis y, tras darle una pócima con somnífero, lo trasladó a una galera. En su intento de huida, la antorcha que portaba cayó, prendió el barco y se quemó por completo. Era un 15 de agosto, por lo que cada año en esta fecha, un estruendo anuncia la aparición del barco fantasma entre la niebla.

domingo, 24 de enero de 2021

La Visita de Drácula (Cartagena, Murcia)

 El desembarco en Cartagena de un ataúd sin dueño se fue convirtiendo poco a poco en un caso de vampirismo. Tras ser reclamado por carta desde La Coruña, viajó hasta allí, pero dejando huella allá por donde pasaba, desde Almería hasta Comillas. Volvió a quedarse sin propietario y fue devuelto a la ciudad portuaria. Pasado un tiempo, un aristócrata de Alhama de Murcia lo reclamó. Cuenta la leyenda que solo se le podía ver al ponerse el sol, en la oscuridad, como los vampiros.

jueves, 10 de diciembre de 2020

La doncella del Castillo (Cartagena, Murcia)

 La historia debe situarse en la Baja Edad Media, en un periodo en el que la ciudad ya había sido reconquistada por las tropas castellanas, y en la que un miembro de la nobleza se encargaría su control y gestión  desde su fortaleza principal: El Castillo de la Concepción. Este noble, guiado por su arrogancia y bajo los ideales del amor cortes, intentaría cortejar a una de las doncellas cartageneras, que lo rechazaría a pesar de su insistencia. La joven estaba enamorada de un muchacho que aunque no tenía la posición social ni económica del noble, había sabido llenar su corazón de forma imperecedera. El honor y la envidia llevaron al noble a tender una trampa al pobre muchacho, y tras asesinarlo obligaría a la doncella a contraer matrimonio con él. De nuevo, la joven respondería con su rechazo absoluto y su maldición, pero el noble no estaba dispuesto a aceptar otra vez el “no”. Encerró a la doncella en una de las estancias del castillo, y según el imaginario cartagenero, la emparedó allí mismo. La maldición de la doncella se cumpliría y a los pocos días el noble fallecía de forma inexplicable. La historia, que ya de por sí tiene su miga, no termina aquí, pues se dice que el espíritu de la desafortunada doncella continúa vagando por los alrededores del castillo.

Como hemos comentado anteriormente, esta es sólo una versión de la leyenda. Pero ¿cómo se ha popularizado el misterio de este fantasma hasta el punto de ser conocido por un amplio sector de la sociedad cartagenera? Con avistamientos, cómo el más divulgado de los guardias de seguridad del propio Parque Torres que afirmaron haber visto a la doncella por los caminos arbolados. Habrá lectores a los que les ponga los pelos de punta la historia, y habrá a los que les suene a cuento chino. Pero lo cierto es que se trata de una de las leyendas de mayor difusión en Cartagena, y ha sido utilizada para multitud de teatralizaciones y demás actos. Os invitamos a visitar el castillo de noche y lanzaros en la búsqueda del supuesto fantasma, pero tened cuidado y no seáis tan entrometidos como nuestros protagonistas.