sábado, 8 de febrero de 2020
El Cristo de la Expiración (Órgiva, Granada)
Volviendo a los milagros religiosos, ligados al Cristo de la Expiración hay varios. La principal cuenta que, durante el proceso de restauración de dos dedos de la imagen, dañados durante la procesión, el restaurador al cargo no podía proceder con su trabajo. La sombra de la rama de un naranjo situado junto a la ventana le obstruía la visión. Para solucionarlo, le pidió al dueño cortase o desviase esa rama del árbol. Se negó. Y lo siguiente que sucedió, al parecer, fue escuchar un chasquido mientras se desgajaba y caía al suelo. Ahora sí, la luz del Sol iluminó la estancia con todo su esplendor.
La riada (Órgiva, Granada)
Cuenta la leyenda que, en una ocasión, tuvo lugar una tremenda riada que amenazaba con asolar el pueblo, sin embargo, una gran piedra fue empujada al río y se desvió el curso de las aguas. Alguien salvó a nuestros antiguos vecinos. ¿Quién? Cuando la gente corrió a la ermita a dar las gracias al santo por este hecho, se encontraron con una imagen algo inusual: sus pies estaban manchados de barro.
jueves, 30 de enero de 2020
Origen del nombre (Ogíjares, Granada)
Aunque parezca mentira, Ogíjares es la evolución natural de muchas y diversas maneras de llamar a esta población del cinturón metropolitano granadino. De hecho, los más mayores seguramente recuerden que hasta hace bien poco -hay quienes aún se resisten- a Ogíjares se le añadía el determinante “los”. Porque Ogíjares estaba dividido en dos. Pero en época musulmana.
Ogíjar alta y Ogíjar baja, de ahí el plural de Ogíjares. Pero su origen viene directamente del latín y ha derivado de un modo muy heterogéneo hasta nuestros días. Pues Ogíjares al comienzo se conocía como “hortum sacrum” que significa literalmente huerto sagrado. Su carácter religioso ha estado siempre tan marcado que ni la llegada de los musulmanes lo cambió. Pasó de “hortum sacrum” a “ortexicar” y posteriormente tras varias derivaciones a “ugíjar”. Y sí, ese último nombre seguro que te suena. Pues en la Alpujarra hay otro pueblo con el mismo topónimo. Ambos vienen del mismo origen.
Cristo de la Salud (Nívar, Granada)
Dicen que una mañana, cuando se levantó el cura en lugar de maitines tocó a rebato, porque asombrado observó, que en el altar mayor no estaba el Cristo. Pero he aquí que cuando abrió las puertas y entraron los lugareños alarmados, el Cristo estaba en su lugar, aunque tenía las faldas húmedas sobre el altar, y sobre éste había restos de arena.
Se celebraron misas y rogativas, pero nadie se explicaba lo sucedido. Nadie. Hasta que pasado un tiempo vinieron unos niveros a cumplir promesa. A falta de trabajo embarcaron como marineros en Motril , y cuando una tormenta daba por perdidas las esperanzas de salvación, invocaron al Cristo; los mares se calmaron y la nave, aunque maltrecha, pudo llegar a puerto.
Y comprobando fechas y momentos, pudo averiguarse que esto ocurría mientras el Cristo se ausentó de la parroquia.
Nívar es un pueblo situado al norte se la ciudad de Granada, entre la Vega y la montaña. Sus habitantes y los de los pueblos vecinos se han dedicado desde siempre al cultivo del olivar, de los cereales y de sus pequeñas huertas, donde siembran las hortalizas para el consumo propio.
He aquí que en el siglo XIX, hubo una plaga de langosta que afectó a la zona, sobre todo al municipio de Cogollos Vega, no siendo así en Nívar, que se vió libre de esta plaga. Los cogolleros (gentilicio de los habitantes de Cogollos Vega) atribuyeron el hecho a un milagro del Santo Cristo de la Salud.
Con el fin de alcanzar la protección del Santo Cristo, se trasladó a Nívar un grupo de personas, dispuestas a llevarse la imagen a su pueblo; y se presentaron en Nívar, tomando la imagen de la parroquia.
Este grupo de hombres fuertes y acostumbrados a las duras tareas agrícolas, con la imagen a hombros emprendieron camino de regreso a Cogollos , pero cual fue su sorpresa , cuando empezaron a comprobar que según la imagen se alejaba de Nívar, ésta pesaba cada vez más. De tal modo que al llegar al paraje denominado Cerro de Tío Frasco (aquí es donde el camino se desvía un poco y ya no se vislumbra Nívar) fue imposible continuar.
Tras un rato de discusiones y ante la imposibilidad de continuar hacia delante, decidieron dar media vuelta y devolver la imagen a su templo.
Pero como buenos vecinos se llegó a este acuerdo: de que siempre que la imagen del Santo Cristo procesione por las calles del pueblo, para así proteger y bendecir a sus habitantes con el don de su advocación (“de la Salud”) ésta sea puesta unos minutos mirando a Cogollos Vega para compartir y recibir la protección del Cristo de la Salud.
Esta tradición se ha mantenido desde entonces, y el segundo domingo del mes de septiembre, estos dos pueblos en señal de buena vecindad y más hermandad que el resto del año, comparten la protección y la bendición del Cristo de la Salud.
Virgen de la Cabeza (Motril, Granada)
El licenciado Tomás Aquino y Mercado cuenta, en 1650, que, en el año de 1500 se apareció milagrosamente en el cerro la imagen de la Virgen, que por ella se llamó de Nuestra Señora de la Cabeza. Cuenta Aquino que la Virgen dejó de noche la iglesia de Santiago donde la habían dejado cuando la trajeron del mar en procesión.
Sin embargo, hay otra leyenda la más extendida, con más florituras, que se ha ido adornando con recursos literarios a lo largo de los siglos, y que cuenta que:
Una nave que venía de levante y portaba la talla de la Virgen de Nuestra Señora de la Cabeza, sufrió los avatares de una tormenta tan fuerte que era capaz de quebrar los árboles. Los marineros asustados se hincaron de rodillas y pidieron a la Virgen que los salvara, a cambio, ellos le prometieron que “donde quiera que la tormenta parase sacarían esta Imagen a tierra y allí le fabricarían una ermita”.
La nave llegó a salvo a la costa motrileña, supuestamente hasta la Playa de las Azucenas. Los marineros, tras pasar la tormenta y, cumpliendo lo prometido saltaron a tierra y se acercaron hasta la Villa de Motril. Allí dieron cuenta de lo sucedido a las autoridades eclesiásticas. Los marineros junto con las gentes de la Villa sacaron la imagen y la llevaron en procesión hasta un sitio alto que tiene Motril, desde donde se ve el mar y su vega. Allí le erigieron la ermita y le pusieron el nombre de Nuestra Señora de la Cabeza, porque el sitio parece la cabeza de la población.

Al parecer en el siglo XIX el archivero de Motril, Antonio Ramón Micas, cuenta a Pascual Madoz que el origen de la Virgen de la Cabeza de Motril se remonta a que “unos marinos portugueses que por el año de 1.510, sustrajeron de Corinto la santa imagen y que navegando hacia su país, sufrieron tan recia tempestad que al cabo de 6 días de naufragio aportaron salvos a Motril, y edificaron a la Virgen en este paraje su primitiva ermita”.
La ermita de la Virgen de la Cabeza de Motril, se sitúa coronando el Cerro de la Virgen. A sus pies se encuentra el Parque de los Pueblos de América. El primer templo se construyó entorno a 1519. Era de sencilla construcción, y sus dimensiones aproximadas eran de unos 10 metros de largo por 4 de ancho. Constaba de una sola nave cubierta con armadura de madera, tenía la capilla mayor de bóveda, y anexos a la ermita se encontraban otra pequeña capilla y la casa del ermitaño. En el siglo XVII la ermita se convirtió en convento de Franciscanos, y en 1631 se comenzó a levantar un nuevo templo para albergar la imagen de la Virgen de la Cabeza. Estas obras duraron hasta 1641 y su estructura es casi la misma que podemos contemplar hoy en día.
El templo se dispone en planta de cruz latina, con nave central cubierta por una bóveda de medio cañón, reforzada en sus tramos por arcos fajones. Cuenta con una cúpula sustentada sobre pechinas, que corona el altar mayor, y detrás el camarín realizado en el siglo XVIII. La ermita de la Virgen de la Cabeza se reconstruyó tras la Guerra Civil. Se ha convertido en uno de los atractivos turísticos y por tanto, visita obligada cuando estés por Motril.
Fantasmas en el teatro (Motril, Granada)
Estamos tan acostumbrados a escuchar, leer o conocer historias de fantasmas o espíritus que tuvieron lugar hace tiempo y de los que apenas se tienen pruebas que la siguiente puede asustar a más de uno. Es un relato muy conocido en Motril y que incluso llegó a la televisión nacional con ‘Cuarto Milenio’ de Iker Jiménez y Carmen Porter.
Todo se reduce a una fotografía, la que acompaña a este artículo. A simple vista no parece que haya nada extraordinario más que tres actores representando parte de la obra ‘Mariquita Linda’. Lo especial viene después. Puedes coger la fotografía y descargártela o jugar con el brillo de la pantalla de tu dispositivo hasta que des con el misterio.
Tras el actor que está hablando de cara en la imagen, aparecen dos siluetas de lo que podrían ser otros dos actores por las ropas que visten. Un hombre y lo que parece una niña. Los dos ahí, inmóviles y vigilando de cerca lo que sucede en el escenario. Si bien podrían ser parte del elenco de actores de la obra, el reducido tamaño de las tablas sobre las que se representaba ‘Mariquita Linda’ impide que haya nadie más en la escena.
Se trata del Teatro Calderón de Motril y de finales de la anterior década cuando esta instantánea fue tomada. No se aprecia montaje ni nada raro que invite a pensar en un problema de la cámara. Todo lo contrario, lo que hay, está ahí aunque no se sepa de qué manera.
Los trabajadores del teatro motrileño fueron preguntados en más de una ocasión por esto y no supieron dar respuesta. Lo que sí acertaron a decir es que la historia del Teatro Calderón guarda más misterios que podrían aclarar quienes son los supuestos fantasmas que aparecen en la fotografía. Porque en este teatro, en efecto, pasan cosas. Pero eso lo descubriremos más adelante.
Leyenda marinera (Motril, Granada)
Mucho se ha hablado de la influencia de lo divino sobre lo terrenal. Se han escrito ríos de tinta para tratar de explicar lo que algunas personas han llegado a sentir en su vida con respecto a situaciones que son difíciles de entender. En la leyenda que relatamos hoy, lo divino toma su parte. Hace de lo imposible lo posible y posa su relato sobre la ciudad costera de Motril. En plena Costa Tropical granadina.
Allí, en 1510, un grupo de marineros que habían partido del puerto de Palma de Mallorca, se toparon con la tragedia. Cuando ya llevaban varios días de navegación, una tormenta horrible se cruzó en su camino. Destrozando parte del barco en el que viajaban y quitando toda esperanza a los marineros de poder salir con vida de allí. Su afán era poder llegar a Lisboa, pero el destino tenía otros planes.
Cuando todo parecía perdido, la carga de la bodega empezó a caerse por la borda. Todo a excepción de una talla que los marineros se apresusaron a salvar para tratar de no perder todo lo que llevaban. Tal fue su sorpresa cuando descubrireron que dicha talla no era otra cosa que una Virgen con el niño Jesús siendo acunado. Al salvarla de caerse al mar, el temporal amainó y la madrugada les sorprendió encallando el barco en la costa de Motril y evitando pérdidas humanas.
Una vez en Motril, descubrieron que les era imposible navegar y que tendrían que arreglar la nave. Gracias a la ayuda de los vecinos de la localidad, lograron reparar el navío y prepararse para continuar su marcha hasta Lisboa. En agradecimiento, no dudaron en llevarse a la Virgen con ellos. Cargaron el barco y trataron de marcharse. Pero en cuanto la Virgen entró en el barco, el tiempo se volvió tormentoso. Tuvieron que abortar su misión y esperar a que el cielo clareara.
Sucedió. El tiempo mejoró y repitieron sus planes y volvieron a subir a la Virgen y de nuevo justo en ese momento, una tormenta volvió a sorprenderles. Así sucedería hasta seis veces más hasta que comprendieron que al parecer lo divino les estaba mandando una señal. La misma que les pedía que la Virgen debía permanecer en Motril. Pues ese era su destino. Y allí, en la ciudad costera, permanece desde entonces la conocida como Virgen de la Cabeza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

