viernes, 20 de febrero de 2026

13 vecinos (Isla de Arousa, Pontevedra)

 A Illa de Arousa cuenta con diversas curiosidades y leyendas que hacen de su historia uno de sus grandes atractivos. Este municipio de la comarca de O Salnés fue durante siglos el hogar de diversas culturas como la romana, de la que aún quedan vestigios de su asentamiento en Punta Cabalo, además de una necrópolis en el Campo dos Bufos y una villa en Nasos. 

Los pueblos del norte también desembarcaron en A Illa alrededor del siglo X, contando este territorio con características estratégicas en la Ría de Arousa. Pese a ser expulsados en el año 970, los arousanos conservaron con el paso de los años la dorna, una embarcación tradicional indisociable a la vida insular.

Remontándonos a un pasado no tan lejano, existen diversos hitos históricos reseñables como la consturcción de su torre vigía, su papel fundamental como proveedores de aceite por orden de Fernando IV para la lámpara de la catedral de Santiago, o la más reciente independencia de Vilanova de Arousa.

Pero si hablamos de un momento clave en la memoria histórica de este territorio, debemos hacer hincapié en los "13 veciños", que hace referencia al reparto de la superficie de A Illa en 13 forales que tuvo lugar en el año 1548.

En la bandera del concello, adoptada en julio de 2008, está representado este episodio de la tradición oral con 13 conchas de vieira que representan a los "13 veciños" del municipio insular. A dichos territorios se les impuso en su momento una serie de normas como la construcción de una casa con tejado de teja; la plantación de un total de 30 árboles de especies frutales, robles y sauces; la necesidad de dejar libre los caminos y los montes para el ganado; la prohibición de la caza de conejos y perdices sin la autorización del clero y el pago de un porcentaje de sus cosechas a modo de impuestos.

sábado, 31 de enero de 2026

Leyenda celta (La Guardia, Pontevedra)

 Situémonos en la zona de lo que hoy es A Guarda, cuna de Angelina, (madre de Joaquín y a la espera de un biznieto), hace muchos, si digo, muchísimos siglos. Cuando en esas tierras se habían asentado los Gravios (una de las tribus más poderosas del pueblo celta).


Eilleen (Bella como el sol), hija de Kendrya (El Campeón) rey de un castro, había sido prometida en matrimonio a un hombre mayor, que ella encontraba repugnante.

Desafiando el deseo de su familia, se negó a casarse. En lugar de ello, eligió a Brayan (El Fuerte) rey de otro castro cercano, como su futuro esposo, a quien se le apareció una tarde mientras él se encontraba con sus compañeros cazando en un cerro cercano.

Cuando el joven vio a Eilleen, quedó encantado con la visión de la hermosa princesa vestida de brillante oro, galopando en una poderosa yegua blanca. Ella pasó por su lado sin brindarle ni siquiera una mirada. Brayan intrigado, envió a sus siervos a capturarla y le pidió que se la trajeran. Pero estos regresaron y le informaron que, aquella mujer corría con tanta rapidez que parecía que su caballo apenas tocaba el suelo y que ni siquiera habían podido ver a donde se había ido.

Al día siguiente, Brayan regresó solo al cerro y, la princesa apareció montada en su yegua, la persiguió pero tampoco pudo alcanzarla. A pesar de que su caballo corría más rápido, la distancia entre ellos siempre parecía la misma. Por último, el se detuvo y le suplicó a ella que se detuviese.

¿Si veías que venía tras de ti, por qué no te detuviste? - preguntó el rey.

Porque no me lo habías pedido. -respondió la princesa.

Eilleen entonces le hizo saber que ella había venido en búsqueda del amor. Entonces Brayan tomó las riendas de la yegua para guiarla a su castro, pero Eilleen sonrió con ternura y sacudió la cabeza, diciéndole que deberían esperar un año para luego casarse.

Eilleen regresó al año, vestida como antes, de brillante oro, para saludar a Brayan en el cerro. Él estaba acompañado por su ejército, como corresponde a un Rey en su día de la boda.

Eilleen invitó a los hombres a seguirla por el enmarañado bosque.

En poco tiempo llegaron al castro de su padre, un lugar majestuoso rodeado por un lago.

Después de la boda, se hizo una gran fiesta para celebrar el matrimonio. Pero en medio de la fiesta estalló una pelea. El hombre al que una vez se le había prometido a contraer matrimonio estaba haciendo una escena, argumentando que no se debía permitir a la joven princesa, que se case con alguien que no fuera de su pueblo.

Eilleen se alejó discretamente del lado de su marido, para hacer frente a la situación. Y usando un poco de magia, convirtió al hombre en un tejón y lo atrapó en una bolsa que tiró en el lago. Desafortunadamente, él logró escapar y más tarde volvió a causar grandes estragos en la vida de Eilleen.

Eilleen fue acogida con satisfacción por la gente de su esposo y admirada por su gran belleza y su hermoso canto. Sin embargo, dos años pasaron sin que quedara embarazada del heredero al trono. La cuestión de su sangre, su "aptitud" para ser reina comenzó a ser puesta en duda. Pero afortunadamente, al año siguiente, ella se quedó embarazada y tuvo un saludable hijo.

Una noche, cuando se despertaron, encontraron la cuna vacía, por lo que la princesa fue culpada de no poder cuidar ni de su propio hijo.

Fue condenada a llevar sobre su espalda a todos los visitantes que fuesen a la fortaleza de su esposo (castigo habitual entre las tribus celtas). Durante cuatro años Eilleen estuvo en la puerta de castillo, contando a todos los visitantes la historia de su delito.

En el otoño del cuarto año, tres desconocidos aparecieron en la puerta. Eran un hombre bien vestido, su esposa, y un chico joven. Eilleen se levantó para saludarlos diciendo: "Señores, estoy aquí para llevarlos sobre mí a cada uno de ustedes a la corte del Rey, porque he matado a mi único hijo y este es mi castigo". El hombre, su esposa, y el niño desmontaron.

Mientras que el hombre levantaba a Eilleen, el niño le entregó un trozo de vestido de bebé. Eilleen vio que era de la tela que había tejido con sus propias manos. El muchacho entonces le sonrió y ella reconoció que tenía delante de los ojos a su hijo, Pryderi.

Cuatro años antes, durante una gran tormenta, el noble agricultor fue llamado al campo para ayudar a una yegua en el parto. Entonces oyó el llanto de un bebé que estaba abandonado, él y su esposa se quedaron con el bebé, y lo criaron como si fuera propio. Cuando los rumores de la suerte de la princesa Eilleen llegaron a sus oídos, se dio cuenta de lo que había sucedido y quisieron devolver el niño a sus padres.

La mayoría de las leyendas sugieren que el raptor fue el tejón, aquel antiguo pretendiente que enfurecido porque Eilleen lo había rechazado, había escapado y había tomado venganza, secuestrando a su bebé.

El muchacho fue reconocido rápidamente cómo hijo del Rey Brayan. La princesa Eilleen fue restaurada en su honor y recuperó su lugar al lado de su marido.

sábado, 24 de enero de 2026

AS 9 OLAS DA LANZADA (O Grove, Pontevedra)

 La playa de A Lanzada es una de las más conocidas de Galicia. Se trata de un foco que atrae gran cantidad de turistas, que no solo buscan gozar de su enclave único, sino también disfrutar de deportes acuáticos o de agradables caminatas gracias a sus más de 2 kilómetros de extensión. Esto hace que la playa sea un atractivo turístico de primer orden tanto en la época estival como durante el invierno.

Pero asociada a esta playa no solo tenemos su evidente interés turístico derivado de sus condiciones naturales. Y es que en el caso de A Lanzada existe una creencia que se vincula con los valores milagrosos del mar a la hora de concebir descendencia y, en algunas ocasiones, también con la cura de enfermedades. Se entiende el mar como un espacio sagrado, e incluso se recoge, en ciertas tradiciones, que el diablo no podría interceder en este tipo de ceremonias, precisamente por esa calidad sacra del mar.

Nos estamos refiriendo al ritual de las nueve olas. Este ritual se aprecia muy bien a lo largo de buena parte de la geografía gallega. Por solo poner un ejemplo, conocemos que al pie de la actual iglesia de San Francisco, en Vigo, que hace más de cien años estaba bañada por el mar de una playa, existía una tradición por la que algunas mujeres, en la próxima plaza de la Constitución, vendían hierbas como el hinojo para llevar a cabo el ritual de las nueve olas.

Aunque esta tradición se encuentra, como hemos visto, en muchos lugares de la geografía gallega, el lugar en el que caló dentro del imaginario colectivo fue, sin lugar a dudas, en la playa de A Lanzada. El telón de fondo del ritual de las nueve olas es la idea de que el mar tiene la capacidad de fecundar, creencia que está documentada en culturas tan lejanas como en Melanesia.

El rito de las nueve olas se podría resumir de la siguiente manera. Las mujeres que tenían dificultades para quedarse embarazadas debían sumergirse quedando de pie dentro de las aguas, al tiempo que las nueve olas las bañaban. El baño habría de tomarse antes de la salida del sol, al amanecer, aunque en algunas zonas se especifica que el rito debe celebrarse de noche, lo cual nos sugiere que la participación del sol en todo este proceso es secundaria, al contrario de lo que sucede con la luna, con un protagonismo central, al ser precisamente la que rige los mares. A poder ser, el baño habría de coincidir con la luz del creciente o de la luna llena, puesto que las mareas serían más fuertes y el mar alcanzaría sus límites máximos de crecimiento y, en consecuencia, de fertilidad. Tras el baño, la mujer tendría que sentarse o tumbarse en la “Cuna da Santa” o “Cama da Virxe”, que son un conjunto de rocas cercanas a la ermita que recuerdan a la forma de una cuna o cama. En cuanto al día del año en el que se debería llevar a cabo este rito, la fecha preferida era el último domingo de agosto, si bien es cierto que antes también se celebraba este ritual en el amanecer de los días de la Ascensión y de San Juan.

Aunque la orientación fundamental de este rito era tener descendencia, está atestiguada también a la hora de librarse de las dolencias, físicas, espirituales o incluso mágicas, durante los doce meses siguientes o a la hora de obtener fortuna. Unos versos dan fe de esta otra orientación, encaminada a eliminar las dolencias de cualquier tipo: “Levei á niña muller/á Lanzada, ás nove ondas;/leveina a desinfeitar/e botar os demos fóra”.

Lejos de pensar que el rito de las nueve olas de A Lanzada se trata de una superstición que ha pasado a mejor vida, tenemos algunos testimonios recientes que nos ayudan a comprender la devoción que continúa teniendo. En una noticia publicada por La Voz de Galicia (27 agosto de 2022), se recogía el relato de una vecina de Soutullo, Dalia Pérez, quien hablaba del “nacimiento de cuatro niños que ella y sus progenitores vinculan, de alguna manera, con las aguas de A Lanzada”.

La mujer dice que en el año 2010 entabló amistad con una pareja del País Vasco. Ante la imposibilidad de concebir, Dalia le respondió que había llegado al lugar adecuado, pues la solución a su problema consistía en tomar las nueve olas, algo que le resultaba del todo ajeno a la joven vasca. Entonces, Dalia le resumió el funcionamiento del rito, explicándole que las nueve olas las debía tomar ella y su marido. Probaron ambos en el mes de julio, tomaron las nueve olas y se acostaron en la cama de la santa, una piedra entre las rocas a la que se le atribuye cierto poder ritual. Este proceso lo complementaron, ya en su casa, con los actos propios de la concepción. A los tres meses, la mujer llamó a Dalia para informarle que estaba embarazada.

Al cabo de tres años regresó la misma pareja y, ante la imposibilidad de concebir un nuevo hijo, recurrieron a lo que tan bien les había ido con anterioridad. Así, repitieron la operación y, nuevamente, se quedó embarazada. Dalia explicaría al periódico que, además de estos dos casos, ella conocería alguno más. Se refería al de un médico que conoció el siglo pasado y le habló de un compañero que había “recorrido todos los ginecólogos que hay y por haber y no hay manera de que mi mujer se quede embarazada”. El médico que conoció Dalia le comentó el rito de la leyenda, y su colega se comprometió a que, si su mujer se quedaba embarazada, cubriría con billetes de mil pesetas el manto de la virgen, voto que tuvo que cumplir porque al poco rato de su regreso a Madrid su mujer estaba embarazada.

viernes, 16 de enero de 2026

O BURRO DA TOXA (O Grove, Pontevedra)

 Suele ser habitual, cuando hablamos de lugares que suponen un hito en algún ámbito, que en sus orígenes se tienda a entremezclar la realidad con la leyenda. En la mayoría de las ocasiones se hace para engrandecer su prestigio, obtener fama o llamar la atención de posibles visitantes, puesto que las historias, cuanto más extraordinarias sean, más atracción provocan en la persona que las lee o las escucha, puesto que no debemos olvidar que la tradición oral hace que muchas de estas historias se vayan trasladando de generación a generación. El caso de A Toxa no supone una excepción.

Cuenta la leyenda que un campesino llevó a su burro, lleno de costras, mataduras y dolores, casi moribundo, a la isla con intención de abandonarlo allí hasta que muriese. Lejos de cumplirse el fatal pronóstico, la sorpresa llegó cuando, tras cierto tiempo sin visitar el lugar donde había dejado al burro, el hombre regresó y no solo observó que el animal no había muerto, sino que lucía un aspecto espléndido. La alegría era doble. Por un lado, el borrico se había recuperado y, por el otro, podía servir para trabajar en las tareas propias del campo, ya que en esta época los animales tenían un peso esencial en las labores agrícolas.

Impresionado ante este cambio drástico, el hombre comenzó a preguntarse qué es lo que había sucedido para que el burro se encontrase tan bien. Al cabo, se dio cuenta de que el animal gustaba de revolcarse en un charco fangoso del que brotaba agua a una temperatura muy alta.

A partir de ahí, la isla, que en ese momento no se llamaba todavía de A Toxa, sino de Louxo, experimentó una gran popularidad. La voz se corrió primero entre los vecinos y después pasó al alcalde. Se crearon los sucesivos establecimientos para tomar los baños, alcanzando, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, una preponderancia con la que solo podía rivalizar el también pontevedrés balneario de Mondariz, cuestión esta última que, al contrario que la historia del burro, no tiene nada de leyenda.

La escena evocadora de un animal que se cura gracias a las propiedades mineromedicinales de unas fuentes o aguas no es exclusivo de A Toxa, sino que se trata de una fórmula tradicional, similar a la que encontramos en otros lugares, tanto en Galicia como en el extranjero. Sin ir más lejos, en Mondariz se dice que el descubridor de sus aguas fue el párroco del lugar, Domingo Blanco Lage, quien, tras observar la curación de un perro tras haber tomado sus aguas, en 1862, se lanzó a analizarlas, probarlas y comprobar cuáles eran los atributos que la diferenciaban para que, de ese modo, los vecinos pudiesen conocerlas y aprovecharse de los beneficios para su salud.

Si de Galicia pasamos a Europa, veremos que el balneario británico de Bath, ciudad que se convirtió en el centro termal más visitado de Inglaterra durante el siglo XVIII, debía su fama a Bladud, un príncipe mítico leproso que fue expulsado de la corte por esa razón. Entonces, se convirtió en porquerizo y un día llevó a los cerdos cerca de donde brotaban las aguas del manantial. Algunos de ellos presentaban heridas, y cuando se revolcaron en los barros calientes, Bladud descubrió que las llagas comenzaban a desaparecer, por lo que el príncipe desterrado pensó en probar si ese remedio podría valer para su lepra. Se zambulló en las aguas, logró la sanación y en torno a ese lugar fundó la ciudad de Bath en el siglo IX a. C.

En el caso del burro de A Toxa, su historia traspasó ampliamente las fronteras de la isla y de O Grove, lo que se debió, en buena medida, a la escritora Emilia Pardo Bazán. En La Ilustración Artística del 4 de septiembre de 1899, doña Emilia publica en su sección un texto titulado “Salud en el fango. La Toja”, donde expone la leyenda del burro, que en su pluma puede leerse así:

Cuando en Andalucía quieren expresar la aridez y ruindad de un predio, dicen que sólo sirve “para revolcadero de un burro”. Pues bien: en la Toja se reconoció el tesoro que la isla contenía, por haber servido de revolcadero de un burro precisamente. Cuenta la leyenda que, en el Grove, aldeíta de la costa fronteriza, un aldeano poseía un borrico tiñoso, tan pelado y tan cubierto de costas y mataduras que daba horror. Apiadado su dueño, no queriendo matarle, le abandonó en la isla; y grande fue su asombro al encontrar a la vuelta de algún tiempo, un rucio sano, gordo y sin mácula, y al observar que el animal tenía costumbre de revolcarse en cierto charo fangoso, donde surtía un chorro de agua hirviente.

Emilia Pardo Bazán mantuvo una estrecha relación con A Toxa que no solo se plasmó en la narración de la leyenda del burro, sino también en visitas a la isla y en múltiples comentarios sobre ella, convirtiéndola, de esa manera, en una de sus embajadoras más ilustres. Consciente del tono elogioso que en ocasiones empleaba para referirse a la isla, Pardo Bazán anotaba que no tenía parte en la sociedad anónima que, a comienzos del siglo XX, se constituyó para explotar empresarialmente los recursos de A Toxa. Sus palabras, al contrario, provenían del cariño que tenía por esta región, y estaba segura de que cualquier persona que acudiese a la isla podría tener una opinión parecida, pues la mezcla entre la naturaleza, la tranquilidad y sus envidiables aguas termales hacía de A Toxa un destino único.

La relación de A Toxa con los burros no termina con esta leyenda, sino que se trasladó a la realidad y a la vida cotidiana de la propia isla. En el año 2011, el Concello de O Grove presentó ante la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia un documento titulado “Proyecto de conservación del Equus asinus en el monte de A Toxa”. El objetivo era poner en valor esta especie de burros “fariñeiros”, denominados así porque estos animales se encargaban de trasladar los cereales o la harina (“fariña”). En honor a la escritora que tanta fama le dio a la leyenda del burro, los dos primeros ejemplares que llegaron a la isla se llamaron Emilia y Pardo, y su primera cría, Bazán. Hoy en día continúa habiendo burros en A Toxa, por lo que se ofrece un reclamo más para aquellos visitantes o vecinos que deciden visitarla.

Más de diez años después de esta iniciativa, la Diputación de Pontevedra, en colaboración con el Concello de O Grove, promovió la elaboración de una escultura que conmemorase al animal que contribuyó tan decisivamente a dar fama a la isla y sus aguas. La inauguración de esa pieza de bronce del burro tuvo lugar en las inmediaciones de la capilla de las conchas la tarde del día 20 de febrero de 2023. Contó con la presencia de la presidenta de la Diputación de Pontevedra, Carmela Silva, el alcalde de O Grove, José A. Cacabelos, el escultor, Lucas Míguez, y el investigador local Francisco Meis. La escultura del burro, que aparece revolviéndose en el barro, en referencia al modo en que el animal se curó de las heridas que padecía, se halla a escasos doscientos metros de los pozos y manantiales que identifican a la isla de A Toxa. Se mantiene así, de manera física, el recuerdo de una leyenda que trató de explicar la proverbial riqueza de las aguas de A Toxa.

domingo, 11 de enero de 2026

A FIGUEIRA DO MECO, UN ÁRBOL EXTRAORDINARIO (O Grove, Pontevedra)

 Hablar de la “Figueira do Meco” es hablar de nosotros mismos como pueblo, es exponer un proceso cultural inmaterial que abarca cinco siglos de generaciones de grovenses que vivieron y transmitieron la identidad de este pueblo a través de ese símbolo; su fuerza, su arrogancia ante las injusticias, su unión como colectivo social ante la adversidad. Toda una historia de una gente materializada en un símbolo que pervive a través de los siglos y de las generaciones.

La primera vez que aparece en documentación escrita será en el libro del Padre Sarmiento titulado Viaje a Galicia y datado en 1745:
"Antes de entrar en el Arenal del Bao a mano derecha hay tres montes y en la cima del medio hay dos ganchos, y entre ellos está la higuera famosa; porque en el Grove hay tradición que allí ahorcaron las mujeres al Meco, y yo mandé cortar unas ramas de dicha higuera para llevar a Madrid por bufonada."
La leyenda cuenta que un cura, llamado D. Juan de La Meca, ejercía el derecho de pernada con las mujeres que se iban a casar.
Cansados los cidadanos de tanta licencia lujuriosa, decidieron ejecutarlo colgándolo de la famosa higuera en el monte Siradella.
Cuando la justiza buscó un culpable de tal abuso, al preguntar: "¿Quién mató al Meco?", contestaron todos juntos:"Matámolo todos!".
Sin pruebas y sin culpables aparentes, el crimen quedó sin resolver, quedándole a los grovenses el apodo de "mecos". Así es como se transmitió con pequeñas variaciones a través de la tradición oral.
La leyenda la contó el Padre Sarmiento de esta manera:
"Dízese que un estudiantón. que o hera natural de MECO junto A Alcalá, o que se llamaba Meco de apellido (que también le ay azia el otro lugar) pasó a Galicia (corno pasan otros tunantes), que habiéndose insinuado en el servicio de no se quien, consiguió el ser cura de San Martín del Grove, que esté en una casi isla en donde la Ría de Padrón entra en el mar alto; que habiendo alí manifestado las habilidades que llevó a Galicia, se desenfrenó tanto su carnal apetito que vició a muchas mujeres, ya por sugestión, ya por violencia, y que irritadas las mujeres, determinaron hecharle de este mundo, ahorcándole de una higuera, y que finalmente habiendo hecho autos la Justicia de la Coruña .... ".

La segunda fuente escrita sobre la leyenda nos la dejó el llamado cura de Fruime, Diego Antonio Cernadas de Castro (1702-1777). El párroco volvería a hablar de ella en el siglo XVIII y tendrían que pasar más de 100 años para que el nombre del árbol regresara a primera plana de la historia.

A “Figueira” en el Congreso de los Deputados
En 1898, con la pérdida de la isla de Cuba, el ministro Eugenio Montero Ríos hará una hábil comparación contando la leyenda del Meco en el Congreso de los Diputados con la finalidad de achacar la responsabilidad de la pérdida de la preciada colonia española no a su gobierno, sino a todos los partidos de aquel momento: Matámolo todos! Perdémola todos!
Sería de nuevo a Figueira sacada de su ostracismo que ya duraba más de 100 años, viendo desde su atalaya privilegiada allá en la cima de la Siradella, entrar y salir a las gentes de O Grove por el Istmo del Vao.

Una leyenda convertida en teatro
La tradición oral continuaría labrando las conciencias, hasta que a finales de los años 30 del siglo pasado el grovense Francisco Franco Calvete, ordenanza de telégrafos, crearía la obra O señor feudal ou: ¿Quen matou o meco", Después de aquella serían numerosas las representaciones que se hicieron de esta obra en el pueblo, unas veces tinguidas de tragedia y misterio y otras de respecto e agorera sospecha. Las últimas se llevaron a cabo durante el año 2016 con gran éxito de participación.

jueves, 1 de enero de 2026

O Meco (O Grove, Pontevedra)

 Es la leyenda representativa de O Grove, quizá porque a sus habitantes se les conoce como “mecos” o “mecas”, a lo mejor porque la historia que vamos a contar es un episodio de resistencia y dignidad contra los abusos de poder, o tal vez porque simboliza muy bien la unión de todo un pueblo contra un enemigo común.

Pero es que, además, con el nombre de Meco se conoce también a la figura que se quema en Carnaval cada miércoles de Ceniza en O Grove y más lugares de Galicia. Esta figura satiriza anualmente a un personaje público o a una determinada situación que haya tenido repercusión a lo largo de ese año. En el año 2022, por ejemplo, la ciudad olívica tuvo como protagonista al Covid-19. Luego, como hemos dicho, ese Meco es pasto de las llamas el día posterior al martes de carnaval, celebración que, en el caso de O Grove, cuenta con una rica y multitudinaria tradición que atrae público desde diferentes poblaciones.

La leyenda evoca la historia de un señor feudal o un cura, dependiendo de las versiones que manejemos, cuya vida se habría caracterizado por ser licenciosa, muy inclinada a los vicios. Este personaje, también en función de las versiones a las que acudamos, habría practicado el derecho de pernada o simplemente abusado, desde su posición de poder, de las mujeres de la villa. Llegado un determinado momento, y ante el hartazgo general de la población, se habría tomado la decisión de acabar con la vida del Meco, colgándolo de una higuera situada en lo alto del grovense monte Siradella.

Cuando, para esclarecer los hechos, se llevaban a cabo los interrogatorios, los agentes de la justicia se encontraban siempre con la misma respuesta, que se volvería el sello definidor de esta leyenda: “¿Quen matou ó Meco? ¡Matámolo todos!”. Hallamos ecos en esta expresión de la famosa obra teatral Fuenteovejuna, compuesta a comienzos del siglo XVII por el dramaturgo Lope de Vega, y donde podíamos leer: “¿Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, Señor”. Y es que tampoco hay acuerdo en la leyenda de O Grove acerca de si quien lo habría colgado de la higuera fueron hombres o mujeres.

En su Viaje a Galicia del año 1745, el padre Martín Sarmiento es el primero que nos habla sobre esta leyenda del siguiente modo: “Del Grove pasé a su aldea Graña. De Graña a Ardea. Antes de entrar en el arenal do Vado a mano derecha hay tres montes, y en la cima del del medio hay dos ganchos, y entre ellos está la higuera famosa; porque en el Grove hay tradición que allí ahorcaron las mujeres al Meco, y yo mandé cortar unas ramas de dicha higuera para llevar a Madrid por bufonada”. Sarmiento complementó esta referencia con otros estudios como Meco, moro, agudo (editado por primera vez en Madrid en 1789), y Escritos sobre “el meco” y “la cruz de ferro”, donde manifestaba que, sobre la fábula de O Grove, “oí decir que no había ochenta años que había pasado”.

También en este siglo ilustrado, Diego Antonio Cernadas y Castro, más conocido como el cura de Fruíme, hará alusión a nuestro protagonista: “El Meco monstruo fingido/fue; pero si cierto fue/y tal cual pinta, ¿por qué/no ha de ser aborrecido?/él por allá concebido/ha sido en país más seco,/con que sea o no embeleco/pues es de allá más que acá,/le deben tener allá/odio inextinguible a Meco”.

Si del siglo XVIII pasamos a finales del XIX, veremos que la vida del Meco continuaba presente en el panorama social, político e incluso institucional de la época. Eugenio Montero Ríos, catedrático compostelano que desarrolló una intensa y prolífica carrera política, se hizo eco de la fábula en el contexto de la firma del Tratado de París de 1898, por el que se daba por finalizada la guerra hispano-estadounidense. Montero Ríos trataba de responder no a la pregunta de quién había matado al Meco, sino a España, y en su opinión, después de que hubiesen respondido “todos los partidos y todos los hombres que han gobernado”, si fuesen sinceros no les quedaría más remedio que contestar que, como al Meco, “la habían matado todos”.

Más allá de estas notas sobre los testimonios que, desde hace más de tres siglos conocemos sobre esta historia, lo cierto es que el Meco traspasó la historia oral para quedar fijado sobre el papel. Un vecino de O Grove, Francisco Franco Calvete, tuvo la iniciativa de escribir una obra de teatro que llevaría por título: O señor feudal ou: ¿Quen matou o meco? Franco Calvete, que por aquel entonces se ganaba la vida como ordenanza de telégrafos, nunca llegó a ver estrenada su obra porque falleció tempranamente.

En cambio, el empuje cultural que siempre ha caracterizado a las gentes de O Grove no dejó caer en el olvido la obra que representaba la idiosincrasia del pueblo. Los miembros de la Agrupación Artística Minerva se encargaron de llevar al escenario lo que Franco Calvete había escrito sobre el papel, con música de José Besada y Juan Fernández. Pero entonces tuvieron lugar una serie de hechos funestos que provocaron en el seno de la agrupación desasosiego y miedo, llegando incluso a pensar en cancelar la obra. El 23 de diciembre de 1930 fallecía Josefa Otero Moraña, la tía-abuela de José y Jacobo Barral Otero, dos jóvenes que protagonizarían la obra.

La Agrupación Artística Minerva optó, entonces, por estrenar O señor feudal el 22 de enero de 1931. Pero es que el 18 de enero, es decir, cuatro días antes de que se levantase el telón, moría el autor de la obra, Francisco Franco Calvete, con solo 28 años. Y apenas unos días después, el 23 de ese mismo mes de enero, fallecía Manuel Núñez Vilariño a los 21 años, llamado a tener un papel fundamental en la representación. Fue el impulso del hermano del autor, Emilio, el que permitió que el estreno de la obra finalmente se llevase a cabo, por fin, el 5 de marzo de 1931 en el Teatro Besada.

Emilio Franco, artífice de esa primera representación de la obra, muere el 14 de febrero de 1932. Será Francisco García Moldes quien, 17 años después, promueva la reaparición de la obra de Franco Calvete. De nuevo un 5 de marzo, pero en esta ocasión de 1948, se presenta en el Cine Marino O señor feudal ante la vecindad de O Grove, con un éxito rotundo. Los ensayos previos a la función tampoco estuvieron exentos de cierta suspicacia, puesto que un rayo interrumpió en el salón donde ensayaban los actores y actrices durante los días previos al reestreno.

La obra teatral del meco se habría de representar todavía unas cuantas veces más. El 17 de diciembre de 1969 en el Teatro Besada, con varias funciones; en 1977, promovido y dirigido por Jacobo Caneda Domínguez; en 1985, gracias al interés de la Asociación de Vecinos de Terra de Porto o, si nos vamos a fechas mucho más recientes, en el año 2015, coincidiendo con la festividad local de San Martiño, también el Meco se subió al escenario en varias funciones de la mano de la sección cultural del club de remo Mecos en la casa de la cultura Manuel Lueiro Rey, poniendo de manifiesto que el Meco continuaba presente dentro del gran acervo cultural de la sociedad de O Grove.

El otro elemento fundamental de la leyenda, como ya hemos señalado, lo constituye la célebre higuera, situada en el monte Siradella, donde se habría colgado al Meco y de la que, según cuenta la tradición, brotarían desde entonces higos rojos, al llevar la sangre del Meco. Esta higuera forma parte del “catálogo galego de árbores senlleiras”, elaborada por la Xunta de Galicia. Según podemos leer, tendrían la catalogación de “senlleiras” los árboles o las formaciones de cualquier especie, tanto autóctona como foránea, situados en terrenos de propiedad pública o privada, que sean merecedoras de medidas específicas para su protección, ya fuese por su dendrometría, edad, rareza, significación histórica o cultural, por su interés científico, educativo, estético o paisajístico, o bien por cualquier otra circunstancia que las haga merecedoras de esa especial protección.

En esta línea, cabe destacar que, en marzo de 2017, los técnicos de la Estación Fitopatológica de Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra, comenzaron a trabajar en la clonación de la higuera del Meco. El personal tomó muestras del árbol, enraizó el material extraído y consiguió ejemplares idénticos a esta higuera. Se plantarán, de acuerdo con el proyecto, tres nuevos árboles, uno en el monte Siradella y otros dos en O Corgo. Se trata de una iniciativa más que desde luego fomentará el interés por la leyenda más conocida y representativa de O Grove, haciéndola más visible tanto para los turistas como para los propios habitantes de esta idílica villa marinera, y manteniendo viva la tradición oral que se ha transmitido generacionalmente a través de los siglos.

viernes, 26 de diciembre de 2025

La mora (Gondomar, Pontevedra)

 Jose Luis Alonso se crio entre historias en su casa familiar de Morgadáns (Gondomar). Cuando era niño, en las tardes frías de invierno se juntaban y relataban cuentos. Historias que habían pasado de generación en generación y que su abuela guardaba con cariño. Una de ellas pasaba en el monte Caldeirón, «preto do Coto dos Ulleiros e un pouquiño por baixo dos Liñares», matiza Jose Luis. «Alí unha laxe, un lugar máxico, onde residía unha moura», una figura mítica de la tradición oral en Galicia que se solía relacionar con mujeres jóvenes de gran belleza que solían estar ligadas o fijadas a un lugar concreto donde escondían un tesoro.

«Seica agochaba naqueles lugares unha morea de ouro, unha fortuna que ninguén daría gastado na sua vida», continúa Jose Luis, que recuerda que «era unha belísima dama, sen dúbida doncela, que adoitaba tomar o sol á tardiña espida enriba dunha laxe». La moura se aparecía en «contadas ocasións, sempre co propósito de acadar quen a desencante». El hecho de romper un maleficio es algo habitual en las leyendas de mouras en Galicia. Por ejemplo, en Coruxo, tienen un lugar que conocen como la Pedra da Moura. Allí, explica el vicepresidente de la Comunidad de Montes de Coruxo, Afonso Rodríguez González, para liberar a la moura y recibir el tesoro se debía superar una prueba. La moura se transformaría en una serpiente gigante que recorrería su cuerpo hasta colocar un clavel rojo en su boca. «A muller insistiu que durante todo o proceso non se debía mover nin mencionar a Deus, pero cando a serpe, que era ben gorda, comezou a rodear o seu peito se lle escapou un ‘meu Deus'», explica Afonso.

En el caso de Morgadáns la historia es similiar. «A condición para desencatala é que o tal home, que podería ser calquera que tivera valor abondo, ten que presentarse á hora da media noite, naquela laxe, armado con unha fouciña afiada. Amosarase ós seus ollos unha descomunal serpe, que é a gardián do tesouro. Só aquel que logre, sen sentir ningún medo, picar ca punta da fouciña o rabo da serpe, acadará liberar a dama do meigallo e será merecente de recibir toda a fortuna», explica Jose Luis, que recuerda que la persona que no pudiera romper el maleficio tendría un desenlace fatal. «Nunca saberemos cantos homes cegados pola avaricia tentarían enfrontarse ó estarrecedor monstro. O que sí parece ser, é que a engaiolante moza segue por alí, talvez algo mais lánguida e tristeira, ó comprobar que non xurde home que sexa quen de liberala do meigallo. O medo é libre», finaliza el vecino de Morgadáns.

Esta es una de las leyendas que Jose Luis guarda con cariño. Son el legado que, sin saberlo, le regaló su abuela. Ella era una mujer «que foi labrega toda a vida. Que tiña relación cos lugares, que sabía como se chamaba todo», continúa. Ella se fue y se llevó todo un legado de historias y nombres que dan forma a la identidad de Morgadáns. «Aínda estamo a tempo de tratar de salvar a toponimia e as lendas que teñen os nosos maiores», continúa. Su madre todavía le sorprende con alguna historia que no conoce hoy.

«É alarmante ver como todo se está a perder tan rápido», continúa. Él ha centrado parte de su tiempo libre a recoger estas historias y a divulgarlas. «Quero que a xente as coñeza. Espertar un pouco a veciñanza para que poidan ver as historias que agocha o noso Morgadáns», incide Jose Luis, aquel niño que creció escuchando las historias de su abuela en los días fríos de los inviernos de su infancia.

domingo, 21 de diciembre de 2025

Ruta de los Arrieros (Fornelos de Monte, Pontevedra)

 La Ruta dos Arrieiros conectaba Ourense con Pontevedra y fue clave para el comercio del vino del Ribeiro. Su importancia económica propició la aparición de numerosas posadas, especialmente en la parroquia de Verducido, que llegó a tener 14 en una comunidad de apenas 100 casas.

Este camino también está vinculado con la leyenda de Pepa a Loba, una famosa bandolera que, junto con su grupo, operaba en el Coto dos Ladróns, un conjunto de formaciones graníticas en A Laxe. Se cuenta que los vecinos debían pagar tributos en especie para evitar ser atacados.

Una estructura clave en esta ruta fue el puente medieval de Ponte Anceu, con cinco arcos, comparable en importancia a los de Sampaio o Ramallosa. Su ubicación estratégica ayudó al auge económico de la región y provocó un notable flujo migratorio.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Sierra del Suído (Fornelos del Monte, Pontevedra)

 La Sierra del Suído, que separa Pontevedra de Ourense, ha revelado un gran número de petroglifos, hallados en lugares como Pedra do Valdegato (Verducido) y Pedra do Home (Estacas). Además, en la zona de Costas de Alén se descubrieron más de 30 edificaciones enterradas cuya función sigue siendo incierta. La tradición oral sostiene que pudieron utilizarse para enterrar a personas afectadas por la peste u otras enfermedades contagiosas.

El nombre Costa de Alén tiene dos posibles orígenes: por el río Alén, que separa Estacas de Barcia de Mera, y por una antigua creencia que afirmaba que allí se enterraba a los muertos. Según la leyenda, durante una gran peste, la gente era llevada a ese lugar para morir. Una historia cuenta que un niño llevó allí a su padre moribundo. Antes de morir, el padre le dijo: “Lo que estás haciendo conmigo, no se lo hagas a nadie más.” Al día siguiente, el niño volvió… y encontró a su padre sano.

En 2024, una investigación arqueológica en Costas de Alén reveló una fecha grabada en piedra: 1715, lo que confirma actividad en la zona en esa época. Se hallaron restos de hogueras y estructuras empedradas que indican una ocupación prolongada. También se descubrieron numerosos chozos (refugios de pastores), destacando los de Casariños, en la parroquia de A Laxe, bien conservados gracias al trabajo de la Comunidad de Montes.

sábado, 6 de diciembre de 2025

La leyenda del Monte Cidade y la Ruta de los Arrieros (Fornelos de Monte, Pontevedra)

 El Monte Cidade fue un espacio habitado hasta aproximadamente el año 1800. Existen teorías y leyendas sobre su uso, una de las cuales sugiere que pudo haber sido un refugio para judíos que huían de Pontevedra a través de la conocida Ruta dos Arrieiros. Esta ruta, considerada la “autopista” de la época, era vital para transportar el vino del Ribeiro hasta Pontevedra, desde donde se exportaba.

Otra hipótesis sostiene que el Monte Cidade fue un núcleo de pastoreo, ya que cuenta con un acueducto construido para transportar agua entre los lados de las viviendas, lo que sugiere una presencia estable. También se cree que pudo ser un espacio dedicado al curtido de pieles, debido a la cercanía del río Barragán, cuyas aguas se habrían utilizado en ese proceso.

domingo, 10 de agosto de 2025

Los montes (Forcarey, Pontevedra)

 La olla enterrada con monedas de oro que aparece en la película Sempre Xonxa de Chano Piñeiro tiene un referente mítico en la tradición oral de Forcarei. Los castros de Terra de Montes están envueltos en historias mágicas que el cineasta local versionó en su obra cinematográfica. La de la ninfa Loureiriña, recogida por el historiador y escritor forcaricense Francisco Rozados Rochi en su estudio global sobre la comarca de Terra de Montes, es una de ellas. La historia habla de una hermosa ninfa rubia que bajó del castro de Loureiro para ir a mirarse en las cristalinas aguas del Lérez a su paso por Ponte do crego. Hechizada por la belleza de la frondosa robleda, se quedó dormida en ella. De cuando en cuando se despertaba y se aparecía a los caminantes. Un día de San Juan, un mozo habló con Loureiriña y ella lo condujo hasta una cueva colmada de oro, que tenía la puerta a flor de agua. Allí había llaves, vasijas, cucharas y platos, todo de oro. Incluso una gallina que ponía huevos del preciado metal. No obstante, Loureiriña advirtió también al hombre de que en su dorado hogar tenía una puerta con una llave de brea que quemaría a quien se aproximase al tesoro sin permiso. La leyenda es similar a la de la olla de oro que Chano Piñeiro inmortaliza en su mítico filme, pero no es la única que han dado los montes de la zona. Otra muy sonada y que aún permanece en el acervo folclórico de la parroquia es la de la maldición de la sangre, que relata el establecimiento de las primeras poblaciones en Montes. Según cuenta, cuando los primeros pobladores de los castros, que se asentaron en las Rías Baixas, comenzaron a colonizar el interior, se originaron enfrentamientos entre los habitantes de los distintos castros, en los que se producían robos de ganado y raptos de mujeres. Se dio la circunstancia además de que determinadas mujeres, después de haber tenido un primer hijo sin trabas, presentaban anomalías en el segundo parto que provocaban la muerte del niño o su nacimiento con taras físicas. La superstición llevó a los pobladores a interpretar que las mujeres estaban hechizadas y, para evitar esta plaga, resolvieron enviarlas bien lejos junto con su prole y con algunos hombres conflictivos. El destino de los proscritos fue precisamente Terra de Montes, dónde se esperaba que la ruda naturaleza acabase con los apestados. Sin embargo, la caza de los montes y la copiosa pesca de los ríos hizo prosperar a la comunidad. Conscientes de la tara que los había obligado a abandonar sus primeras moradas, los pobladores praticaron una endogamia terapéutica que prohibía los emparejamientos con habitantes de otros lugares para evitar problemas con la descendencia. Según la leyenda, siempre que no se respetó esta prohibición, el segundo hijo no llegaba a nacer o lo hacía con defectos, manifestándose así la maldición que pesaba sobre ellos. La leyenda enlaza con la realidad. Parece ser que aún hoy en Terra de Montes hay prevalencia respecto a otras zonas de habitantes con RH negativo y la ciencia actual dice que una mujer con este grupo sanguíneo puede tener sin dificultades su primer hijo con un varón con RH positivo. Sin embargo, si el bebé tiene el mismo factor sanguíneo que el padre, generará anticuerpos en la sangre materna que más tarde impedirían el desarrollo normal de un segundo hijo con RH positivo. Leyenda y probabilidad científica confluyen.

domingo, 3 de agosto de 2025

La huella templaria (Dozón, Pontevedra)

 Tanto para los propios vecinos de Dozón como para el resto de la comarca, el mito más famoso de este municipio es el del chupacabras, un extraño animal que se alimenta de la sangre de estos rumiantes tras perforarles, una sola vez, el cráneo. Dozón comparte esta leyenda con otras zonas ganaderas de América del Sur y de Estados Unidos y, exista o no el animal, éste ya cuenta con un colectivo de fans en Facebook.

Más argumento tienen las leyendas de mouros que tanto se encargaron de difundir los templarios durante la Edad Media para que los vecinos se armasen contra la invasión árabe. Y qué mejor que estos mitos se asentasen sobre los enclaves por antonomasia de la fe, que en el caso de Dozón se centran en la Virxe da Pena de Francia, en la cumbre del mismo nombre. En el libro La huella de los templarios: ritos y mitos de la Orden del Temple, de Rafael Alarcón, se recoge la leyenda de tres vírgenes hermanas que residían en la cumbre de la Serra da Martiñá, separación natural de las provincias de Ourense y Lugo. Esta cadena montañosa se ubicaba, por entonces, entre la encomienda templaria del municipio ourensano de Amoeiro y el monasterio cisterciense de Oseira. De ahí que fuese un lugar privilegiado para sustentar el mito de que en la Martiñá vivían tres jóvenes que sanaban a los vecinos con las aguas de las fuentes de Pozas de Martiñá, Rouquea o Fenteira.

La paz de ese paraíso se vio interrumpida con la llegada de las meigas, que generaron discusiones entre los vecinos y peleas entre los animales, de forma que las tres hermanas decidieron mudar su residencia "a donde se no se escuchase cantar a los gallos ni a la gente reñir". El revuelo que causaron las meigas fue tal que incluso en su Liber Sancti Iacobi, el francés Aymeric Picaud dice de los gallegos que "se acomodan a nuestro pueblo galo, pero son iracundos y muy litigiosos".

Por ello, las tres hermanas decidieron instalarse, cada una en una aldea, pero con tales panorámicas que pudiese ver a las otras dos. De este modo, la virgen conocida como La Morena se instaló en la Pena de Francia, mientras que la del Monte Faro escogió la localidad de Requeixo y la de A Magdalena en el lugar del mismo nombre, en Forcarei y bañada por el río Rodeiro.

Pero los mitos de Dozón no terminan aquí. Una vivienda en la parroquia de Santa María de Dozón conserva aún un escudo cuya leyenda asegura que en la casa nació el rey Wamba, monarca visigodo que fue coronado en Toledo en el año 672 y que, además de reconstruir las murallas romanas de esta ciudad, tuvo que encargarse de sofocar luchas internas entre la nobleza y la monarquía, así como entre los católicos y los arrianos. Dozón se disputa el nacimiento de este monarca con otras localidades como Egitânia, un pueblo al noreste de Castelo Branco, en Portugal, o en Pujarra, en la provincia de Málaga.

sábado, 10 de mayo de 2025

Los vikingos (Catoira, Pontevedra)

 Hace más de mil años, las costas gallegas recibieron la llegada de un enemigo que no esperaban: los vikingos. Desde finales del siglo VIII, los feroces guerreros escandinavos se habían lanzado a un formidable movimiento expansivo, protagonizado por una sucesión de expediciones marítimas por el Atlántico norte. Algunas llevaron a la colonización pacífica de territorios desiertos o poco poblados, como las islas Feroe, Islandia, las islas Shetland, las Orcadas, parte de Escocia y, algo más tarde, Groenlandia y Terranova.

En otros casos, se trató de expediciones de piratería o comerciales, sin que haya una frontera entre una actividad y otra. Una de esas incursiones desembarcó en Catoira, una localidad de Pontevedra en plena ría de Arousa que suponía la entrada por mar hacia Compostela. Como recuerdo de este episodio histórico, la villa celebra el primer fin de semana de agosto su romería vikinga, fiesta de Interés Turístico Internacional.

Son miles los visitantes que acuden cada año a Catoira para disfrutar de esta cita popular. La tradición viene de lejos: desde 1960, los vecinos del pueblo, disfrazados de guerreros vikingos, representan el ataque pirata a la villa. El Ateneo do Ullán, un grupo de intelectuales de la comarca, decidió entonces conmemorar el desembarco del rey Ulfo. Hasta hoy.

La fiesta alberga una sucesión de actividades desde buena mañana. Grupos folclóricos amenizan las calles desde las 10:00, y ponen su broche musical en las Torres del Oeste. Aquí tiene lugar el meollo de la jornada. Los restos que permanecen en pie de este conjunto defensivo levantado del siglo IX conservan parte de dos torres y una ermita dedicada al apóstol Santiago. Alrededor de estas ruinas, antaño fortificadas, se instala un mercadillo medieval y, a mediodía, se obsequia a los romeros con mejillones y vino de la zona del río Ulla

viernes, 25 de abril de 2025

El milagro de la Virgen de Franqueria (La Cañiza, Pontevedra)

 «Mi abuela contaba que cuando su abuela era niña, el cura de O Paneiro tenía un criado que siempre andaba con ganado por el Pirineo de A Custoira. Un día, una bella joven se le apareció en el bosque y le dijo que le dijera a su amo que había una muchacha que quería hablar con él. El pobre muchacho dijo que tenía miedo de perder su ganado y que el amo era muy malo y le rompía los huesos cuando llegaba la noche. La señorita le dijo que tenía una cuenta y el muchacho fue a llamar al maestro. El niño se quejó y dijo que sólo recibía visitas en su habitación; Además, por ser obra de una señorita tan joven, que por la noche perdía la cabeza, había que colgarlo del cuello.

El niño llegó a la montaña y contó la historia. La joven se enojó e hizo uno de sus milagros: le ató las manos a la cabeza del pobre criado y éste se fue al campo sin poder quitarle las manos de encima y apenas llegué lo vi correr al monte con una escopeta a castigar a quien había atado al muchacho. No encontró a ninguna señorita, pero vio un perro caminando hacia el campo...

La joven era una monja que, como no tenía quien la ayudara, siguió por la sierra de Batalláns y llegó a Franqueira, donde había un sacerdote que estuvo de acuerdo con ella y mandó construir la iglesia y la imagen. Después, el sacerdote del panadero y el sirviente tuvieron que peregrinar adonde vamos hoy: uno para volver a caminar como cristianos y el otro para que le soltaran los brazos.

sábado, 19 de abril de 2025

Cama del demonio (Cangas, Pontevedra)

 La historia de la Cama de Aldán relata que un demonio dormía en ella, usándola como lecho no sólo para dar una cabeza – sí, inclusive a estas criaturas del averno les encanta dormir -, pero también para acostarse cada noche con una mujer diferente, engendrando así éstas a un hijo demoníaco. Es más, la leyenda habla de que cada sábado tenía lugar el acto.

miércoles, 26 de marzo de 2025

Castro de Penalba (Campo Lameiro, Pontevedra)

 Según la tradición, las serpientes eran seres mágicos y la leyenda que está asociada a esta piedra es una manifestación de la ideología de la sociedad tradicional en clave simbólica: «Los matrimonios sin hijos o hijas que quieran tener descendencia deben ir la noche de San Juan a copular sobre la piedra, llevando como ofrenda una taza de leche para que beban las cobras».

viernes, 21 de marzo de 2025

Virgen de la Lanzada (Cambados, Pontevedra)

 Esta leyenda cuenta que cuando una mujer recibía en su vientre el choque de nueve olas sucesivas en la playa de La Lanzada, quedaría embarazada más fácilmente solucionándose posibles problemas de infertilidad. Se cree que esto lo debe realizar en la compañía de su pareja y que debería llevar ropa clara y vientre desnudo.

Las fechas en las que realizar el ritual son el 21 de junio, el 23 de junio (la noche de Sano Xoan) y la noche del último fin de semana de agosto, momento en el cual se hace la romería de la Virgen de la Lanzada, a las 12 de la noche.

Este poder se le atribuye tal vez por su características forma de concha y el agua penetrando en la arena, lo cual representa la fecundación y posiblemente tenga orígenes paganas, pero con el tiempo se vinculó también la creencias religiosas. De hecho, el ritual debe continuar en la Capilla de la Lanzada a la mañana siguiente. Un poco más adelante de la capilla hay una roca conocida como “la cama de la Santa” donde la mujer se tiene que acostar o sentar.

jueves, 13 de marzo de 2025

Pepa A Loba (Cambados, Pontevedra)

 La vida de Pepa es probablemente el relato más impresionante sobre bandolerismo, construida y conservada en su mayor parte por distintas historias destacadas de la tradición oral.

Estas narraciones que cuentan sus andanzas destacan por una intensa actividad asaltando casas y caminos en la Galicia del S.XIX.
Pepa era gallega aunque no se sabe con certeza su lugar de nacimiento. Mientras algunos dicen que nació en la provincia de Lugo, otros, la versión más conocida apunta a dos ubicaciones probables. Ambas en Pontevedra: La parroquia de Couso y Amoedo.
Su madre, conocida como ” La Falucha”, la quería y mimaba compartiendo lo que tenía que era muy poco. Se desconocía quién era el padre, aunque el pueblo pensaba que era la hija del hermano del tendero.
Cuando aún era una niña comenzó a trabajar cuidando las ovejas de su tía Dorinda, convirtiéndose en pastora a los 12 años. En esta aldea inicia la leyenda, cuando en una ocasión mientras cuidaba su rebaño de ovejas, estas fueron atacadas por un lobo, pero Pepa con ayuda de su perro “Lueiro” defendió el rebaño y dio muerte al lobo.

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Fue en esta etapa de su vida cuando se ganó el sobrenombre de «PEPA A LOBA».
Cuando llega su juventud su madre fallece y su tía pasa a hacerse cargo de ella. Esta la obliga a mendigar por ferias, trabajar en el campo y cuidar de los rebaños, hasta que decide mandarla a vivir con el tendero del pueblo, con la
intención de convertirla en su “querida” y así poder sacar algún favor económico.
Pero el tendero no solo le coge cariño y la adopta como hija sino que también hace el testamento a favor de Pepa, nombrándola su única heredera.

Pero se produce un hecho que cambiará toda la vida de Pepa…
Al poco tiempo, el tendero aparece asesinado con un cuchillo de cocina clavado en el pecho, y Pepa es condenada a cadena perpetua.
El pueblo sin embargo sospechaba que el crimen lo había cometido el hermano del tendero para apropiarse de sus bienes, al que también consideraban el padre de Pepa.
Después de un juicio amañado Pepa es condenada e ingresa en la carcél de Pontevedra donde permanecerá durante algún tiempo.
En la prisión aprovecha la visita del capellán de la cárcel para golpearlo y huír vestida con su hábito. Con una pistola y su perro Luerio, va en busca del hermano del tendero. Allí lo amenaza y hace que su perro lo mate. Ésta sería la primera acción de Pepa a Loba.
Tras vengarse, se instala en el monte, donde forma un grupo de bandoleros más conocidos como «La Cuadrilla de Pepa a Loba». Con los que realizará numerosos asaltos y robos. La provincia de Pontevedra es, principalmente, su escenario de actuación pero también realizó asaltos en otras provincias gallegas.
Con su cuadrilla asaltaban a caminantes de clase alta, curas, caciques y también los pazos, casas nobles y rectorales (casas de los curas).

jueves, 6 de marzo de 2025

Celtas (Caldas de Reyes, Pontevedra)

 La leyenda o tradición de nuestros pueblos de etnia celta, nos describe: "En los valles se establecieron pueblos errantes; se asentaron y cada tribu construían sus castros de piedra. Una parte de estos habitantes, sobre todo mujeres, estaban hechizadas: la mujer engendraba el primer hijo normal; en el segundo parto, moría o nacía tarado. 

Reunidas todas las tribus, decidieron desterrar a este grupo de mujeres por considerarlas embrujadas, con su prole, y los conflictivos. Esperaban que los rudos inviernos y la escabrosa tierra los aniquilasen. El destino de los proscritos fue precisamente Terra de Montes. Pero la caza de los montes y la copiosa pesca de los ríos hizo prosperar a la comunidad.

Pronto prosperaron, domesticaron animales, utilizaron los minerales, explotaron la cantería, llegando a ser unos famosos canteros.

Así se desarrolló una comunidad fértil, siendo además la zona de los mejores canteros. Dejaban las bestas (caballos) y mostrencos libres en los montes, (ganado vacuno). En el solsticio de verano, las reunían en cercos de madera, dando origen a los famosos curros. Viendo que la maldición se cebaba en su segundo hijo, decretaron que nadie se casara con miembros de su propia tribu. Tuvieron que encandilar mujeres de pueblos lejanos. No las raptaron. La mujer elegía esposo y entre varón y hembra había respeto, igualdad. Todavía en estos crueles montes se cumple el maleficio. Los Druidas establecían sus moradas entre los manantiales de aguas cristalinas y las robledas.

Sintetizamos sus creencias: se encuentran muy afianzadas en estos elementos básicos: Agua, Aire, Tierra y fuego envueltos en los Espíritus Elementales. Destacamos la devoción por la Gran Madre, protectora de las diosas guerreras, lo que originó la igualdad absoluta entre la mujer y el hombre, olvidada por otras civilizaciones. El Acebo representa a la Gran Madre. Lo plantaron, mimaron y veneraron a este arbusto sagrado, guardián de la sabiduría, dando origen al nombre de este enigmático lugar: ACIBEIRO, el generador de nuestro Matriarcado.

Sintetiza lo terrenal con los espíritus. El aire representa el saber, el agua el atrevimiento, el fuego el querer, y la tierra el callar. Estos cuatro elementos están unidos al Espíritu que habita en el interior de las cosas.

Respetan y buscan el conocimiento de las energías del planeta, de la naturaleza, de la luna y del sol. Estos últimos simbolizan La Gran Madre y el Gran Padre.

Plastificamos el origen de la Creación en nuestra mítica Celta: "Al principio no existía el tiempo, y tampoco dioses ni hombres caminando sobre la superficie de la tierra. Pero sí que existía el mar, y donde el mar se encontraba con la tierra nació una yegua, blanca como la espuma del mar. Su nombre era Eiocha.

La creación siguió su curso: de un roble que crecía sobre la tierra brotó una planta. Y fue en este lugar donde Eiocha dio a luz al primer dios: Cernunnos. Se apareó con Eiocha y engendró más dioses. Sin embargo, los dioses se sentían solos porque no había nadie a quien mandar ni nadie que los adorase.

Por eso, los dioses crearon con madera de roble tanto al primer hombre como a la primera mujer, así como a otros animales. Además, también nacieron gigantes de la corteza de otro árbol que Eiocha había arrojado al agua".

Ello dio motivo que el roble o carballo fuese siempre muy considerado entre nuestros pueblos, que ya lo van dejando en el baúl de los recuerdos. No, Caldas de Reis, los mima, los conserva.. Ellos nos susurran los secretos de nuestro pasado.

Hemos dejado atrás a nuestro río El Umia. Nace en Acibeiro, como el chulesco Lérez. Su curso es muy singular, robando aguas de riachuelos, aumentando su caudal. Mencionamos algunos: arroyos de Raigosa, Filloi y otros. Acapara al río Gallo; llega a Segade de Arriba y se lanza al vacío, pincelando una bellísima fervenza. Su recorrido por la Estrada, Cuntis, Moraña, Caldas, Portas, Meis, Rivadumia, Cambados, es enriquecida por templos románicos, emanando cuentos y leyendas (O Ponte dos Padriños).

Descansamos en este edén de paz y belleza. Este ensayo nos vamos a centrar en su posible origen. Este territorio estuvo ocupado desde la prehistoria hasta la actualidad, ya por su situación, ya por su suave clima, ya por ser mimada por generoso ríos.

Se han hallado mámoas, petroglifos; datan su antigüedad a finales del segundo milenio a.C. Es digno de visitar los petroglifos de A Laxe dos Bolos, en Saiar.

El Tesoro de As Silgadas, depositado en el Museo de Pontevedra. Lo datan en la Edad de Broce (1800-1500 a.C.)

Les recomendamos los estudios sobre este tesoro y otros hallazgos de nuestros antergos: Xoán M. Domato Castro y Beatriz Comendador Rey "El Tesoro Desencantado, As Silgadas".

Se han descubierto numerosos castros de la edad de hierro (siglos VII-I a.C.). En este municipio que esconde sus raíces, ya florecieron nueve castros que confirma su edén para asentamientos de varios pueblos. 

Os invitamos a rutear estos vestigios castrenses. El castro de Eirin, en la parroquia de Santa María.

En Bemil, visitaremos tres castros: Follente, que se remonta a la Edad de Hierro; Castro do Outeiro, Castro de Tres Picos. En esta parroquia se encontró el tesoro prehistórico (1941), que se guarda en el Museo de Pontevedra.

Llegamos a San Andrés de Cesar; divisamos las mámoas de San Andrés, de Reirís y del Outeiro, la necrópolis de San Andrés y el Castro de Segade.

Ya en la parroquia de Saiar, se encuentran las Mámoas del Pousadoiro y de Monte Fento, así como la necrópolis de Canles de Touros y el Castro de Xaiba.

Una buena marcha para los amantes del senderismo. Subiendo los montes Castro y Castelo, iremos divisando restos de nuestros pueblos antergos: Localizamos también en San Clemente, el Castro de Cesar (en mal estado por un derrumbamiento de tierra en 1830) y el Castro de Asar. En esta misma parroquia, se encuentran las Mámoas de Monte Armada.

Destacamos el Castro de Follente, en la parroquia de Bemil; éste conserva en buen estado sus defensas naturales, en un lateral del monte Xabre; permaneció ocupado hasta mediados del siglo I d.C.

Era costumbre de los pueblos de etnia celta construir sus castros en laderas de montes, buscando una fácil defensa contra las otras tribus. Se defiende que los castros, ubicados en Caldas de Reis, los habitaban los Cilenos, de etnia celta. Los menciona Plinio y Ptolomeo que aseveran que llegaron a ocupar las tierras entre los ríos Ulla y Lérez.

Los pueblos de etnia celta eran panteístas y adoraban a varios dioses. Creían que cada elemento natural era protegido por su dios. En esta villa adoraban a Edovio, "El que calienta las aguas". Tenía un altar en su nombre; El segundo se encontró en el centro urbano, próximo al balneario Davila.