martes, 4 de junio de 2019

La Casa de Castril (Castril, Granada)

La Carrera del Darro, en Granada, es considerada por muchos una de las calles más bellas del mundo. Su trazado sinuoso, que se mueve de manera paralela al río Darro, separa el histórico barrio del Albaycín de la colina donde se asienta la fastuosa Alhambra. Recorrer esta calle es una de nuestras actividades favoritas, y no puede faltar en cualquiera de nuestras guías particulares que solemos hacer a los amigos que vienen a conocer la ciudad.
La historia que hoy os traigo tiene lugar en esta calle, y ya la conocerán todas aquellas personas que hayan pasado conmigo por allí, porque suelo recordarla cada vez que llegamos a este lugar, casi llegando al Paseo de los Tristes: la Casa de Castril. Este palacete de estilo renacentista data del siglo XVI y ha sido protagonista de muchas leyendas debido a un misterioso balcón que se encuentra tapiado en el primer piso, con una cartela esculpida alrededor en la que se lee: ‘Esperándola del cielo’.
¿Cuál es el motivo de que un balcón de este tipo, en una casa señorial, esté completamente cegado? La leyenda dice que la casa fue un regalo de los Reyes Católicos a su secretario, Hernando de Zafra, cuyo nieto del mismo nombre fue el primero que se alojó allí con su familia. Hernando de Zafra era un hombre viudo, de muy mal humor, que vivía con su joven hija Elvira, la cual se enamoró del hijo de una familia enemiga de los Zafra. Una noche, mientras los jóvenes se veían a escondidas en la habitación de ella, fueron avisados por un paje que servía a Elvira sobre la inminente llegada de su padre.
El amante logró escapar sin problema por el balcón, justo antes de que Hernando de Zafra llegase a la estancia y descubriera a su hija medio desnuda con el paje. Lleno de cólera, Hernando creyó que el paje era el amante que había deshonrado a su hija y ordenó que lo ejecutaran allí mismo, ahorcándolo desde el balcón de la casa. El desgraciado paje gritaba pidiendo justicia ante aquel error, mientras que Hernando de Zafra contestaba: “Colgado quedarás, esperándola del cielo”. Elvira fue encerrada en la habitación, de la cual se mandó cegar el balcón y escribir en la fachada la famosa frase ‘Esperándola del cielo’. La joven no aguantó mucho en esa situación y se dice que acabó con su vida bebiendo un veneno mortal.
La Casa de Castril es desde 1917 la sede del Museo Arqueológico y Etnológico de Granada, el cual ha abierto sus puertas recientemente tras unas interminables obras. Como toda leyenda, nunca sabremos cuánto de verdad hay en lo que se dice de ella, pero se rumorea que los propios trabajadores del edificio dicen haber visto a una joven dama vagando por allí…

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