martes, 31 de julio de 2018

Tiro Pichón (Jabugo, Huelva)


En las inmediaciones del municipio onubense de Jabugo, se levanta orgulloso y desafiante, el imponente edificio conocido como “Tiro Pichón”. Desde sus ventanas se contempla casi a vista de pájaro la comarca que baña el río Múrtigas y al mismo tiempo, desde los municipios cercanos, se contempla el perfil recortado de esta construcción con el respeto e incluso el miedo que inspiran las historias que de él se cuentan y que ocurren en su interior.

De arquitectura regionalista andaluza, es deducible a simple vista que tras el diseño de este edificio se esconde la mano del insigne arquitecto sevillano Aníbal González (1876-1929). El que fuera arquitecto jefe de las obras acometidas en Sevilla con motivo de la exposición iberoamericana de 1929, construyó a principios del siglo XX este edificio. Pero, ¿cómo explicar la existencia de un edificio tan suntuoso en plena sierra onubense? Su construcción responde a la táctica del primer marqués de Aracena, D. Javier Sánchez-Dalp quien se había propuesto desde el principio elevar la categoría social de su marquesado convirtiéndolo en lugar de recreo y descanso de la más alta sociedad sevillana. Aracena hasta 1833 había formado parte de la provincia de Sevilla y su segregación y posterior incorporación a la provincia de Huelva podía hacer mermar el encanto para las familias hispalenses de rancio abolengo. Para evitarlo dotó a sus tierras de construcciones de elevado valor artístico para lo cual, el marqués de Aracena, contó con el arquitecto Aníbal González con el que además estaba emparentado. El marqués en su afán por encumbrar a Aracena como lugar de reclamo para lo mejor de la sociedad de la época, llegó incluso a rodar un documental con la productora Film Dalp Nazarí con el nombre La Sierra de Aracena en 1928.

El “Tiro de Pichón” fue diseñado por Aníbal González pensando en la familia del monarca Alfonso XIII. La familia real ya conocía de sobra la comarca, de hecho Don Alfonso y Doña Victoria Eugenia, fueron los encargados de inaugurar las Grutas de las Maravillas en 1915, visita que repitieron en 1929.La familia real mostraba un especial afecto a la zona. No debemos olvidar la presencia en Huelva de importantes miembros de la sociedad inglesa victoriana a través de las explotaciones mineras de Río Tinto y el origen inglés de la reina Doña Victoria-Eugenia de Battenberg. Ante este interés de los monarcas por la zona, Sanchez-Dalp no dudó en construir para ellos un pabellón de caza donde el monarca y su familia pasaran largas temporadas estivales practicando el tiro del pichón, una moda procedente de Europa y que causaba furor entre las clases más pudientes desde el siglo XIX. Tal prestigio tenía esta practica a medio camino entre la caza y el deporte, que las sociedades de tiro del pichón llegaban a conseguir la distinción de Real Sociedad de Tiro del Pichón como es el caso de Granada.
La familia Real encontró en este rincón onubense un espacio para el descanso, especialmente las infantas doña Beatriz y doña Cristina hasta que en 1931 tras la proclamación de la II República, tuvieron que exiliarse a Roma. Hoy en día, el propietario de este magnifico edificio es el ayuntamiento de Sevilla y es que para su construcción, el marqués de Aracena pidió un préstamo al consistorio hispalense. Con el paso de los años el crédito no fue devuelto y el ayuntamiento de Sevilla ejerció su derecho y se quedó con la titularidad. En años posteriores el edificio sufrió reformas siendo la de mayor importancia la ampliación que se le hizo en 1941. Durante años, el “Tiro de Pichón” recibió grupos de escolares que escogían Jabugo para sus campamentos de verano. También se le atribuyen en la comarca funciones de hospital o sanatorio. Incluso muchas personas lo conocen como “el manicomio de Jabugo” si bien es un dato que a fecha de hoy está pendiente de ser confirmado.

Es el investigador e historiador local Jorge Medina Bernabé (autor de varias obras con la Fundación Lara) quién primero nos pone en contacto y antecedentes del lugar:”Durante la documentación de uno de mis libros sobre la Sierra de Aracena me encontré con algo curioso e inquietante… En Jabugo me hablaron de un lugar, del “Manicomio”, en el que me relataron diferentes vecinos que se viene produciendo toda suerte de fenómenos misteriosos, desde la visión de seres o siluetas luminosas en sus ventanas hasta la grabación en su interior de psicofonías y ruidos extraños, la verdad es que una vez en el lugar y en su interior pude comprobar como en realidad allí uno no está solo…
 Continuamente te sientes vigilado, acosado, e incluso puedes escuchar como te llaman voces de otros tiempos en un lugar en el que tienes la certeza de estar solo…
Es un lugar para tenerle miedo”. Con tales afirmaciones el investigador no puede menos que sentir curiosidad y acercarse al lugar a informarse debidamente sobre los extremos relatados y afirmados por el historiador. Cruzando la siempre bella Sierra Huelva, a casi 120 kms. de la capital hispalense encontramos majestuoso e impertérrito el edificio “Tiro de Pichón”, desde lo alto de la colina corona la Sierra, a sus faldas la localidad onubense de Jabugo, con mil y una tradición ganada con esfuerzo y sacrificio durante décadas sus habitantes recelosos de cámaras y grabadoras acceden ,roto el hielo de la desconfianza, a narrarnos la Historia e historia del lugar, Ángel Rodríguez relataba para “Más Allá” lo siguiente:”
En épocas modernas los jóvenes se han metido dentro alentados por historias de fantasmas y la verdad es que han salido aterrados. Dentro dicen que habita el fantasma de un viejo guardés que en vida prometió guardar y vigilar siempre el edificio y mantuvo su promesa hasta el día de su muerte, ahora muchos han visto su espectro en el interior y han podido comprobar como en ese edificio hay cosas que no pertenecen a este mundo…
 La escalera principal no se encontraba donde debiera y todo parecía extraño y ajenos a nosotros y al camino trazado entre el crujir de cristales a nuestros pies. Ante una determinada estancia Jordi Fernández realiza una fotografía…al revisar las mismas una extraña cara parece observarnos…¿El viejo guardes cumpliendo su promesa ahora eterna? En la zona de cocinas al mismo investigador algo lo golpea y toca la cabeza, entre nosotros había alguien más. Tras nosotros algo provocaba un sonido de subir y bajas escaleras de forma frenética y nuevamente los raps comenzaron a sentirse coincidiendo con una brusca bajada de temperatura…

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