viernes, 27 de octubre de 2017

La Endiablada (Almonacid del Marquesado, Cuenca)

En Almonacid del Marquesado se ha mantenido desde tiempo inmemorial una tradición oral que narra el origen de la Endiablada, tanto para la Virgen de las Candelas como para San Blas. Lo realmente curioso es que existen dos relatos totalmente distintos para cada uno, atribuyendo al origen de la endiablada dos explicaciones totalmente dispares.
En el caso de la Virgen Candelaria se cuenta que, al nacer Jesús, la Virgen debió cumplir con el precepto judío y presentar al niño en el templo a los cuarenta días de su nacimiento (en el calendario litúrgico católico desde el día 25 de diciembre hasta el 2 de febrero). Esta obligación provocó gran inquietud y vergüenza en la Virgen, pues, según el relato bíblico, no conocía varón, y, por tanto, recelaba del comportamiento de las gentes que pudieran observarla en este acto. Aquí es donde encuentran su lugar los diablos, un grupo de hombres con vestimentas llamativas, burdas, estrafalarias, y con unos ruidosos cencerros, los cuales tendrían como objetivo desviar la atención del público para que la Virgen pudiese cumplir con el precepto sin vergüenza y sin sufrir miradas maliciosas.
Para San Blas se da otra explicación muy distinta. Aquí no nos remontamos a la infancia de Jesucristo, sino que nos ubicaremos en las cercanías de Almonacid, en un paraje denominado los Majanares, despoblado de San Clemente o, también, Fuente Vieja, el cual se sitúa entre los términos de Almonacid del Marquesado y Puebla de Almenara. En este lugar, según narra la leyenda, un pastor de Almonacid encontró enterrada la imagen de San Blas. Enterados los habitantes de Puebla de Almenara reclamaron para sí la imagen del santo, surgiendo una disputa por la posesión del mismo. Los del vecino pueblo intentaron llevarlo con unos lustrosos bueyes, los cuales fueron incapaces de mover la imagen; los de Almonacid, que sólo habían llevado unas escuálidas mulillas, se maravillaron cuando éstas trotaron hacia el pueblo, interpretándose como un hecho milagroso, además de atribuir al santo la voluntad de quedarse en este pueblo. Como había sido descubierto por pastores, éstos, en su alegría, comenzaron a hacer sonar los cencerros de sus ganados, dando así comienzo la Endiablada. Los pastores lavaron la imagen, que estaba cubierta de tierra, con aguardiente, único líquido que tenían a mano, hecho que se recuerda cada año en el lavatorio del santo el día 2 de febrero por la tarde.
Un breve comentario de ambos relatos obliga a hacer notar que el primero no es más que una explicación para dar sentido a las extrañas danzas de los diablos, mientras que el segundo contiene datos mucho más específicos en cuanto a lugares y, de modo indirecto, sobre fechas e inicio del culto del santo. Hubo, en efecto, una aldea situada en el lugar en el que la leyenda ubica el descubrimiento de la imagen, llamada Fuente de Domingo Pérez, la cual quedó despoblada a finales de la Edad Media. Además, en el relato, si lo despojamos de hechos más o menos accesorios, parece subyacer una cierta rivalidad entre dos pueblos por la prevalencia del culto a San Blas, cuyo origen parece estar en el citado despoblado de Fuente de Domingo Pérez. Quizá los habitantes de este antiguo pueblo llevaron su devoción a San Blas a Almonacid y a Puebla de Almenara al abandonar su lugar de nacimiento. El hecho es que en Puebla de Almenara la devoción a San Blas ha sido evidente hasta la actualidad, siendo numerosos los habitantes de este pueblo hermano los que se acercan el día 3 de febrero a Almonacid.

Leyenda - La Endiablada


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